|
[ Introducción ] [ Cuentos ] [ Leyendas ] [ Mitos ] [ Fábulas ] [ Miscelania ]
LA TARUKA (venado)Hace varios siglos, en épocas anteriores al asentamiento Wanka en estas regiones; había hombres muy ricos, poseedores de inmensas cantidades de ganado y tierras, que se comportaban vil y cruelmente con los menos favorecidos; al punto que llegaron a colmar la paciencia del Dios Wirak'ocha, quien en común acuerdo con los Apus Wamanis de estas comarcas, resolvieron poner fin a tales vilezas que se estaban cometiendo entre los hombres; esto consistía en castigar a estos hombres crueles, mediante la transformación en un animal medroso (asustadizo), como el venado que huye por los riscos y siempre perseguido por despreciar y maltratar a sus hermanos pobres. Este era el castigo que los dioses andinos imponían a este tipo de hombres.Estos relatos se encuentran en la memoria de los lugareños, transmitida de generación en generación por tradición oral, desde tiempos remotos. [Recogido en Paltamarca del Mantaro, Dpto. de Huancavelica por M. Teodosio Castilla Ramos (1970). Publicado por el Ing. W. Castilla-Yance M. (2001)] 1.- Wirak'ocha: (Voz quechua). Dios Principal del Mundo andino prehispánico. 2.- Apu Wamani: (Voz quechua). Dios local y poderoso que mora en alguna cumbre importante de una localidad andina. LA K'ARACHUPA Y EL UTUSKUROCaminaba distraída una k'arachupa, cuando reparó en un utuskuro, triste y abatido, que presa de hambre iba jadeante arrastrándose penosamente por entre las malezas de un matorral.- Oruguita, ¿adónde vas? preguntóle la nuca condolida. - A roer la raíz de las yerbas, respondió con voz apagada y trémula. Pasó el invierno con sus hielos y sequías, sus inclemencias y rigores; vino la primavera con sus lluvias y rocíos, sus flores y sus frutos. Volviéronse nuevamente a encontrar los camaradas, y ya con la cabeza erguida e inflado de orgullo el irascible gusano, deslizábase infatuado por entre las cañas y mazorcas de un tupido maizal, sin dignarse mirar a la k'arachupa, que, sorprendida por ese cambio y extrañada de tanta arrogancia, le interroga: - Señor gusano, ¿adónde se está Ud. Yendo? Irguiéndose aún más la enfurecida oruga contestó altanera y con mucho énfasis: - ¡A comer corazón de choclos negros! Y tanto y tanto se irguió el guapo utuskuro, que alcanzó a divisarlo un chiwaku y se lo devoró. Así hay hombres que en la adversidad se arrastran humillándose; pero cuando llegan a poseer algo, se yerguen altivos y soberbios olvidando lo que fueron. Por eso, niños míos, para no correr la desastrosa suerte del utuskuro, es menester conservarse siempre humildes y modestos. LA LORA Y LA ZORRAAnhelosa una zorra por conocer la luna, rogó a un cóndor le colocara una soga, por la cual pudiera llegar hasta ella. Trepaba, mirando a todas partes, ufana de poder transportarse hasta la Mama luna, cuando escucha que alguien se reía: já, já, já, já, já!¿Quién será aquella disforzada que así se burla de mí? Cruzaba el espacio pesadamente, una lora, lanzando sus chirridos que los tomaba la zorra por mofa; encolerizada contesta a su vez: ¡ociosa lora! ¡lora patituerta! ¿quién eres tú para burlarte de mí? Seguía ja,ja,¡ja! la lora; en tanto la zorra colérica la insultaba: ¡lora poltrona' ¡ociosa lora! Rabiosa la lora, al verse ofendida, se abalanzó contra la soga y la cortó. Desesperada la zorra volaba por las nubes pidiendo a gritos la recibieran en mantas ; pero como nadie la escuchaba, la infeliz se estrelló en tierra. EL PUMA Y EL ZORROAtrapó una hermosa llama un puma, y después de hartarse enterró el resto para su cena. Un zorro que lo estaba acechando, no bien lo vio partir, descubre el tapado e hizo un opíparo desayuno con la reserva del puma. Este, que regresa cuando el sol daba sus últimos chisporroteos, se pone rabioso al encontrarse con que había desaparecido su comida, y va en pos del ladrón.Vagando sin rumbo, dio con un zorro profundamente dormido. El bufón puma, a fin de interrogarle por el hurtador, quiso despertarlo. Formó un manojo de pajas, con el cual se puso a cosquillarle el hocico. El zorro en la creencia de que se trataban de moscas, las ahuyenta con el rabo, prorrumpiendo socarromente: "¡Afuera moscas! ¡que acabo de arrebatar su presa al león!" . Así se descubre al puma, que cogiéndole por el cuello castigó su osadía, estrangulándolo. El jactancioso hablador por su boca se condena / El pez por la boca muere. EL ZORRO Y EL SAPOComo yo nadie corre:acaban de perseguirme cinco rangalidos perros y me veo aquí ¡como si tal cosa no hubiera acaecido!- ¿Qué seria de ti en un percance análogo al que acabo de pasar? decíale cierto zorro a un sapo. - Señor zorro, es preciso no ser tan jactancioso ni alabarse tanto, que, acaso me atravería a apostarle una carrerita. - ¡Desgraciado! tú no haces otra cosa que saltar en el mismo sitio y no avanzas. Se burlarían de mi al verme disputado a correr con contigo. Pero voy a darte gusto quitándote de la cabeza tan descabellada pretencion, a fin de que te infles menos cuando gritas. - ¡Ah, señor orgulloso! yo grito en verdad, pero vos ladráis. ¡Qué diferencia existe en nuestra voz! a mí me conocen y no me huyen; pero ¿quién no se ahuyenta, cuando ¡car...car! vaga Ud. por lomas y quebradas? ¡Ah,demonio de carcaria alabanciosa! - Dejate de insultos que entre personas decentes se arreglan las diferencias con buenas palabras . ¿Estas dispuesto, señor volador, a portarte? - Si es así, hasta mañana. Al día siguiente se presentó el sapo con un hermoso perro llamado Yana K'aracha como Juez y el suplicó a un Agroi le sirviera de testigo. Dada la voz de partida, el zorro salió a todo escape por sobre las yerbas y malezas; pero no bien habia recorrido un corto trayecto cuando oye que gritan ¡rac! - Se me ha adelantado el sapo, murmuraba el zorro, y apura, pero un nuevo ¡huac! y otro más, y seguía el ¡rac! ¡rac! del sapo, hasta que jadeante llegó a la meta, donde le repetía:¡rac! Avergonzado el zorro confesó la partida (sic, por la derrota ), excusándose con que se le habian enredado las piernas en las yerbas; pero que era otra cosa tratándose de correr cerro arriba. ¿Qué habia susedido? El astuto sapo habia apostado en toda la travesia, de trecho en trecho, a manera de chasquis, a sus conpañeros ocultos bajo la yerba, con la consigna de dar la voz a media que notaran se iba aproximadamente el zorro. Para un zorro sabihondo hay un sapo malicioso
Comentarios y/o sugerencias
|
|