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Alfredo Miranda Campero En este breve pero provechoso espacio, trataré de presentarte un mínimo trozo de mi vida, para compartir contigo mi felicidad, mis tristezas y mis pasiones, espero que de algo te sirva. |
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CURRICULA Mexicano, chilango por accidente natal geográfico. 64 años desde el 20 de abril del 2001. Sus 43 anteriores calendarios a partir del 18 de septiembre- tratando ser periodista, los últimos 16 como residente de la prima ciudad guanajuatense Patrimonio Cultural de la Humanidad. Católico, Apostólico, Romano, por ombligación primero. Por propia convicción desde los pupitres del Colegio México, de Los Hermanos Maristas. Escapó de ser uno de ellos y retornó al CUM -Centro Universitario México-, para el grado de Bachiller en Humanidades. En ese trafagar Miranda Campero, pasó por bautizo escolar a ser, El Tomate, por lo chapeado. El Dandy, en su Colonia: La Roma DF-, por amplio y bien cortado guardarropa. Monseñor, al luto en traje, zapatos, corbata y sombrero, a la muerte de su padre. Constantino Miranda Rodríguez y su recobrada fortuna, garantizó el pago de 200 pesos mensuales en el CUM y después la cuota de 200, anuales, para que Alfredo fuera alumno de la primera generación de la Facultad de Derecho en la Ciudad Universitaria, DF. Además su ingreso a la Academia Cinematográfica de Arte Teatral de la ANDA bajo la dirección de Don Andrés Soler- porque un abogado, además de los conocimientos de las leyes, a veces también necesita ser actor y es un buen oficio, argumentó su paterno. Estudió piano, en el Conservatorio Nacional de Música, no para ser concertista, ni adorno sino quien tiene una carrera, un oficio y sabe tocar un instrumento, nunca perecerá de hambre. En Europa todos lo saben, de ahí que pudieron sobrevivir dos guerras. definió Cotino. María de Teresa Campero y Porto Carrero, patrocinó en a la viudez de Cotino -Chato-, los estudios y convertir al único hijo, de ambos, en Productor y Director en las Ciencias y Artes del Cine, la Radio y la Televisión, en el ‘Columbia College Panamericano, con validez SEP. El padre Benjamín Pérez del Valle de Santiago, Guanajuato- y no por apellido materno- recomendó al escuchar :Alfredo quiere dejar la carrera de abogado y estudiar televisión... Teresita, déjelo ser lo que quiera. Sí quiere ser alcahuete que lo sea; pero el mejor. Hijo, el que a buen árbol se arrima... si atendió Alfredo y se cobijó en Gálvez Publicidad, de Alvaro Gálvez y Fuentes, El Bachiller, que lo responsabilizó, de inicio, de todos los programas de la agencia; en XEW radio y en Telesistema Mexicano, los televisivos. El Bachiller también invitó a Miranda Campero a la aventura que le convirtió en ser miembro fundador de Informex: La Primera Agencia Noticiosa Mexicana, que definía, Cuando Informex lo dice es noticia, cuando otros lo repiten es historia. Real, que no slogan. Alvaro Gálvez y Fuentes, el licenciado, nutría su envidiable intelecto leyendo en México; por vivencia en Europa, con sede central en París. Para cumplir el compromiso de dar clase en la Universidad Femenina decidió como substituto -en la cátedra, que no en el pago- a Alfredo. Sin título adquirido, en las aulas, Miranda Campero se refrendó como maestro, al reclamo del director de su Alma Mater, el Columbia College Panamericano, Ramón Cáceres Prieto. Una década después aceptó serlo en la Escuela de Periodismo Carlos Septién García. En el ínterin, nueva invitación de Alvaro Gálvez y Fuentes. Miranda Campero, me llamaron de la Universidad Iberoamericana, el padre Meza, para fijar los planes de una nueva carrera, le explicó. Manos a la obra, lo que llevó un ir y venir, que sí, que no, casi un año. Al término la Ibero en su oferta académica agregó: Licenciado en las Ciencias de la Comunicación. De principio los egresados colegían que el título le otorgaba el derecho a pontificar frente a las cámaras televisivas y los menos presuntuosos ante el micrófono 4. Al tiempo, los comunicólogos pasaron a engrosar la nómina del erario nacional. La bolsa de trabajo se amplió al estatal y hoy hasta dan lustre a los municipios. Obvio, la IP Iniciativa Privada-, también exigió su parte, sobre todo para los hijos del inversor. De papi, ves. Pero no todo fueron pecados de juventud en la vida de Alfredo, dirigido por su guía. Alvaro fue requerido, para poner en acción un proyecto pensado y presentado en beneficio del pueblo de México a uno de sus antiguos colaboradores en Gálvez Publicidad. Don Agustín Yánez, nombrado Secretario de Educación Pública, a su vez designó Director de Educación Audiovisual al licenciado Gálvez y Fuentes. La Alfabetización por Radio, simultánea en la Televisión y su ampliación en Telesecundaria se convirtió en realidad en 1968. Miranda Campero, sin cargo ni pago, se sumó a la invitación de hacer algo por nuestro México. Realizó los primeros programas de Radio y TV en apoyo a la educación en cualquier rincón por apartado del País. Privilegio inmerecido, nunca cacareado, pero si curricular. Miranda cambio de horizonte y acumuló fracaso nacido de un estudio de mercado que hizo y plasmó en la revista Gente el Life mexicano- con todo el apoyo del Opu$ Dei y respaldo con anuncios de sus empresas, los que recababa como Gerente de Publicidad. Alfredo, que seguro estaba de que ya había recorrido bastante mundo, en el umbral de las tres décadas de vida, se acordó del refrán: Quien no se casa antes de esa edad corre el riego de convertirse en mañoso y se protegió para evitar que le diera un aire. Atrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer, pero en la de Miranda Campero fue la excepción que confirma la regla. Lupita una gran mujer. El, sólo el padre de Eduardo, Francisco Xavier, Gabriela Gaby y María Teresa Tere. Los Miranda Campero López Malo. A base de fracasos se adquiere experiencia. Así que Alfredo buscó la maestría y luego el doctorado en experiencia. entre el construir mega proyectos solo factibles del habitue de cafés de la Zona Rosa, la noticia, el tecleo en la Smith Corona y el golpe de las fichas del domino. El black sheep retornó al redil. Campero, le invito a un nuevo proyecto: Encuentro, será el mejor programa televisivo que haya dirigido, le prometió Gálvez. No se equivocó. La Tv Educativa Inglesa BBC- así lo catalogó. Hasta hoy incólume en sus anales. La felicidad no perduró. El 28 de mayo, el teléfono al inicio del día rompió para siempre la dupla asociada entre el maestro y guía con el alumno, que ni superó ni siquiera igualó, Muchas vueltas dará el polvo antes de que forme otro Alvaro El Bachiller Gálvez y Fuentes. -Apuntes del libro A las cabañas subí... a los palacios baje, para los nietos del autor, en cumplimiento de: “Para ser hombre se requiere tener un hijo soy de cuatro-, plantar un árbol mi jardín lo atestigua- y escribir un libro pero nada se dijo de publicarlo. Regresa a Periodistas de Guanajuato en donde encontrarás más trabajos de Don Alfredo Miranda. |