Página creada el 5 de Julio de 2003

TEXTOS SOBRE LA IGLESIA VASCA

He aquí una colección de mis intervenciones en foros de debate desde el año 2000 sobre la responsabilidad de la Iglesia vasca y de la Iglesia Católica en general en la deriva etnicista del nacionalismo vasco democrático y en la impunidad del nacionalismo vasco terrorista. Están ordenados en el tiempo y no resulta ocioso advertir que en algún caso hay que hacer un esfuerzo para ponerlos en su contexto temporal.


Año 2000

La iglesia católica y el nacionalismo vasco

Los Obispos vascos y navarros han convocado una manifestación por la paz. Gran novedad.

Gran novedad porque hasta ahora la Iglesia Católica vasca ha nadado y guardado la ropa en el “conflicto vasco”. Hablamos de la Iglesia como institución, con su jerarquía, y no de los ciudadanos, que tienen perfecto derecho a ser cristianos, budistas, ateos o agnósticos. Unos clérigos como Setién apoyaban a los nacionalistas totalitarios, y otros como Uriarte a los nacionalistas democráticos. Pero ninguno apoyaba a los no nacionalistas. O sea, a las víctimas.

La Iglesia católica ha nadado y guardado la ropa de forma inteligente, pero para el nacionalismo vasco. Porque el catolicismo vasco es parte fundamental del etnicismo vasco, como la raza vasca o la lengua vasca. El catolicismo vasco es el alma del nacionalismo vasco, tanto del democrático como del totalitario.

Como dice Savater: el único colectivo que no ha sufrido ni un sólo atentado en cuarenta años de terrorismo etarra es la Iglesia católica.

La Iglesia católica bendijo el levantamiento fascista de Franco contra la democracia española en 1936, bautizándolo como Cruzada.

La Iglesia católica en la figura del Papa Pío XII fue paraguas protector del Holocausto criminal de los nazis de Hitler.

Hoy mismo, la Iglesia católica en la figura del Papa Juan Pablo II ha bendecido al filo-nazi Haider, ese Egibar austriaco.

Cuando el católico integrista Sabino Arana fundó el PNV, hace cien años, nacionalismo racista y catolicismo fundamentalista eran inseparables. Pero la historia del siglo XX hizo desarrollarse dentro del PNV, junto a esa corriente integrista, otra corriente democrática, la de los cristiano-demócratas de Aguirre y muchos otros. Y esta corriente ha dirigido el PNV gran parte del siglo que acaba. Pero en los años 90 los sabinianos, y por tanto integristas católicos y totalitarios Arzalluz y Egibar, han tomado las riendas del PNV, llevándonos al abismo del pacto de Estella. Y todo el mundo sabe que ETA nació en las sacristías.

Así que si la Iglesia católica vasca quiere la paz, lo tiene muy fácil:

Primero: excomulgar a los miembros y simpatizantes de ETA-HB. En este colectivo hay algunos comunistoides y anarcoides agnósticos, paro la gran mayoría son meapilas y de misa semanal. Amenaza de excomunión, y casi todos abandonarían el proyecto de ETA.

Segundo: Ordenar a los católicos del PNV formar parte de la sección demócrata-cristiana, y por lo tanto abandonar toda alianza sea táctica, sea estratégica, con los terroristas. En este colectivo, todos son católicos, algunos poco practicantes, la mayoría de comunión diaria. Todos se volverían demócratas de repente.

No hay sociedad más católica en Europa, a excepción de la irlandesa, que la vasca. Si la Iglesia católica vasca quiere de verdad la paz, con una orden suya la lograría de forma inmediata.

¿Por qué no lo hace?


Año 2001

Tres parroquias y un funeral

El pasado 23 de Enero, el PP vasco tuvo que realizar un auténtico vía-crucis para lograr que en una parroquia donostiarra se pudiera celebrar una misa por Gregorio Ordóñez, concejal asesinado cinco años antes por la Bestia nacionalista vasca. Tanto en su propia parroquia, como en otras dos, los clérigos responsables se negaron a hacerlo. Por fin pudieron encontrar el supuestamente debido acogimiento cristiano en un convento de monjas.

La excusa dada era típicamente jesuítica, es decir, execrable, inmoral, hipócrita, farisaica: Las misas de difuntos no pueden hacer mención expresa de un fallecido, pues ha de ser común. Olvidan los párrocos abertzales que se quería conmemorar un asesinato a sangre fría de un ser humano, pero sobre todo un asesinato de la democracia, porque se había atentado contra un representante de la voluntad popular donostiarra. La excusita no merece mayor comentario.

Pero como es sabido, la iglesia vasca es el alma del nacionalismo vasco. La iglesia vasca es un componente imprescindible del nacionalismo étnico vasco, desde su fundador integrista católico Sabino Arana hasta su ayatolá Arzalluz, pasando por esa ETA que nació en las sacristías vascas, y mamó su fanatismo de las ubres clericales.

Desgraciadamente, está claro que en las parroquias guipuzcoanas ha prendido la semilla que dejó Setién, ese ex Obispo trabucaire y autor intelectual del crimen etarra.

La semilla de Setién, el director espiritual de ETA.

La semilla del Diablo.


El mundo de la cultura y el mundo de las sotanas

Dos hechos relevantes han coincidido ayer en la historia interminable vasca.

Por un lado, el director espiritual de ETA, el ayatollah Setién, amenazaba con el cisma vasco, sin duda resonante en su cabeza megalomaníaca con los famosos cismas de Oriente y Occidente habidos en la Iglesia, si la Conferencia Episcopal española se sumaba al gran pacto por las libertades y contra el terrorismo.

Este pacto contra el nacional-socialismo vasco fue firmado por los dos grandes partidos de España, que uno hora y otro después, van a gobernar este país durante muchos años. Y a él se han sumado las fuerzas sociales más representativas, pues todos los demócratas están por la libertad y contra el terrorismo: Los sindicatos, la patronal, la federación de municipios, los colectivos pro-derechos civiles Plataforma por la Libertad y Basta Ya, etc.

¿Se podía inhibir la Iglesia Católica de esta pacto? Al día de hoy, después del concilio Vaticano II, después del perdón por la persecución de Galileo, etc, claramente: NO. Se trataba de posicionarse por la Libertad y contra el Terrorismo.

Pero la Iglesia vasca ha empujado a la Iglesia española a volver a pisar su sangrienta senda de la Historia: Inquisición, persecución de la cultura y de la ciencia, apoyo tácito al nazismo de Hitler, apoyo explícito al fascismo de Franco,... La jerarquía católica no condena el nacional-socialismo vasco, como Pío XII no condenó el nacional-socialismo alemán. La Religión vuelve a ser lo que era: superstición infame, cómplice de la sangre derramada.

Y frente al mundo ignominioso de las sotanas, en Euskadi se alzaba valiente, decidido, el mundo de la cultura: El rector de la Universidad del País Vasco, única universidad de Occidente donde profesores e incluso alumnos tienen que acudir a las aulas con escolta, reunía a los rectores de todas las universidades españolas para decir ¡Basta ya! a la barbarie abertzale.

Y mientras los representantes de la ciencia y de la cultura alzaban su voz democrática, eran rodeados de piedras e insultos lanzados por unos pocos vascos presos de la encefalopatía capuchiforme asesina. ¿Cabe mejor visualización del conflicto vasco?

He ahí el contraste vasco: mientras el mundo de la cultura se atrevía a gritar ¡Basta ya! a los terroristas y sus cómplices, el mundo de las sotanas bajaba avergonzado la cabeza y musitaba que ellos son neutrales en temas políticos. ¿Se puede ser neutral entre la civilización y la barbarie? La Iglesia católica ha vuelto a su ser, a defender la superstición frente a la ciencia, el instinto frente a la razón, las tinieblas frente a la luz,.

Claro que ya lo dijo Arthur Schopenhauer: Las religiones, como las luciérnagas, necesitan de oscuridad para brillar.

Será eso.


El evangelio de Josu de Arantzazu

En aquellos tiempos estaba la conferencia episcopal vasca reunida en el monasterio de Arantzazu, corazón de la Euskal Herria profunda, tradicional y cristiana. El cardenal primado Setién, el arzobispo Pagola y el resto de los clérigos vascos debatían “el ser para decidir” del alma cristiana vasca, tan genuina, original e inigualable como la sangre de factor Rh negativo...

Pero he aquí que había surgido una discusión entre dos bandos de obispos vascos. Desde que los curas vascos auténticos habían enviado al exilio al tal Blázquez, arzobispo de Bilbao, y al resto de clérigos españoles y maketos, pareciera que la recién formada conferencia episcopal vasca sería un remanso de paz. Pero el sumo sacerdote Setién y sus acólitos como Pagola habían comenzado una segunda oleada de demonización, ahora de todos aquellos jerarcas vascos que, siendo nacionalistas, como el obispo Uriarte, no lo eran suficientemente, es decir, no estaban dispuestos a proclamar la “dictadura del obispado” vasco, o sea, a bendecir el régimen totalitario católico-leninista etarra.

Y allí estaban los prelados vascos, con finura vaticana y con circunspección jesuítica, comprando y vendiendo afinidades, apoyos, rechazos y votos ante tan decisiva cuestión. Se debatía la construcción de Euskal Herria, nada menos, y se trataba de ver si por las buenas o por las malas. Aquel templo se había convertido en un auténtico mercado.

Mas en aquel tiempo recorría el Goiherri un hombre por sus discípulos llamado Josu de Arantzazu, varón de unos treinta años que, con cabellos largos y vestido a lo hippie, se dedicaba a proclamar una buena nueva: la venida del Espíritu, la bienaventuranza para los humildes, sin distinción de raza, condición, edad ni sexo.

Y entró Josu de Arantzazu en el templo y echó fuera a todos los que se dedicaban a comprar y vender en el templo; derribó las mesas de los cambistas y los asientos de los vendedores de palomas; y al mismo tiempo les decía: ”Dice la escritura: Mi casa será casa de oración; pero vosotros la estáis convirtiendo en guarida de ladrones”.

A continuación dirigió Josu de Arantzazu la palabra a sus discípulos y a la muchedumbre en estos términos:

“Los prelados y obispos ocupan la cátedra de Pedro. Cumplid, pues, y guardad lo que os digan; pero no los imitéis en sus obras, porque hablan mucho y no hacen nada.

¡Ay de vosotros, prelados y obispos hipócritas, que sois como sepulcros blanqueados, de hermoso aspecto por fuera, pero por dentro llenos de huesos de muertos y de podredumbre!. Así también vosotros por fuera parecéis santos ante los demás; pero por dentro estáis llenos de hipocresía y de maldad.

¡Ay de vosotros, prelados y obispos hipócritas! Construís sepulcros a los demócratas y adornáis los monumentos funerarios de los santos; y exclamáis: Si nosotros hubiésemos vivido cuando nuestros antepasados, cierto que no habríamos tomado parte en la muerte de los demócratas. Ya con esto declaráis que sois hijos de los asesinos de los demócratas. A vosotros, pues, toca colmar la medida de vuestros antepasados.

¡Serpientes, raza de víboras! ¿Cómo vais a poder escapar de la condena al infierno? Porque yo os voy a enviar profetas, sabios y letrados; y a unos mataréis y crucificaréis, a otros azotaréis en vuestras iglesias o perseguiréis de ciudad en ciudad. De este modo seréis responsables de toda la sangre inocente derramada en la Tierra, desde la sangre de Abel, el justo, hasta la sangre Zacarías, hijo de Baraquías, a quien degollasteis entre el santuario y el altar de los holocaustos. Os aseguro de veras que sobre esta raza vendrán todos estos cargos.”

Un vez se hubo ido Josu de Arantzazu, se reunieron los jefes de los sacerdotes y los notables del pueblo en el palacio del sumo sacerdote, que se llamaba Setién; y acordaron apoderarse con astucia de Josu, para darle muerte.

Y así se hizo: Josu de Arantzazu fue prendido a traición por instigación del sumo sacerdote Setién, sometido a un juicio farsa en la conferencia episcopal vasca, entregado a las autoridades, militares por supuesto, y finalmente escarnecido, azotado y crucificado.

Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia, pero no con Mateo (21,23,26).


La Iglesia Católica en evidencia

El último comunicado de ETA ha puesto en evidencia a la Iglesia Católica de una forma absolutamente descarnada, pero sus jerifaltes han aplicado la máxima vaticanista del silencio oprobioso. Ningún obispo ha dicho esta boca es mía. Supongo que tendrán que pasar cuatrocientos años para que la Iglesia Católica entone el “mea culpa” por su complicidad con el terror nacionalista vasco, como en el caso de la Inquisición y Galileo.

ETA ha puesto en evidencia a la Iglesia porque ha reconocido que “hasta ahora” la Iglesia Católica había sido neutral en el conflicto vasco, es decir, el Catolicismo como institución y también como bases clericales (no hay que olvidar las hordas de curas que en Euskadi han apoyado a ETA y a EH de forma explícita), el Catolicismo repito ha sido neutral entre los asesinados y los asesinos, entre los demócratas y los totalitarios, entre la libertad y la opresión, entre la vida y la muerte, entre la civilización y la barbarie.

La praxis histórica de la Iglesia ha sido defender con la palabra a los humildes mientras con los hechos se ponían siempre de parte de los poderosos. Auténticos sepulcros blanqueados que ya denunció un rebelde judío de Galilea y que por eso fue crucificado por su Iglesia, el cónclave de fariseos hipócritas. Y en Vasconia los poderosos son los nacionalistas. Por eso la Iglesia Católica denuncia el terror nacionalista vasco, pero no lo combate, justo igual que hace su brazo político, el PNV.

Lo único que ha hecho ETA es advertir a la Iglesia que estaba empezando a abandonar la “neutralidad”, como las actividades menos complacientes con los pistoleros del obispo Uriarte respecto al malvado Setién, el documento de parte de los sacerdotes vizcaínos (¿qué opinan los sacerdotes guipuzcoanos?), etc. Y sobre todo, ETA advierte a la Iglesia de que no puede firmar el Pacto por la Libertad y contra el Terrorismo de los demócratas, que es lo que realmente habría removido las complacientes barrigas de muchos nacionalistas de misa diaria.

Y ya sabemos lo que significa una advertencia de ETA. Le están diciendo a los clérigos que si firmaran ese pacto para combatir realmente el terror y su caldo de cultivo, estarían poniéndose en el punto de mira de la metralletas.

Yo no deseo bajo ningún concepto que muera ni uno sólo de los clérigos vascos o españoles en general, y lo digo de corazón. Pero me resulta curioso que en un país donde asesinan a políticos, policías, militares, electricistas, vendedores de chucherías, cocineros, fontaneros, etc, no haya habido ninguna víctima clerical.

Me resulta curioso sobre todo teniendo en cuenta la historia de los primitivos cristianos, un tiempo en que murieron seres humanos por miles y miles, mártires en defensa de una causa justa y humanitaria, la libertad y la dignidad de los humildes frente a los poderosos.


Iglesia Católica: del terrorismo al sexo

En la conferencia episcopal los obispos vascos y catalanes, más algún otro tonto útil, se han negado a consensuar con el sector del clero español menos integrista la condena de la Iglesia tanto de los nacionalistas vascos terroristas como de los nacionalistas vascos cómplices, objetivo de algún obispo español que todavía mantiene la decencia.

Pero como esto no ha sido posible, rápidamente todos los obispos han llegado al unánime acuerdo de condenar de forma atrabiliaria “la píldora del día después”, es decir, de condenar una decisión gubernamental ¡de un partido conservador y cristiano-demócrata como es el PP!

En resumen: que curas y católicos vascos podrán seguir justificando el terrorismo por acción (los curas y los católicos de EH), o por omisión (los curas y los católicos del PNV), pero – eso sí – condenarán el uso de anticonceptivos de cualquier tipo, es decir, condenarán el uso de la libertad individual, sexual en este caso.

Siempre es lo mismo: El Nacionalismo Vasco y la Iglesia Católica son el cuerpo y el alma de la misma Bestia cavernícola: la Reacción, el Integrismo, el Fundamentalismo.


Un pequeño placer

Los que hemos alcanzado una provecta edad, y hemos vivido la desazón existencialista de luchar por un mundo mejor, aprendimos hace tiempo a disfrutar de los pequeños placeres que nos permite la vida, por simples que parezcan. Placeres fisiológicos, emocionales e intelectuales.

Hace pocos días sentí un inmenso placer intelectual al rellenar la declaración de la Renta, y dejar en blanco la casilla de soporte económico a la Iglesia Católica. Una suerte de orgasmo intelectual corrió por mi mente al comprender que mi dinero no iba a subvencionar una institución que, en una parte alícuota iba a reverter en la Iglesia vasca y que, en otra alícuota parte, iba a financiar a clérigos como Setién y otros, justificadores intelectuales del nazismo vasco, a curas de pueblo productores de etarras, jarraitxus, haikatxus y segitxus, y a toda la clerigalla intermedia.

Estoy seguro de que muchos vascos y muchos españoles han sentido como yo este momento placentero. Es un pequeño placer, pero es muy importante sentirse a gusto no financiando ni siquiera de forma indirecta a la Cosa Nostra vasca.


Como he dicho muchas veces...

La Iglesia católica vasca es el alma, y el nacionalismo étnico vasco el cuerpo, de un mismo ser diabólico: el dragón primigenio de la irracionalidad y de la barbarie...

... que está esperando todavía en este rinconcito de Europa la llegada de un caballero San Jorge, símbolo de la ilustración y de la civilización, que lo atraviese con su lanza.

En eso estamos algunos desde hace muchos años.


El pregón de Savater topa con la Iglesia

El párroco de Elciego ha negado lo que era tradición de este pueblo alavés desde hace 14 años, que el pregón se leyera en la parroquia de san Andrés. Y todo porque el representante de la cavernaria Iglesia vasca tenía miedo de que el filósofo progresista, azote de fanáticos (nacionalistas, clericales y de cualquier otro tipo), hablara de la falta de libertad que se vive en Euskadi. Falta de libertad a la que coadyuva el clero vasco nacionalista.

Podemos leer la noticia en este enlace del diario El País de hoy.

Veinte años de gobierno nacionalista han convertido el País Vasco de comienzos del siglo XXI en la España de principios del siglo XX: cuando los pensadores y políticos progresistas eran censurados y boicoteados por las fuerzas vivas de la reacción: los curas y los caciques de los pueblos.

El nacionalismo étnico vasco, como toda fuerza reaccionaria, tiene al menos dos pilares de la Vasconia rural: el clero y los caciques. Igualito que en la España antigua.


La Iglesia Católica se opone al combate contra la Bestia fundamentalista

El Papa Woytila ha "llorado" los muertos occidentales (porque no sólo murieron miles de estadounidenses, fueron asesinados ciudadanos civiles de 60 países, entre ellos una decena de españoles, parece que lo olvidamos...), pero no quiere una respuesta al terrorismo internacional y al fundamentalismo islámico que lo sustenta, no quiere que la democracia se defienda de los bárbaros.

Los vascos ya sabemos por experiencia que los fundamentalistas católicos como Setién, el director espiritual de ETA, tampoco quieren que los demócratas defendamos la libertad y la democracia en Euskadi.

Ya sabemos que ningún fundamentalista religioso, sea cristiano o musulmán, se siente a gusto con la democracia, pero el Papa de Roma debería disimular un poco, porque hay muchísimos creyentes que no participan de esa visión trasnochada, reaccionaria, predemocrática y premoderna.

La historia se repite. También el Papa Pío XII dijo lo mismo acerca del nazismo, y con su pseudo-pacifismo y su pasividad ante la barbarie nazi fue COLABORADOR OBJETIVO del terror nacional-socialista. El Papa Pío XII fue responsable por omisión del Holocausto. ¿También Juan Pablo II quiere ser corresponsable de la demolición de Occidente?


Resucita la momia de Setién

Setién, ese director espiritual de ETA, ese Torquemada vasco que ha guiado doctrinalmente a la “hoguera” a muchos ciudadanos vascos no fieles a su credo perteneciente al más rancio nacional-catolicismo, ese obispo “muerto” desde un punto de vista eclesial, ha regresado de ultratumba.

Sin duda espoleado por sus iguales aunque enemigos infieles, los talibanes islámicos, el emérito mulá de San Sebastián ha levantado su voz para advertir con gravedad que por supuesto que no todos los terrorismos son iguales (perdón, quiero decir que no es igual la expresión violenta de un conflicto vasco que el terrorismo del fundamentalismo islámico).

Naturalmente que no. ¿Cómo va a ser igual el terrorismo de jóvenes patriotas vascos católicos, que luchan por la liberación nacional de Euskal Herria, que el terrorismo de los infieles sarracenos? ¡Hasta ahí podíamos llegar!

Es lo mismo que no para de decir el gran mulá de Sabin-Etxea, Xabier Arzalluz. Todos los líderes político-religiosos del movimiento talibán vasco tienen un único fin: la extensión de la “yihad”, la guerra santa nacionalista, contra los infieles españoles, para proclamar el reino de “Alá”, de la eterna Euskal Herria, en esta tierra vasca.

Pero como muestra la Historia, a pesar del sufrimiento, al final la ilustración prevalecerá sobre el oscurantismo, la razón frente a la superstición, la tolerancia contra el fanatismo, la democracia sobre el totalitarismo.


Año 2002

La Iglesia vasca colabora con el terrorismo

Ya sé que no es políticamente correcto decir que la Iglesia vasca colabora con el terrorismo, pero yo soy un librepensador que sólo respondo ante mi conciencia, y no ante las conveniencias políticas del momento. Como decía el auténtico Lao zi hace 2500 años: Las palabras elegantes no son sinceras; las palabras sinceras no son elegantes.

Ya es sabido que el catolicismo vasco en su versión más integrista ha sido el alma del nacionalismo vasco, pues así lo proclamó Sabino Arana, que la Iglesia en su facción más conservadora mantiene la tutela sobre un partido confesional como el PNV, y que también ETA y su entorno nació y se mantiene afín a la facción de la Iglesia más cercana a la contradictoria “teología de la liberación” (¡cómo puede ser liberadora la teología, que mantiene al ser humano sumiso al oscurantismo premoderno!).

Estos días hemos visto cómo curas filoterroristas daban cobijo a terroristas del aparato político y juvenil en sus huelgas de hambre-farsa. Esto también había sucedido en Pamplona. Pero el arzobispo de Pamplona Pablo Sebastián lo prohibió, e hizo cumplir su orden, siendo al final desalojados de la iglesia de La Asunción los niñatos terroristas.

En las capitales vascas ha sucedido lo mismo, ahí está incluso el cura filoterrorista de Vitoria que ha dicho compartir los objetivos terroristas. Los obispos vascos han denunciado el hecho, pero no han movido un dedo para desalojar a estos indeseables, como había hecho el obispo de Pamplona. ¡La consabida actitud jesuítica de condenar pero no impedir una acción nacionalista de carácter filoterrorista! Exactamente igual que hizo el Papa Pío XII con su complacencia con el nazismo y el mayor crimen contra la humanidad cometido en el Occidente civilizado.

La única noticia buena de la semana ha sido el ascenso a la vicepresidencia de la conferencia episcopal de Fernando Sebastián, que a diferencia de sus colegas vascos, mantiene una actitud democrática de condena y aislamiento de los nacionalistas filoterroristas.

Así que los obispos vascos colaboran con el terrorismo. Es duro decirlo, pero como es verdad, hay que decirlo.


De monseñor Duarte a Setién

El arzobispo de Cali, Colombia, Isaías Duarte ha sido asesinado de seis balazos. Los sicarios que lo han abatido probablemente pertenecen a una de las expresiones más curiosas del terrorismo internacional, los narco-terroristas de las FARC, los amigos y compañeros de ETA-Batasuna. Curiosos porque se permiten la licencia de proclamarse a la vez marxistas y financiarse con el opio del pueblo, el verdadero opio de la juventud mundial, el tráfico de drogas.

El crimen que había cometido este clérigo era evidente: lejos de hacer como muchos curas católicos, que apoyan el oscurantismo clerical, la llamada de la sangre del nacionalismo integrista, se dedicaba a proclamar el evangelio. Este valiente obispo ha denunciado una y otra vez el terrorismo de los autodenominados liberadores del pueblo, en realidad mafiosos terroristas que utilizan el catecismo marxista-leninista para adormecer las mentes y el narcotráfico de coca para adormecer los cuerpos (siguiendo la máxima de Lenin de contra los cuerpos la violencia, contra las almas la mentira).

Este valiente obispo había tenido la valentía de denunciar el proceso de paz, la farsa con la que el narco-terrorismo colombiano ha engañado durante dos años la buena voluntad del presidente colombiano. Exactamente igual que ETA ha engañado varias veces a los gobiernos españoles de uno y otro signo político. Y esto ya es demasiado, denunciar un “proceso de paz”. Seis tiros han acabado con su vida. Seis tiros disparados por los amigos de los que piden un “proceso de paz”.

¡ Mira que no pedir piadosamente la paz, a cualquier precio, como hacen la mayoría de los clérigos vascos ! Si este obispo hubiera seguido el camino de Setién, que ha marcado la vía que ahora recorren los tres obispos vascos, aunque con más hipocresía jesuítica, todavía estaría vivo. ¿Por qué no se dio cuenta a tiempo que ETA no ha asesinado en cuarenta años ni a un sólo cura entre las casi novecientas víctimas? ¿Tan difícil era justificar o comprender la violencia ejercida por la guerrilla colombiana, expresión de un conflicto no resuelto? ¿Tan difícil era pedir un proceso de paz para que los terroristas consiguieran objetivos políticos totalitarios violando la democracia?

El director espiritual de ETA, monseñor Setién, reirá cínicamente en su retiro dorado donostiarra... ¿Quién ha dicho que a todos los hijos de Dios, incluso a todos los obispos, se les ha de querer igual?


Las Iglesias son como las luciérnagas

Las Iglesias son como las luciérnagas, que necesitan de la oscuridad para brillar, decía Schopenhauer.

Y efectivamente la Iglesia Vasca quiere seguir manteniendo a nuestra Vasconia en las tinieblas del oscurantismo, alejada de la modernidad, de la democracia, que es donde los criminales son perseguidos por la ley, y las víctimas defendidas por el Estado contra los verdugos.

Los obispos vascos no quieren que se persiga a Batasuna con la ley en la mano SEA CUAL SEA SU VINCULACION CON ETA. ¿Es posible tamaña declaración totalitaria? ¿Hemos vuelto a los tiempos de la Inquisición?

La lectura de la pastoral de los obispos vascos produce vómitos a cualquier demócrata. ¿Será por eso que el habitual cuarto obispo en este tipo de pastorales conjuntas, Monseñor Sebastián de Pamplona, se ha negado a suscribirla? Suerte que tienen los católicos de Navarra.

No creo que sea casualidad que el brazo clerical del etnicismo vasco haya hecho público este comunicado en contra del 95 por ciento del parlamento español pocos días antes de la manifestación (el 15 de junio) que prepara el brazo político del etnicismo vasco, el Pacto de Estella, contra esta ley de partidos. Así calienta el ambiente. Y me temo que el tercer brazo (el “militar") calentará aun mas el ambiente, con algún bombazo.

Pero ya sabemos, las víctimas hemos de callar, y no perseguir con la ley a los asesinos, porque si no ponemos en peligro la paz. ¡ Que desvergüenza tienen estos obispos vascos !


Jaungoikoa eta Legezaharra

El catedrático Antonio Elorza, el mejor estudioso del nacionalismo vasco en la actualidad, definió certeramente a este movimiento político que es mucho más que un partido: el nacionalismo vasco es una religión política, y su dios es el lema J.E.L., Jaungoikoa Eta Legezaharra, es decir, Dios y Ley vieja.

Por tanto, los objetivos del PNV son derrotar a la democracia liberal instaurada con la modernidad y la Ilustración, y volver a una Teocracia donde gobiernan los clérigos, en nombre de Dios, por supuesto, y bajo leyes medievales y predemocráticas que supuestamente reflejan “el genio de la raza vasca”, fuera de todo acatamiento al Estado de derecho español. Por consiguiente, no es que la Iglesia Vasca se haya sometido con el nauseabundo pronunciamiento político de los obispos al PNV, sino que Partido e Iglesia son respectivamente el cuerpo y el alma de la misma Bestia teocrática, antidemocrática.

Porque es nauseabundo mostrarse equidistante entre “los que quieren imponerse por la fuerza ciega” (los terroristas) y “los que abogan por el puro imperio de la ley” (los demócratas). ¿Es posible que en el siglo XXI todavía la Iglesia Católica, con una historia a sus espaldas de Inquisición y de persecución de toda idea de modernidad no haya aceptado que la única base del Estado de derecho es precisamente “el imperio de la ley”?.

Los obispos vascos están llamando claramente a la insurrección antidemocrática, quieren derribar la democracia liberal, muestran la profunda raíz antidemocrática de la anquilosada jerarquía católica. Dios y Ley Vieja. Pues eso, un régimen talibán independiente para Vasconia, donde los clérigos imponen sus supersticiones y sus oscurantistas concepciones étnicas en nombre de su dios y de su tradición. Y la pérfida democracia liberal, al cubo de la basura.


¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas!

Los curas vascos se han pronunciado políticamente contra el imperio de la ley, contra la persecución con el derecho en la mano de los colaboradores de los asesinos, y han “advertido” a las víctimas que perseguir a los verdugos les acarreará “más sufrimiento”. Pero lo hacen con la conocida y farisaica hipocresía: primero condenan el terrorismo (¡faltaría más!) y muestran su apoyo a las víctimas. Luego les piden que se rindan en nombre de la paz.

¿No hubo un judío rebelde que hace dos mil años proclamó que había que dar a Dios lo que es de Dios, y al César lo que es del César? Supongo que los obispos vascos que han tomado partido de forma flagrante en un pronunciamiento político a favor de las fuerzas nacionalistas y en contra de los partidos constitucionalistas no conocen a ese señor.

Jesús de Galilea, creo que se llamaba.

Pero bueno, si a los agnósticos nos dejan fríos lo que digan los clérigos, supongo que muchos católicos –y hay muchos en mi querida Vasconia- sufren tremendamente con esta declaración hedionda de los obispos. Deberemos recordar, también, lo que dijo ese tal Jesús:

“Los escribas y fariseos ocupan la cátedra de Moisés. Cumplid, pues, y guardad lo que os digan; pero no los imitéis en sus obras, porque hablan mucho y no hacen nada”.

“¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que sois como sepulcros blanqueados, de hermoso aspecto por fuera, pero por dentro llenos de huesos de muertos y de podredumbre!”


Pastoral de la Iglesia Católica sobre la pederastia

Según fuentes bien informadas, la Iglesia Católica está preparando una pastoral sobre la pederastia.

El documento comienza condenando sin paliativos el abuso sexual sobre niños y niñas, y muestra su solidaridad con las víctimas.

A continuación, el pronunciamiento propone “sea cual fuere la relación” con los curas pederastas la impunidad para los mismos, alegando que la persecución judicial de esos delitos acarrearía todavía más sufrimiento para las víctimas y alejaría la paz social.

Por último, la Iglesia condena tanto “la imposición de la fuerza ciega” que ha ocasionado esos terribles delitos como “el puro imperio de la ley”, que permitiría juzgar y condenar a los curas pederastas.


Pastoral de la Iglesia Católica sobre la corrupción económica

Según fuentes bien informadas, la Iglesia Católica está preparando una pastoral sobre la corrupción económica.

El documento comienza condenando sin paliativos la corrupción económica y los delitos financieros, y muestra su solidaridad con los perjudicados por semejantes prácticas.

A continuación, el pronunciamiento propone “sea cual fuere la relación” con los ecónomos eclesiásticos, incluyendo los fraudes tipo Gescartera, la utilización de paraísos fiscales tipo Jersey , etc la impunidad para los mismos, alegando que la persecución judicial de esos delitos acarrearía todavía más sufrimiento para los perjudicados y alejaría la paz social.

Por último, la Iglesia condena tanto “la imposición de la fuerza ciega” que ha ocasionado esos terribles delitos como “el puro imperio de la ley”, que permitiría juzgar y condenar a los curas ladrones y defraudadores.


Pastoral de la Iglesia Católica sobre el despotismo en los colegios religiosos

Según fuentes bien informadas, la Iglesia Católica está preparando una pastoral sobre el despotismo en el sistema educativo católico.

El documento comienza condenando sin paliativos el despotismo reinante en colegios religiosos, donde se expulsa a profesores por el simple hecho de casarse con divorciados, y muestra su solidaridad con los perjudicados por semejantes prácticas.

A continuación, el pronunciamiento propone “sea cual fuere la relación” con los responsables eclesiásticos de estos centros de enseñanza la impunidad para los mismos, alegando que la persecución judicial de esas injusticias acarrearía todavía más sufrimiento para los perjudicados y alejaría la paz social.

Por último, la Iglesia condena tanto “la imposición de la fuerza ciega” que ha ocasionado esas injusticias como “el puro imperio de la ley”, que permitiría juzgar y condenar a los clérigos déspotas y tiranos.


Es posible otro cristianismo

La Iglesia Católica, como todas las Iglesias, es una obra del hombre y sirve para gestionar el poder. Por eso se autodenominan pastores, para conducir al “rebaño”. Pero el mensaje del evangelio ha sobrevivido a su corrupción fétida por parte de los clérigos.

El catolicismo ha sido siempre amigo de revolver las entrañas de los hombres, para potenciar sus instintos más territoriales y oscurantistas. La Iglesia Católica ha sido cómplice del etnicismo de vascos, irlandeses, croatas, y muchos otros nacionalistas, y también de sus facciones más extremistas que han adoptado el terrorismo.

Sin embargo, dentro del cristianismo también hay Iglesias que han defendido con valentía a los humildes, a los marginados por razones étnicas. Lo vimos en los años sesenta con el movimiento por los derechos civiles de los negros en EE UU. Varias iglesias protestantes defendieron valientemente el derecho de las víctimas frente al poder del “establishment”.

Y su figura más representativa fue un pastor protestante, Martin Luther King, que dejó escrito algo que los obispos vascos no pueden entender: “Algún día, nuestra generación no sólo lamentará los actos malvados de los malos, sino también el terrible silencio de los buenos”.

Claro que a Luther King lo asesinaron por defender a las víctimas y la no impunidad para los verdugos, y a nuestros obispos no les debe de atraer el martirio; recordemos que hace poco ETA les amenazó por primera vez porque estaban “perdiendo la neutralidad en el conflicto vasco”, es decir, estaban empezando a abandonar el terrible silencio de los buenos.

Cualquier día empezaremos a ver proliferar sectas protestantes en Vasconia. Tiempo al tiempo.


Farisaica declaración de la Conferencia Episcopal

Definitivamente, los obispos españoles se han echado nuevamente al monte. Esperemos que no sea como en 1936, cuando bendijeron de manera infame con el nombre de Cruzada la rebelión fascista contra la república española democráticamente constituida, y participaron en la responsabilidad de más de medio millón de ciudadanos muertos y la instauración de una dictadura que duró 40 años.

La Conferencia Episcopal miente –repito, miente- de una forma escandalosa cuando dice que la pastoral vasca no dice lo que dice la opinión pública que dice. De manera obscena aprovecha la destemplanza de las críticas de Aznar para denunciar las formas, eludiendo el fondo del asunto, que es lo profundamente inmoral y lo terriblemente antidemocrática que es la pastoral de los obispos vascos.

La pastoral es antidemocrática porque propugna la impunidad para Batasuna, el aparato político de ETA, al decir que “sea cual fuere la relación entre Batasuna y ETA, la ilegalización de la primera debería ser evitada”. O sea, no condena la connivencia de Batasuna con los pistoleros, sino su ilegalización.

La pastoral es antidemocrática porque rechaza tanto “la imposición de la fuerza ciega” como “el puro imperio de la ley”. O sea, ni terrorismo, ni Estado de derecho que persiga con la ley en la mano a los terroristas.

La pastoral es antidemocrática porque advierte, como suele hacer Batasuna, de que “la ilegalización traerá un clima social que perjudicará a los amenazados”. O sea, o nos rendimos y renunciamos a la justicia, o nos irá peor.

Ya tenemos a los obispos españoles con el trabuco al hombro, junto a sus conmilitones vascos, que además del trabuco llevan puesta la txapela roja carlistona. Además de muchos religiosos de base que apuestan por los perseguidos y contra los perseguidores, ¿no habrá algún obispo con un poco de decencia moral y política para oponerse a esta infamia totalitaria? ¿no habrá algún obispo que lamente que la pastoral vasca ha causado alegría entre los terroristas y tristeza entre los amenazados? ¿no habrá algún obispo que siga el Evangelio?


¿Se arrugará Aznar?

Aznar, personaje que, independientemente de su acertada -mucho más que la del PSOE- política antiterrorista y antinazi vasca, posee tics chulescos, tiene una prueba de fuego que pasar.

Aznar se atrevió a decir públicamente de Zapatero, cuando éste quería negociar para mejorar la ley de partidos, que parecía que Zapatero "se arrugaba".

Ante la ignominia antidemocrática de la Conferencia Episcopal, que ha cedido al chantaje de los obispos carlistones, trabucaires y txapelgorris por su amenaza de cisma eclesial, Aznar tiene una oportunidad de oro para darles a los obispos donde más les duele: el gobierno del PP acaba de aprobar un proyecto educativo rancio por el tufo confesional, clerical y de subordinación a la Iglesia Católica, concediéndoles el privilegio de la enseñanza católica en las escuelas públicas.

Es decir, lavado de cerebro gratis y a largo plazo en las escuelas públicas españolas, cuya educación debería ser laica. ¿Es consciente Aznar de que gracias a su proyecto educativo clerical, parte del adoctrinamiento oscurantista de los curas que van a sufrir los niños españoles va a ser la defensa del etnicismo, y especialmente del etnicismo vasco, caldo de cultivo del terrorismo?

¿Tendrá Aznar lo que parece que "no tenía" Zapatero, y revocará esa prebenda tan decisiva para la Jerarquía eclesiástica? ¿O se arrugará?


Los caballos de Troya de la Mafia Vasca

Cada vez está más claro para los analistas de la situación en nuestra tierra que en Vasconia se ha desarrollado un proceso equivalente al de la Mafia Siciliana. Un pretexto político, la supuesta colonización por parte de España y Francia de una Euskadi supuestamente independiente, sirvió inicialmente para desarrollar una organización terrorista que, apoyada en el adoctrinamiento del etnicismo vasco en la sociedad, ha sabido luego tejer una red mafiosa de complicidades en todos los ámbitos sociales.

El etnicismo vasco, tanto en su facción nominalmente democrática del PNV, como en su facción terrorista del MLNV, ambas en fraternal armonía, ha invadido la sociedad civil vasca, justo como hizo la Mafia Siciliana. Hoy en día, no hay en Vasconia un club deportivo, una sociedad recreativa, una asociación cultural, una red de enseñanza del euskara, un entidad financiera, un complejo industrial, nada de nada, que no esté perforado por las termitas del etnicismo vasco.

Pero lo grave es que la Mafia Vasca, como también hizo la Mafia Siciliana, ha comenzado a penetrar en los centros de poder fácticos del Estado español. Y ya la tenemos instalada en lugares estratégicos: la Iglesia Católica, los Medios de Comunicación y el Poder Judicial.

Los partidos PSOE y PP harían bien en no tirarse los trastos a la cabeza cuando un centro de poder estratégico afín a su adversario político muestra la patita del lobo, sino en unirse contra la penetración mafiosa. Porque si hasta ahora se habían detectado elementos que simpatizan con la “Cosa Nostra” en el grupo PRISA y en la secta de jueces conocida como “Jueces para la democracia”, y el PP había arremetido contra el PSOE, ahora aparece con nitidez que las simpatías por la Mafia Vasca alcanzan a un poder fáctico afín al PP, la Conferencia Episcopal, que cobardemente no ha condenado el antidemocrático, inmoral y anticristiano manifiesto de los Obispos vascos.

Así que mientras los Caballos de Troya de la Mafia Vasca nos invaden poco a poco la sociedad española, debemos exigir al PSOE y PP altura de miras, y mantenerse unidos en el combate hasta la destrucción total del etnicismo vasco mafioso, como afortunadamente han hecho ambos al criticar la resolución del Tribunal Supremo sobre el caso Otegi y el manifiesto del clero vasco.


El Vaticano, contra el Tribunal Europeo de derechos humanos

La pastoral de la clerigalla vasca, condenando la posible ilegalización por el Tribunal Supremo español del aparato político de la mafia terrorista ETA de acuerdo con la nueva ley de partidos políticos, contradice frontalmente la doctrina del Tribunal de Estrasburgo de derechos humanos.

Como nos recordaba ayer Savater, dice este organismo taxativamente: “Forma parte de la esencia de la democracia permitir la propuesta y discusión de proyectos políticos distintos, incluso aquellos que pongan en cuestión el modo de organización actual de un Estado, con tal de que no supongan un atentado a la propia democracia”.

¿Alguien en su sano juicio puede opinar que los terroristas de Batasuna no ponen en peligro la propia democracia? Entonces, ¿cómo pueden decir los obispos trabucaires que no es conveniente la ilegalización por los jueces de un partido que dinamita la democracia?

El problema es que este atentado contra los derechos humanos de un clero vasco dirigido por Uriarte, un obispo nacionalista, no cívico como Joseba Arregi por ejemplo, sino étnico y por tanto excluyente como Arzalluz, ha sido apoyado por la Conferencia Episcopal española. Y lo que es más grave aún, por el Vaticano, que se ha negado a desautorizar la pastoral. ¿Pedirá dentro de 500 años perdón el Vaticano, como ha hecho recientemente con el perseguido Galileo? Una vez más será demasiado tarde para reparar la ignominia oscurantista.

La postura de la Iglesia Vasca alineada con el nacionalismo étnico vasco es infame, por atentar contra la doctrina europea sobre derechos humanos. Y la postura de la Iglesia Española y especialmente del Vaticano es cobarde y cómplice de la infamia por omisión, como lo fue exactamente igual el Papa Pío XII respecto a su cobarde complicidad por omisión con el nacionalismo étnico alemán, con el nazismo.

El Vaticano, 60 años después, condena la violencia pero se hace cómplice del sentimiento social de odio étnico –antisemita ayer en Alemania, antiespañol hoy en Vasconia- que conduce inexorablemente al exterminio del diferente.


Aznar se baja los pantalones

Aznar, con la ley de la ¿calidad? de la Enseñanza ha dado un cheque en blanco a la Iglesia Católica, y está bordeando la inconstitucionalidad porque si bien la ley de leyes no define a España como un estado laico -desgraciadamente-, al menos lo define como no confesional...

Aznar, ese presidente del gobierno español que dice una y otra vez combatir al terrorismo vasco en su raíz, es decir, en la inoculación del virus etnicista en las escuelas, en los medios de comunicación públicos, en las sociedades gastronómicas, en las sociedades deportivas, en las cuadrillas de amigos, en las familias, y especialmente en los púlpitos de la clerigalla vasca... y tiene mucha razón...

Aznar, al que se le llena la boca desprestigiando al PSOE, que es verdad que tiene un grupo de presión poderosísimo como el que comanda el mamporrero del señor X González, el plumilla Cebrián y buena parte, aunque no todo, el grupo PRISA, y algún miembro de la izquierda lerda como Maragall o Eguiguren, que le hacen parecer al PSOE como poco firme en el combate al etnicismo vasco...

Aznar ha premiado a la jerarquía Católica con un momio injusto en el importantísimo tema de la Enseñanza, justo cuando hace pocos meses vimos cómo la clerigalla española callaba ante el manifiesto etnicista y antidemocrático del clero vasco, de la misma forma que calló el miserable Pío XII ante el proceso de limpieza étnica de los nazis alemanes al firmar el concordato con Hitler en 1933...

Señor Aznar, una cosa es predicar, y otra dar trigo, dice de Zapatero. ¡Aplíqueselo Usted mismo! Usted ya no podrá presumir nunca más de coherencia en el tema de la lucha contra el terrorismo vasco.


La Iglesia vasca forma parte de la Mafia Vasca

Que la Iglesia vasca pertenece al entramado de lo que yo denomino la Mafia Vasca es algo que los curas del Foro Salvador, con palabras más suaves han denunciado, pues han sufrido en sus propias carnes la persecución de Setién y sus acólitos.

El integrista católico Sabino Arana inoculó el virus del nacionalismo étnico, y ese nacional-catolicismo es hoy el brazo eclesiástico de la Mafia. Los otros son el brazo político (PNV) y el brazo paramilitar (ETA).

No hay posibilidad de victoria sobre el proyecto de limpieza étnica si no denunciamos todos los círculos concéntricos del etnicismo, que son ETA, Batasuna, el sector sabiniano del PNV, la Iglesia etnicista, los conglomerados económicos como Mondragón Corporación Cooperativa, y otros.

¿Recordamos cuál era el lema de Arana, y por tanto es el del PNV sabiniano?: Gu Euzkadirentzat ta Euzkadi Jaungoikuarentzat (Nosotros para Euzkadi y Euzkadi para Dios)

¿Tan difícil es entenderlo?


Ocho obispos fascistas

La conferencia episcopal española, tras interminables discusiones y negociaciones internas ha dado a luz un documento devaluado, porque ni siquiera es considerado una instrucción doctrinal, sino simplemente pastoral, pero muy importante porque por primera vez el clero español se posiciona inequívocamente del lado de la democracia y contra el totalitarismo.

Porque, digámoslo con claridad, el documento desde el punto de vista moral y también político no es partidista, ni siquiera es españolista, sino que es abierto e incluso defiende la concepción de los nacionalismos periféricos de España como un Estado compuesto de varias “naciones”. Lo único que afirman con rotundidad, como defensores del valor moral de la democracia, es que la constitución, que es la expresión política contemporánea de la democracia española, sólo puede cambiarse de forma democrática, y nunca unilateral, de forma secesionista y facciosa como pretende el tripartito PNV-EA-IU.

Lo terrible es que, ante un documento inequívocamente democrático y abierto a la concepción plurinacional de España, haya habido ocho obispos, ocho, que hayan votado en contra. Tarde o temprano sabremos quiénes han sido, pero parece claro que lo han hecho buena parte de los obispos vascos y catalanes.

Hay decirlo muy alto y claro: la Iglesia española, en el año 2002, todavía tiene ocho obispos técnicamente fascistas, puesto que apoyan la posibilidad de la secesión facciosa y antidemocrática propugnada por algunos políticos nacionalistas totalitarios. En España hay todavía ocho obispos fascistas, rotundamente totalitarios, políticamente adscritos a la ideología nazi, como el famoso prelado Kaas que en la Alemania de los años treinta, apoyado por el Papa Pío XII, entregó los votos del partido católico Zentrum para la llamada “ley de plenos poderes” de 1933 que supuso en realidad el auto-golpe de Estado de Hitler.

En España, los católicos tienen ocho obispos hitlerianos. Y probablemente están en Vasconia y en Cataluña. Es bueno que se sepa.


Año 2003

Un cura cristiano

El sentido de la dignidad cristiana, y el de la libertad, está encarnado hoy en Jaime Larrínaga, el párroco de Maruri acosado por el etnicismo vasco.

La luz de este cura “cristiano”, que se ha leído el evangelio y que trata de seguirlo, contrasta con los tenebrosos miles de curas etnicistas, y por tanto, muy poco cristianos, que pululan por esta sufrida tierra nuestra.

Este valiente cura –éste si que cura almas- me recuerda la anécdota que relata Iñaki Ezkerra en su libro “ETA pro nobis”. Algún obispo y más de un cura deberían reflexionar sobre ella, antes de que les hagamos la pregunta definitiva:

Martin Niemöller (1892-1984), pastor protestante torturado en los campos de concentración de Sachssenhausen y Dachau, vivió una triste anécdota que tuvo lugar en los tiempos de su primera detención por los nazis, cuando se le brindó la oportunidad de encontrarse una mañana con el capellán protestante de la cárcel en el momento que éste hacía la visita habitual a los prisioneros. Cuentan que el capellán se sorprendió al verlo en ese trance y que cuando, con tono consternado, le preguntó: “¿Qué hace usted aquí?”, Niemöller respondió: “Dada la situación de nuestro país, soy yo el que le pregunta ¿qué hace usted, que no está aquí dentro conmigo?”


El Papa y los 500 curas vascos

Parece que el Papa ha venido a España con un mensaje de paz y de amor. Bienvenido sea, aunque habría mucho que criticar de su política castradora de la realidad sexual de las personas, de la manipulación del pensamiento en sus centros de enseñanza, de su apoyo histórico a los políticos más reaccionarios e incluso a dictadores como Franco o Pinochet, y de tantas otras cosas...

Pero centrándonos en el tema de la violencia, que el Papa y la Iglesia condenan con rotundidad, y así lo hemos visto con motivo de la guerra de Irak, parece increíble que 500 sacerdotes vascos nacionalistas hagan público un panegírico de la organización terrorista ETA, y no sean expulsados inmediatamente de la comunidad eclesial. El Papa no puede hacer nada sino condenar las manifestaciones de justificación intelectual del terrorismo que hacen los políticos y los ciudadanos nacionalistas, pero sí que puede expulsar del clero institucional a estos 500 filoetarras para mostrar su coherencia doctrinal.

Quizá la gente empiece a confiar un poco más en los curas cuando vea que son consecuentes con sus denuncias. Mientras en España los Obispos y muchos clérigos vascos defiendan, justifiquen e incluso apoyen a ETA, la Iglesia lo tiene muy oscuro. Y si el Papa condena el terrorismo, pero permite que 500 curas lo justifiquen, no parece muy convincente. Especialmente si consideramos que la Iglesia es una estructura absolutamente jerarquizada, que ha expulsado de su seno a eminentes teólogos por sus opiniones sociales o sexuales.

¿Desde cuándo las opiniones sociales o sexuales son más peligrosas que el terrorismo?

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