A LA MAÑANA SIGUIENTE 
       CESARE PAVESE * 
NO PIDIO EL DESAYUNO 

Solo bajó del tren, 
atravesó solo la ciudad desierta, 
solo entró en el hotel vacío, 
abrió su solitaria habitación 
y escuchó con asombro el silencio. 
Dicen que descolgó el teléfono 
para llamar a alguien, 
pero es falso, completamente falso. 
No había nadie a quién llamar, 
nadie vivía en la ciudad, nadie en el mundo. 
Bebió el vaso, las pequeñas pastillas, 
y esperó la llegada del sueño. 
Con cierto miedo a su valor 
-por vez primera había afirmado su existencia-, 
tal vez curioso, con cansado gesto, 
sintió el peso de sus párpados caer. 
Horas después -una extraña sonrisa dibujaba sus labios- 
se anunció a sí mismo, tercamente, 
la única certidumbre que al fin había adquirido: 
jamás volvería a dormir solo en un cuarto de hotel. 
 

JUAN LUIS PANERO, Madrid. 
de «LOS TRUCOS DE LA MUERTE», 1975 
* El poeta Cesare Pavese se suicidó en Roma en 1950.

 

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