Galería de Andrea Bonazzi

Andrea Bonazzi nació en 1968, vive en la ciudad italiana de Génova y siente un gran interés por los temas fantásticos en literatura, cine, música y arte. Ha trabajado como diseñador gráfico y escenógrafo. Sus primeras obras escultóricas datan de finales de los 80.

Arkham, 1920

En la fotografía aparece el escultor italiano, vestido a la usanza de los héroes lovecraftianos de los años 20, un libro una mano, la pipa en la otra y sus esculturas en las estanterías de su Biblioteca, en donde creemos descubrir el Necronomicon editado en Turin y Dei Culti Oscuri de Giovanni Gabello.

Los Grimorios editados en Turín © Pavel y en Génova © Bonazzi

La cosa en la pilastra

Evidentemente se trata de una representación del temible dios Cthulhu con tentáculos y alas membranosas.

R'lyeh

En La llamada de Cthulhu, de H.P. Lovecraft, se pueden leer los siguientes párrafos:

Este era ese culto, y los prisioneros dijeron que había existido siempre y que siempre existiría, ocultándose en lejanías desiertas y lugares retirados hasta que el gran sacerdote Cthulhu saliese de su sombría morada en la ciudad submarina de R'lyeh para reinar otra vez sobre la Tierra. Algún día vendría, cuando los astros ocuparan una determinada posición; y el culto secreto estaría allí, esperándolo.

Yacían todos en casas de piedra en la gran ciudad de R'lyeh, preservada por los sortilegios del gran Cthulhu para el día que las estrellas y la Tierra pudiesen recibir su gloriosa resurrección.

La gran ciudad de piedra de R'lyeh, con sus monolitos y sepulcros, se había hundido bajo las olas, y las aguas de los abismos, con ese misterio primigenio en que nadie había pensado ni siquiera en penetrar, habían interrumpido esas citas espactrales. Pero los recuerdos no morían, y los altos sacerdotes afirmaban que cuando los astros fuesen favorables la ciudad volvería a la superficie.

Ningún libros aludía a él, aunque los chinos inmortales decían que en el Necronomicón del árabe loco Abdul Alhazred había un sentido oculto que el iniciado podía interpretar de muy diversas maneras, especialmente en el tan discutido dístico:

No está muerto quien puede yacer eternamente,
y con el paso de los años la misma muerte puede morir.

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