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Cuando en el Boletín Nº 85 se
anunciaba "con mucha alegría la realización del IV Encuentro de la
Familia Junges", una conocida telaraña de comunicaciones nos envolvió a
todos iniciándose así un proceso ya recorrido de organización. Mientras en
el Brasil se trabajaba en la formación de equipos de trabajo, en Argentina
los primos hacían correr la noticia procurando que todos sepan del
acontecimiento en el menor tiempo posible.
El anuncio del lugar donde nos reuniríamos por
cuarta vez revestiría una gran importancia. El municipio elegido, ubicado en
la serrana región de Montenegro muy cerca de Santa Terezinha, sitio cargado
de recuerdos imborrables de nuestro primer gran encuentro era Tupandi. |
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Ari José Schuster en su libro "Tupandi Luz do
Céu - Monografía" cuenta que hacia 1856 comenzaron a venderse tierras
motivando así la llegada de inmigrantes entre los que se encontraban los
Junges. Para muchos primos, el encuentro tendría un significado mucho
mayor, vital. Bien expresaría Guido Junges -en el informativo Nº 87- al
decir "O local onde nos reuniremos, para muitos,
é o berço de seus pais, avós ou bisavós que daqui partiram para novas plagas
e nunca mais puderam retornar. O encontro oportunizará a volta ao
terrão natal, quanto não pessoalmente, através dos ilhos, netos ou bisnetos.
Estar na terra onde nossos entes queridos acalentaram seus sonhos e
arrancaram, con o suor de seus rostros o pão de seu sustento, pisar o mesmo
chão, contemplar a mesma paisagem, certamente, evocará, em nosso coraçoes,
os mais nobres sentimentos de amor e gratidão para com os mesmos. |
| El domingo 13 de
noviembre amaneció en la sierra gaúcha un día digno de Fiesta. La luz
del cielo alumbró más que nunca sobre Tupandi. El valle mostraba diversidad
de verdes y carteles preanunciaban el lugar de nuestro encuentro. |
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La Iglesia Matriz de estilo
romano, cuya piedra fundamental fue colocada en 1877 y que hoy, luego de una
restauración luce magnifica, lentamente se pobló de primos y primas que tras
recorrer kilómetros y kilómetros, olvidaban el cansancio confundidos en
abrazos de reencuentro.
Ya pasadas las 9 de la mañana,
el coro dió inicio a nuestra Eucaristía, nuestra acción de gracias a Dios
Padre, por el don de la familia. |
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El tiempo de las ofrendas ha sido también un
momento de gran emotividad. Los primos de argentina ofrecían en el altar
junto con la Bandera Nacional, espigas de trigo, fruto del suelo que desde
1863 siembran en tierras santafesinas, un ejemplar del Ceibo, flor nacional,
para ser plantado en Tupandi como signo de unión y hermandad entre los
pueblos y una réplica de la imágen de Nuestra Señora de Guadalupe. Los
Junges llegaron a Santa Fe de la Vera Cruz y levantaron su primer casa a los
costados de la antigua ermita de Guadalupe, hoy Santuario Nacional. En
Recreo Sur en agosto del 2001, con ocasión de un Jungesfest regional, la
familia se consagró a la Guadalupana.
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Terminada la Eucaristía, la
delegación argentina acompañada de Hilario Junges, presidente de nuestra
Asociación Familiar y Prefecto Municipal de Tupandi, nos dirigimos hasta el
lugar elegido para el "ceibo".
Indudablemente no sólo dejamos
plantado un árbol, sino el afecto que nos une y del cual serán testigos las
generaciones más jóvenes |
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La hora del almuerzo marcó el
tiempo también de la charla animada. Era el momento para buscar a aquellos
primos que conocimos en encuentros anteriores y que solo vemos en estas
oportunidades.
Cada Jungesfest, cada
encuentro, tiene algo de mágico que lo hace siempre nuevo. Podrán repetirse
las actividades, más nunca serán iguales los reencuentros, los abrazos, las
sonrisas, los cimarrones compartidos.
La familia crece no sólo en
número, y esto es lo nuevo de cada encuentro. Una energía que se renueva y
se regenera. |
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Para los primos que viajamos desde argentina, la
fiesta se prolongó durante unos días en tierras hermanas.
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La alegría se expandió no sólo
entre nosotros, sino también entre cuantos conocimos y nos brindaron su
afecto y su compañía. |
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Damos la gracias a todos los
primos que han puesto su amor y su esfuerzo en este nuevo Encuentro.
Las gracias a Tupandi que nos abrió sus puertas.
Y estamos listos para cuando nos anuncien con
alegría el lugar y fecha de nuestro próximo encuentro. |
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