
Hasta la llegada del agua corriente a Judes, los
lavaderos del pueblo no daban a basto en capacidad y por ello
exixtían otros lugares acondicionados para ir a lavar la
ropa: Las Fuetes, El Sabucar y el Farzazoso.
Parece ser que Farzazoso era el manantial en el que se conseguía
obtener la ropa mas blanca. Mayoritariamente fue utilizado por
los vecinos del Barrio Alto del pueblo.
En la imagen se observa a Teresa Huerta Legido,
junto a su hija lavando sobre una gran losa de piedra.