Reflexión

 

En la soledad y oscuridad de estos tiempos, donde solo mi Real Ser me inspira hacia el sacrificio, escribo mis pensamientos, con la gracia de Dios.

Seas tu Padre mío quien me guié en este camino y en este laberinto, pues solo, y sin tu presencia, poco o nada puedo hacer. Es por eso que te suplico que no me olvide de Ti.

Venerada Madre te ruego desde mi postración, que me inspires a seguir hacia adelante, pues solo con tu auxilio podré algún día dar ejemplo de tu maravilloso Amor.

 Maestro excelso Señor de la fuerza, con respeto y humildad, nos dirigimos a Vos, para que puedas compadecerte de nos, ya que, lejos de conocer la verdad, más bien me guío por mi intuición, que no siempre es acertada pues dormido estoy.

 

 

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