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PUERTO DE SANTA MARÍA |
Nos
dirigimos hacia el Puerto de Santa María y allí, en un pinar cerca del mar,
comemos tranquilos. Hay muchos pinares por la costa en los que se puede
disfrutar de la brisa marina, al amparo de su dulce sombra.
Dicen, en los camping, que tampoco hay alojamientos para un solo día,
pero sí para una semana... así que nos quedamos.
Dejamos
nuestras cosas y salimos a ver la ciudad. Su historia tiene renombre mundial,
por ser la cuna de las inquietudes que darían a conocer al Nuevo Mundo, pero
desde luego, los registros históricos y prehistóricos son más antiguos.
Los
primeros vestigios de asentamiento en El Puerto de Santa María son del Paleolítico
Inferior cuyo principal testimonio
es el yacimiento de “El acumuladero”; además hay otros yacimientos del
periodo mesolítico y un poblado fenicio del siglo IX ante de Cristo. El Puerto
de Santa María, junto con Cádiz parecen ser las ciudades más antiguas de
Europa.
La
leyenda atribuye la fundación de la ciudad a un caudillo ateniense –Menesheo-
que, después de la guerra de Troya, fundó una ciudad que llevaría su nombre,
el Puerto de Menestheo.
En
el año 711 los
musulmanes se enfrentaron al ejercito visigodo en la batalla de Guadalete.A
partir de ese momento pasó a formar parte del territorio musulmán con el nuevo
nombre de Amaría Alcanter, Alcanate o Alcanatif que algunos investigadores
traducen como Puerto de las Salinas, Arco o Puente.
Su nombre actual se lo debe al Rey Alfonso X, protagonista de
la Reconquista a los musulmanes, quien la denominó Santa María del Puerto.
Organizó el repartimiento de las tierras y le otorgó la Carta-Puebla.
Posteriormente, a partir del año 1368 y hasta el siglo XVIII, pasó a formar
parte de la casa ducal de Medinaceli y con ellos conoció sus mayores días de
gloria. Cristóbal Colón, le dio el renombre mundial al ser huésped de los señores
de El Puerto. Aquí recibió la aportación para emprender el viaje que le
llevaría al descubrimiento del nuevo mundo, pertrechándose la Santa María,
propiedad del marino Juan Costa que
fue piloto de Colón.
El
mencionar al Descubrimiento de América, se refiere a un hecho que
engloba multitud de aspectos. Por una parte el aspecto científico en el
que se constata la teoría de que la tierra es redonda, por otro lado el cambio
que a partir de entonces acontece en el orden económico y político mundial. Y
por último, el encuentro de mundos, desconocidos entre sí, que hasta entonces
no habían tenido contacto. Si antes de éste magno acontecimiento, el Puerto de
Santa María era ya un lugar reconocido por su calidad mercantil y naviera,
después mucho más. Aquí se fletaban las embarcaciones que recorrían las
rutas de la seda y de especias,
creciendo con todo ello las infraestructuras propias de los astilleros e
instituciones comerciantes, así como la formación de los hombres de mar y la
convivencia de multitud de gentes diferentes, que dio paso a una urbe heterogénea.
Todo
ello conllevó a la construcción de viviendas lujosas que hoy conforman el
conjunto histórico-monumental de la ciudad; casas, palacios y distintos
edificios civiles que aún se conservan. De ello da fe la principal actividad
actual que es el turismo y su industria vitivinícola cuyas prestigiosas firmas,
tienen sus bodegas en la ciudad.
Comparte
con el carácter andaluz, su devoción cristiana. En Semana Santa los pasos
procesionales son objeto de veneración amparados por cofradías
hermandades. En contraparte de ésta actitud, los carnavales también son
famosos y en la primavera, la estrella principal es el vino.
Es
típico además, que el turista pueda saborear todo tipo de mariscos, que se
adquieren a buen precio y que se lo preparan delante de sus ojos.
Entre
el sol, el mar, las buganvillas de colores, las pinturas chillonas de algunas
casas con color amarillo mostaza y rojo fuerte, las deliciosas tunas del nopal
español, que aquí no se come y que no habíamos probado desde que salimos de México,
algunas palabras similares, dejes o tildes; nos sentimos asombrados de la
cantidad de cosas en común que hay entre éste viejo y el nuevo mundo.
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Cádiz |
Desde le Puerto de Santa María se puede visitar Cádiz, está muy cerquita. Tomamos un barco que nos dejó en el centro de la ciudad. Era día festivo y no contamos con el bullicio propio de los días laborables, pero disfrutamos de la calma que esto conlleva y paseamos a nuestro gusto por las estrechas callejuelas que conforman su casco histórico. Viva remembranza del pasado...
Los fenicios la llamaron Gadir y comerciaron en ella con el ámbar, el estaño y la plata. La mitología griega dejó su huella en estampas artísticas, y los romanos aprovecharon excelentemente sus recursos. Por supuesto, comparte con el Puerto de Santa María, su historia y el devenir de las culturas que dejaron su huella en él, como lo atestiguan los hallazgos de sarcófagos fenicios y estatuas romanas.
Fueron los romanos los que la denominaron Julia Augusta Gaditana y los árabes la mantuvieron en su poder por más de quinientos años.
Colón eligió éste emplazamiento como puerto de partida para su segundo viaje y desde luego, el 75% del comercio español pasó por aquí, por lo que se convirtió en la ciudad más rica y cosmopolita de España.
Por la parte del mar, se pueden apreciar los restos de los baluartes y bastiones que se construyeron en el siglo XVII para su defensa, sobre todo por los constantes ataques de los ingleses.
Pero para la Historia de España, es notoriamente importante ésta ciudad en especial, por la Constitución de sus Cortes en 1812. A tal evento está dedicado un importante monumento en el jardín de la ciudad. Insignes personajes, hijos de Cádiz han dado su arte y su vida al mundo, entre otros Manuel de Falla.
Y con todo éste gran acerbo cultural, nos dispusimos a disfrutar del sonido de la guitarra en la plaza, acompañados de unos ricos pescaditos fritos que hacen las delicias de cualquier paladar. Nos sentamos en la terraza de un restaurante frente a frente del ayuntamiento y zócalo de la ciudad, contemplando el blasón de Hércules con los leones y las columnas alegóricas.
Así dábamos por concluido nuestro paseo por éstos lugares sin par, dignos de atención por toda su carga humana, externa e interna, y por el respeto a esas canas añejas que hicieron de nosotros lo que hoy somos.
¡Gracias!
Sagrario Galdós