Aracena

Pasamos por la tierra de Aracena cargada de historia. Pertenece a la Gran Solana Bética. Tiene asentamientos prehistóricos como el de la “Cueva de la mora” y alguna necrópolis ibera. Cabe aquí mencionar, las famosas “grutas de las maravillas”  modeladas por el agua sobre la tierra, presentan multitud de estalactitas y estalagmitas; geológicamente pertenece al Paleozoico Superior.

 Los romanos explotaron sus minas de plata y los árabes la dominaron por su estratégico emplazamiento, quedan de ello testimonio, la torre del alcázar (que delimitaba fronteras), la fuente de Zulema y el castillo, construido muy probablemente sobre una mezquita. Éste contiene dos zonas precisas; la de la alcazaba y la del asentamiento poblacional, rematado por la iglesia gótica de crucería.

La Reconquista fue impulsada por un rey portugués, animado por la Orden del Hospital de San Juan, hasta que definitivamente, se impuso la corona de Alfonso X, el cual la incorporó a Castilla.

El pueblo de Aracena, es muy hermoso, desciende por las laderas de la montaña, es de vida tradicional serrana con dedicación agraria. En la edad media fue un núcleo fortificado.

Es muy posible que perteneciera a la Orden del Temple, pues durante mucho tiempo, la Iglesia del castillo de construcción gótica, tuvo el título de “priorato". Hay otros monumentos de interés que pertenecen al estilo gótico-mudéjar, como la Iglesia de Santo Domingo y San Pedro, la antigua sinagoga hoy convento de Santa Catalina, el convento del Carmen y el medieval Cabildo viejo, objetivo principal de nuestra visita. En él hay un documento que atestigua, que las gentes de Aracena participaron de la conquista de América.

De la arquitectura renacentista prevalece la Iglesia de la Asunción, que aunque inacabada, es digna de ser catedral.

Aracena pasó a manos del Conde-Duque de Olivares como premio a su labor en la batalla de Fuenterrabía y después dependió del Conde de Altamira, que se vino a llamar “Príncipe de Aracena”.

Viñedos, olivares, árboles frutales, ganado de cerdo y toros de lidia son los recursos económicos de la zona, además de las actividades turísticas que invita a disfrutar de una densa red de drenaje que articula el paisaje de barrancos, y que se aúna vertiendo sus aguas al Ribera de Huelva. La vegetación es de dehesa de encinas y alcornoques en las zonas bajas. En las laderas y partes altas se hallan densos matorrales bien conservados a pesar de haberse visto azotados con frecuencia por los incendios forestales.

Pero regresemos al cabildo viejo... Según el Maestro Samael, había en Aracena un escudo de importante valor y lo buscamos denodadamente... Pero dicen que está en reparación. Solo hallamos la inscripción en latín que traducido dice así: “La verdad brotó de la tierra y la Justicia nos ha iluminado desde lo alto”Su autoría se atribuye a Hernán Ruiz II y al parecer data del año 1563. Es un misterio cómo el Maestro fue a dar con éste emblema heráldico.

Para nuestro gusto, la reproducción del escudo, se halla hecha de azulejos en una puerta monumental romana, a la entrada del pueblo y es exactamente como la describe el Maestro: El simbólico escudo de Aracena, España; compuesto acaso por el propio don Benito o por sus antecesores templarios, es un compendio magistral de heráldica que encierra en sí mismo todo el magisterio del fuego.

Ese magistral compendio, consta realmente de tres cuarteles, separados algo así como por una “Tau templaria”, formada por un trono horizontal de nubes, al que se sube por el palo vertical de dicha “Tau”, formado a su vez por una espada y un bastón simbólicos, unidos por cinco travesaños o peldaños de otras tantas coronas de príncipes, coronas mundanales, coronas pasionales, coronas vanas, que el aspirante debe pisotear para escalar aquel trono celeste sobre el que solo se ve, entre nubes, una puerta herméticamente cerrada, “porta coeli”; sin duda, hacia la que se dirige una mano misteriosa armada de una llave o clave, guardadora del gran secreto de la Iniciación en los misterios del Reino, cerrados por aquella puerta mística.  

El cuartel de la izquierda ostenta maravilloso una almenada torre, semejante a la del escudo cardenalicio del obispo Moya; torre de la que sale resplandeciente un torrente espléndido de agua viva (el ens séminis).

En el cuartel de la derecha se ven siempre, unos deliciosos Campos Elíseos con la propia diosa Eva, Vesta, Hestia o la tierra, coronada de flores y de frutos bajo un árbol paradisíaco.

En torno del maravilloso escudo, resplandece gloriosamente aquella frase latina que dice: “"HAC VIA ITUR AD ASTRA"; “esta es la vía que hacia los cielos conduce”.

El escudo entero es el símbolo de la Tau sexual, cuyo travesaño horizontal está formado por nubes de misterio, ocultando el estrecho sendero que a la verdad conduce y cuyo travesaño vertical es una penosa escala, apoyada en la espada flamígera y en el cetro o bastón del dominio sobre nuestras pasiones.

Cinco coronas principescas que para subir por la escala hay que hollar a guisa de peldaños, nos recuerda que en el ascenso por todos los grados esotéricos de las cinco iniciaciones del fuego, debemos pisotear toda grandeza, toda ambición humana, hasta llegar, escala arriba, hasta la puerta cerrada, -porta coeli- cuya llave mágica solo el Maestro puede entregarnos.

Ala izquierda y derecha de dicho palo vertical de la “Tau” sexual, quedan respectivamente el castillo de la Joyosa guardada, hablando al estilo caballeresco, del que brota el torrente de agua viva –ens séminis-, que fecunda al mundo.: EGO SUT RESURRECTIO ET VITA, y los campos Elíseos donde Ceres, la Madre Tierra, aparece coronada de flores y de frutos.

El simbólico escudo de Aracena, es absolutamente sexual. En conexión del phalo y el útero, se halla la clave de todo poder.

                                                                                                                   Samael Aun Weor

Salimos del pueblo, con una hogaza de pan y un ánimo renovado, cargados de la energía de la maternal sierra, tan longeva y aún tan fértil.

Sagrario Galdós

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