Los Tres Mercurios
1) Esto es lo que los Alquimistas denominan Azogue en bruto, o sea, el Esperma Sagrado propiamente dicho.
2) El segundo Mercurio es precisamente el Alma Metálica del primero, mediante la transmutación el Esperma se convierte en Energía, a esa Energía Sexual se le denomina Alma Metálica del Esperma.
3) Es el más importante, es precisamente el Mercurio fecundado por el Azufre.
Es un poco complicado y difícil de entender, pero si ustedes ponen atención, podrán siquiera formarse una idea. Si quieren que les explique lo que es la Navidad tengo que explicarla como es o no explicarla. Incuestionablemente lo primero que tenemos es el Azogue en bruto, el Esperma Sagrado. Segundo, la Energía Sexual, resultado de la Transmutación del Esperma. Tercero, el Mercurio fecundado por el Azufre, o en otros términos, la Energía Sexual ya fecundada por el Fuego Sagrado, mezcla de Energía y Fuego que sube por la espina dorsal hasta llevarnos a la Autorrealización Intima del Ser. Este tercer Mercurio es el Arché de los Griegos, de manera que en el Arché hay Sal, hay Azufre, hay Mercurio, eso es obvio. Allá arriba, en el Macrocosmos, hay el Arché, ese es el Arché de los Griegos, de allí salen los principios anímicos y espirituales. Claro, al principio no tenemos sino el Azogue en bruto que hay que transmutarlo, es decir, las secreciones sexuales que hay que transmutarlas, sublimarlas, convertirlas en Energía; esa Energía se denomina Mercurio, Alma Metálica del Esperma. Esa Energía une sus polos positivo y negativo en el coxis, cerca del Triveni, y entonces surge el Fuego, el Fuego fecunda a tal Energía. El Fuego mezclado con tal Energía sube por la médula espinal hasta el cerebro, el excedente de tal Mercurio fecundado por el Azufre, viene a cristalizar en los Cuerpos Existenciales del Ser.
Primero se formará el Cuerpo Astral, segundo se formará el Cuerpo de la Mente y tercero se formará el cuerpo Causal. Cuando alguien posee los Cuerpos Astral, Mental y Causal, recibe los principios anímicos espirituales, es decir se convierte en un hombre, en el Hombre de Verdad. Así pues, eso es indispensable, pero crear los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser es una cosa y llevarlos a la perfección es otra cosa diferente. Incuestionablemente, la Sal, el Azufre y el Mercurio lo hacen todo; donde quiera que haya materia, hay sal; toda materia se reduce a la sal y toda sal puede ser convertida en Oro. Así pues, los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser, vienen a ser una mezcla de Sal, Azufre y Mercurio. La Sal en cualquiera de esos cuerpos, mediante la acción combinada del Azufre y del Mercurio se convierte en Oro. Convertir tales cuerpos el Oro en vehículos de Oro Puro, sería lo indicado, y esa es la Gran Obra.
No se podría realizar tal producto si no se tuviera una ayuda extra, esa ayuda maravillosa consiste en la Navidad del Corazón; debe nacer el Cristo en el corazón del Hombre, para que se pueda realizar esa gigantesca labor, cual es la de transformar los Cuerpos Existenciales del Ser en vehículos de Oro Puro.
Ahora bien, situémonos en cualquier vehículo de éstos, el Cuerpo Astral, por ejemplo, investiguemos a una persona que tiene Cuerpo Astral; uno sabe que tiene Cuerpo Astral cuando puede usarlo, cuando puede moverse con él consciente y positivamente, cuando puede viajar de un planeta a otro con el mismo. Si vemos una persona que tiene Cuerpo Astral, pero que está trabajando para convertirlo en un vehículo de Oro Puro, es decir, que quiere perfeccionarlo, ¿cómo se hace esto?. Si elimina el Mercurio Seco, es decir, el Azufre Arsenicado, es decir, los átomos sanguinolentos de la lujuria. Obviamente necesitará ayuda. Si consigue eliminar el Mercurio Seco y Azufre Arsenicado o azufre venenoso, entonces su Cuerpo Astral se convertirá en Vehículo de Oro Puro, eso es difícil, afortunadamente el Cristo Interno interviene y ayuda a eliminar todo ese Mercurio Seco y ese azufre venenoso o Arsenicado, y al fin, como resultado de esos trabajos, el vehículo se convierte en un Cuerpo de Oro. La Sal viene a convertirse en el Cuerpo Astral, en un vehículo de Oro precioso; forzosamente tendrá que pasar por varias etapas:
La primera está simbolizada por el color negro, por el Cuervo Negro, gobernada por Saturno. ¿ por que?. Porque el Iniciado habrá de entrar en un afán infinito en estos trabajos, tendrá que eliminar, destruir, desintegrar todos los elementos inhumanos que lleva en su Cuerpo Astral, eso es obvio, hasta conseguir el color blanco que es fundamental. Obviamente ese color blanco está representado por la Paloma Blanca; los Iniciados de Egipto se ponían la vestidura de lino blanco para representar la castidad, la pureza. El tercer símbolo es el Aguila Amarilla, recibe el Iniciado el derecho a usar la túnica amarilla. En la cuarta fase del trabajo pues, el Iniciado recibirá la púrpura; cuando recibe la púrpura ya su Cuerpo Astral ha quedado convertido en un vehículo de Oro Puro de la mejor calidad. El jefe de ese trabajo alquimista es precisamente el Cristo Interno.
Los sabios dicen que la Sal, el Azufre y el Mercurio son los instrumentos positivos de la Gran Obra, lo más importante, dicen ellos, es el Magnesio Interior; ese Magnesio citado por Paracelso, no es otra cosa que el Cristo Intimo, El debe realizar en verdad la Gran Obra. He citado como ejemplo el Cuerpo Astral, pero idéntica labor hay que hacer con cada uno de los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser, tal labor sin tal Magnesio Interior de la Alquimia sería algo más que imposible, por eso es que incuestionablemente al comenzar uno la Gran Obra, debe invocar al Cristo Intimo. Él nace en el establo de nuestro propio cuerpo y dentro tenemos todos los animales del deseo, de las pasiones inferiores.
El tiene que crecer, desarrollarse a través del ascenso de los grados, hasta convertirse en un hombre entre los hombres, hacerse cargo de todos nuestros procesos mentales, sexuales, emocionales, etc., etc., pasar como cualquiera entre cualquiera, siendo el Cristo un Ser tan perfecto, un Hombre que no es pecador, sin embargo, tiene que vivir como pecador entre pecadores, desconocido entre desconocidos, esa es la cruda realidad de los hechos.
Pero va creciendo, se va desarrollando a medida que va eliminando en sí mismo los elementos indeseables que llevamos dentro. Es tanta su integración con nosotros mismos que se echa toda la responsabilidad sobre sus hombros; se ha convertido en un pecador como nosotros, siendo que él no es pecador; sintiendo en carne y hueso las tentaciones, viviendo como cualquiera. Y así poco a poco, a medida que va eliminando los elementos indeseables de nuestra psiquis, no como al yo ajeno sino como propio de Él, se va desarrollando y desenvolviendo en el interior de sí mismo; eso es precisamente la Gran Obra. Es él el que tiene que eliminar todo ese Mercurio Seco, todo ese Azufre venenoso, para que los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser puedan convertirse en vehículos de Oro Puro, Oro de la mejor calidad.
Los Tres Reyes Magos que vinieron a adorar al niño, representan los colores de la Gran Obra: el primer color es el Negro, cuando estamos perfeccionando el cuerpo; repito, está simbolizando esto con el Cuervo Negro de la Muerte, es la Obra de Saturno simbolizada por aquél Rey Mago de color negro; entonces estamos pasando por una muerte, la muerte de nuestros deseos, pasiones, etc. en el Mundo Astral. El color Blanco viene después, es decir, el momento en que ya habiendo desintegrado todos los Yoes del Mundo Astral, tenemos el derecho a usar la túnica de lino blanco; es claro que está simbolizada por la Paloma Blanca; ese es el segundo de los Reyes, el Rey Blanco. Si ha avanzado mucho hacia la perfección del Cuerpo Astral, merecería el color Amarillo, es decir, tiene derecho a usar la túnica de color Amarillo; es entonces cuando aparece el Aguila Amarilla, esto nos recuerda al tercero de los Reyes Magos, es de raza amarilla. Por último, la corona de la Obra es la Púrpura. Cuando un cuerpo, sea el Astral, el Mental o el Causal, ya es de Oro Puro, se recibe la púrpura de los Reyes, porque se ha triunfado.
De manera que ahí ven ustedes los Tres Reyes Magos, no son como muchos creen tres personas, no señor, son los colores fundamentales de la Gran Obra, y el Jesucristo mismo vive adentro. Jesús en hebreo es Jeshuá es Salvador, y como Salvador, nuestro Jeshuá particular tiene que nacer en este establo que llevamos dentro para realizar la Gran Obra; Él es el Magnesio Interior del Laboratorio Alquimista. El gran Maestro debe surgir en el fondo de nuestra Alma, de nuestro Espíritu.
Lo más duro para el Cristo Intimo, cuando ha nacido en el corazón del Hombre, es precisamente eso del Drama Cósmico, su Viacrucis. En el Evangelio aparecen las multitudes pidiendo la crucifixión del Señor; esas multitudes no son de ayer, de un remoto pasado, como suponen las gentes, de algo que sucedió hace 1985 años, no señores, esas multitudes están dentro de nosotros, son nuestros famosos Yoes; dentro de cada persona habitan miles de personas, el yo odio, el yo tengo celos, el yo tengo envidia, el yo soy codicioso, es decir, cuántos defectos tenemos, y cada defecto es un yo diferente. Es claro que esas multitudes que tenemos que son nuestros famosos Yoes, son los que gritan: "crucifixia, crucifixia!".
En cuanto a los Tres Traidores, ya sabemos que en el Evangelio Crístico son Judas, Pilatos y Caifás. ¿ Quién es Judas?. El Demonio del Deseo. ¿ Quién es Pilotas?. El Demonio de la Mente. ¿ Quién es Caifás?. El Demonio de la Mala Voluntad. Pero hay que aclarar un poquito, especificar esto para que se vaya entendiendo. Judas el Demonio del Deseo, cambia al Cristo Intimo por treinta monedas de plata: 3 0 3, esa es la alusión kabalística, es decir, lo cambia por las cosas materiales, por la moneda, por los licores, por el lujo, por los placeres animales, etc. etc. En cuanto a Pilatos, es el Demonio de la Mente; ese siempre se lava las manos, nunca tiene la culpa, para todo encuentra una evasiva, una justificación, jamás se siente culpable.
Realmente todo defecto psicológico que nosotros poseemos en nuestro interior, vivimos siempre justificándolo, jamás nos creemos culpables; hay muchos que me han dicho a mí: "Señor, yo creo que soy una persona buena, yo no mato, yo no robo, yo soy caritativo, yo no soy envidioso", es decir, dechado de virtudes, perfecto según ellos; "ignoto", digo yo ante tanta perfección. De modo que miremos las cosas como son en su crudo realismo, ese Pilatos siempre se lava las manos, nunca se considera culpable. y en cuanto a Caifás, yo francamente considera que es el más perverso de todos, piensen ustedes en lo que es Caifás: el Cristo Intimo nombra muchas veces a un Sacerdote, a un Maestro, a un Iniciado para que guíe a sus ovejas, para que las apaciente, le entrega el mando y lo pone al frente de una congregación, y el tal Sacerdote, el tal Maestro, Iniciado, etc., en vez de guiar a su pueblo sabiamente, vende los Sacramentos, prostituye el Altar, fornica con las devotas, etc. Conclusión: traiciona al Cristo Interno, eso hace Caifás. ¿ Es doloroso eso?. Claro, horrible, es una traición de lo más sucia que hay, y no hay duda, son muchas las religiones que se han prostituído, eso es obvio, hay muchos sacerdotes que han traicionado al Cristo Intimo; no me refiero a tal o cual secta, no, sino a todas las religiones del mundo. Es posible que hayan grupos esotéricos dirigidos por verdaderos Iniciados, y estos Iniciados, muchas veces traidores, han traicionado al Cristo Intimo. Todo eso es doloroso, infinitamente doloroso. Caifás es de lo más sucio que hay. Estos Tres Traidores llevan al Cristo Intimo al suplicio.
Piensen por un momento al Cristo Intimo en el fondo de cada uno de ustedes, dueño de todos los procesos mentales, emocionales, luchando por salvar a cualquiera de ustedes, sufriendo terriblemente; sus propios Yoes de ustedes protestando contra Él, blasfemando, poniéndole la corona de espinas, azotándolo. Bueno, esa es la cruda realidad de los hechos, ese es el Drama Cósmico vivido internamente.
Al fin, ese Cristo Intimo subiría al Calvario, eso es obvio, y baja al sepulcro, con su muerte mata a la muerte, es lo último que Él hace Posteriormente resucita en el Iniciado y el Iniciado resucita en Él. Entonces la Gran Obra se ha cristalizado, "consummatum est". Así han surgido a través de los siglos Maestros Resurrectos; pensemos en un Hermes Trimegisto, pensemos en un Moria, gran Maestro de la Fuerza de Jinas, pensemos en el Conde Cagliostro quien vive todavía, en un Saint Germain que en el año 1939 visitará a Europa otra vez; este Saint Germain estaba activamente durante los siglos XVII, XVIII, XIX, y sin embargo, físicamente sigue existiendo, es un Maestro Resurrecto. ¿ Por qué son resurrectos los Maestros?. Porque gracias al Cristo Intimo lograron ellos la Resurrección. De manera que sin el Cristo Intimo no sería posible la Resurrección.
Aquellos que suponen que por el solo hecho de morirse físicamente una persona, ya tiene derecho a la Resurrección de los Muertos, pues son en verdad gentes dignas de compasión, no solamente ignoran, hablando esta vez en el estilo socrático, sino lo que es peor, ignoran que ignoran. La Resurrección es algo que hay que trabajarla, y trabajarla aquí y ahora, y hay que resucitar aquí en carnes y hueso y a lo vivo. La inmortalidad hay que conseguirla ahora mismo, personalmente; es la forma como se debe considerar todo el Misterio Crístico. Todo el Drama Cósmico en sí mismo es extraordinario, maravilloso, y se inicia, es verdad, con la Navidad del Corazón.
Lo que continúa después en relación con el Drama, que tiene que huir a Egipto, que Herodes manda a matar a todos los niños y tiene que huir, todo es simbólico, completamente simbólico. Se dice que Jesús, que José, que María (por ahí en un Evangelio Apócrifo), hubieron de huir a Egipto, y entonces permanecieron varios días viviendo debajo de una higuera, y que esa higuera salió un manantial de agua Purísima. Eso hay que entenderlo: esa higuera representa siempre al sexo, que se alimentaban del fruto de esa higuera, son los frutos del árbol de la Ciencia del Bien y del Mal.
El agua que corría Purísima, que salía de esa higuera, es nada menos que el Mercurio de la Filosofía Secreta. En cuanto al degollamiento de los inocentes, mucho se ha escrito sobre esto, Nicolás Flamel dejó grabado en las puertas del cementerio de París, escenas sobre el degollamiento de los inocentes. ¿ Por qué ese cruel degollamiento de los inocentes?. Sin embargo, es también muy alquimista, todo Iniciado tiene que pasar por el degollamiento. Pero ¿ qué es lo que tiene que degollar en uno el Cristo Intimo?. Sencillamente debe degollar el Ego, el Yo, el Sí mismo, y la sangre que emana del degollamiento es el Fuego, es el Fuego Sagrado por el que tiene el Iniciado que purificarse, limpiarse, blanquearse; todo eso es esotérico en gran manera, nada de eso se puede tomar a la letra muerta. Luego viene los fenómenos milagrosos del gran Maestro. Que caminaba sobre las aguas, sobre las Aguas de la Vida tiene que caminar el Cristo Intimo. Abrir la vista de los que no ven, predicando la palabra para que vean la luz; abrir los oídos de los que no quieren oír, para que escuchen la palabra. Cuando el Señor ha crecido en el Iniciado, tiene que tomar la palabra y explicarle a otros lo que es el mundo, no hay nadie que no esté leproso, esa lepra es el Yo pluralizado, esa es la epidemia que todo el mundo lleva dentro, la lepra, de la cual debemos ser limpios. Los que están paralíticos no caminan todavía por la Senda de la Autorrealización, el Hijo del Hombre debe sanar a los paralíticos para que echen a andar rumbo hacia la montaña del Ser.
Hay que entender todo aquello en una forma más íntima, más profunda; eso no corresponde a un remoto pasado, eso es para vivirlo dentro de nosotros mismos, aquí y ahora. Si nosotros vamos empezando a madurar un poquito, sabremos apreciar mejor el mensaje que el Gran Kabir Jesús trajo a la Tierra. En todo caso necesitamos pasar por Tres Purificaciones, a base de hierro y fuego, los Tres Clavos de la Cruz significan eso. Y la palabra INRI dice demasiado, ya sabemos que INRI esotéricamente es el Fuego; necesitamos pasar por las Tres Purificaciones a base de hiero y fuego antes de conseguir la Resurrección, de lo contrario no sería posible lograr la Resurrección. El que resucita se transforma radicalmente, se convierte en un Dios-Hombre, en un Hierofante de la talla de un Hermes, o de un Quetzalcoatl.
por: V. M. SAMAEL AUN WEOR