“
¿No saben quién soy yo? ”
Ratan Lal
En un pequeño ashram en el sur de la India vivía el gran sabio Ramana Maharshi, un gran exponente de la filosofía Advaita y de los caminos de la autoindagación y la entrega. Él enseñaba que estos dos senderos eran los directos para la realización de Dios.
Muchas personas de cerca y de lejos lo visitaban para tener su darshan, y un día un importante funcionario gubernamental visitó el ashram, y con un talante prepotente él y su pequeña comitiva trataban de abrirse paso a empellones hacia el frente de la multitud sentada. Algunos de los devotos presentes le dijeron con amabilidad al funcionario que no debía hacer eso; el hombre se molestó visiblemente, se dio la vuelta y exclamó: “¿que no saben quién soy yo?”.
Los devotos de Ramana juntaron humildemente las manos y casi le suplicaron: “¡Señor, por favor, dinos quién eres! ¡Ésa es exactamente la razón por la cual todos nosotros estamos aquí, para descubrir quienes somos!. Hemos estado siguiendo esta senda de la autoindagación, “quién soy yo”, que Vagaban nos ha estado enseñando. Si tú ya has tenido éxito en esa búsqueda, ¡estaríamos felices de saber quién eres!”. El funcionario se dio cuenta de su error y empezó a sentir humildad.
En el camino espiritual debemos tratar de refinar nuestra personalidad y de hacerla menos autoafirmante. La humildad acompaña al refinamiento; ésa es la característica de un ser humano cultivado