Por Carlos Alberto Rivero
Cada vez más, y con más insistencia,
escuchamos hablar de crisis, crisis de valores, de pérdida, de degradación de
valores.
El hombre actual, percibe la incertidumbre
del momento que está viviendo, y piensa que esa débil armonía que es la vida,
se encuentra en crisis.
Y toda crisis involucra un desequilibrio
del orden existente que evoluciona, inexorablemente, hacia un nuevo equilibrio
que le es desconocido.
Pero... crisis, en cuanto transmutación,
cambio, evolución, ha existido siempre, pues el progreso tecnológico -
queimplica en sí una evolución de la inteligencia- confunde los valores
morales, crea nuevos problemas y en consecuencia, oscurece la solución de los
problemas corrientes que ya creíamos superados.
Por tanto, para que exista, debemos tener
conciencia de crisis, es decir, idea de cambio, de transformación, en la cual
debe concebirse como cierta la posibilidad de la existencia de una vida mejor,
espiritual o material.
A esta percepción de crisis, real o no, se
agrega la actitud de los anodinos y malas gentes, quienes se encargan de
difundir y alimentar ese estado de incertidumbre, quienes critican por el sólo
hecho de destruir, quienes denostan sin fundamento, quienes se hacen eco de
cuanto rumor oyen, sin preocuparse siquiera por comprobar su veracidad o
consistencia, y que no son producto exclusivo ni privilegio de estos tiempos,
porque, lamentablemente siempre existieron.
¿Cuántas veces les hemos escuchado? ¿No
les produce aprensión el escucharlos? ¿Qué beneficio le aporta a quien lo
dice? ¿Acaso es su manera de vengarse?
Quienes así expresan su descontento, son
capaces de destruir la percepción que otros tienen de las cosas, en forma mucho
más rápida que de cualquier otra manera.
Se trata de personas que permiten que sus
propios intereses egoístas, - intereses creados generalmente ? predominen sobre
sus aspectos más nobles, intereses que tienen su origen en la inestabilidad o
inconsistencia del método por el cual han logrado obtener las posiciones que
ostentan.
Personas con inseguridad, desvalorización
y falta de adaptación social, personas que simplemente no entienden la vida,
que no tienen voluntad para asumir la responsabilidad de generar valor y que les
resulta imposible elevarse por encima de sus propios sentimientos negativos.
Personas para quienes la evolución del
pensamiento del hombre, en la búsqueda indefinida de la verdad, ha implicado la
concepción de hipótesis peligrosas para sus preceptos dogmáticos.
Y la consecuencia de esa conducta
obstinadamente disconforme, reticentemente contraria a abandonar sus verdades
absolutas e infalibles, es la propagación en la comunidad, de una sensación de
inestabilidad, de inseguridad, de forma tal que la misma se ve coaccionada a
actuar en una forma determinada, posibilitando la transformación del orden
existente y generando como resultado, la desestabilización que conduce al caos.
Permítanme ahora relatarles una breve
historia.
En una noche de tormenta, un poderoso
acorazado de la Real Marina Inglesa surcaba las aguas del Océano Atlántico.
De pronto, el vigía trasmite al Capitán
que frente a ellos y en su misma dirección se aproxima una luz.
El Capitán dispuso inmediatamente que se
emitieran señales , ordenando a quien se
aproximaba, que desviara su rumbo 2g° a babor.
Desde el
otro lado le contestaron: "sugiero que
desvíen ustedes 20° a estribor". Ya molesto el Capitán ordenó
trasmitir: "soy un Almirante y le ordeno desviar su rumbo".
Del otro lado contestaron: "soy un
marinero y le aconsejo desviar su rumbo".
Enfurecido el Capitán trasmitió:
"soy un acorazado de la Real Marina Inglesa, desvíe su rumbo", y del
otro lado contestaron: "no puedo, soy un faro".
Y eso es lo que tenemos para combatir esas
conductas, queridos Hermanos, tenemos faros, tenemos guías, que cimentados en
principios universales e inamovibles, ? primera proposición de la verdad ? son
referente para la sociedad en su conjunto, tenemos Maestros Masones.
Dos vocablos, ,
que en realidad creo deben conjugarse, por su enorme magnitud y trascendencia ?
en uno solo e indiviso, fusionados en un desarrollo armonioso de todas sus
facultades.
Maestro Masón que debe ser
reflejo de Maestros; debe ser espejo en el cual su azogue esté constituido por
el espíritu y las enseñanzas de los viejos Maestros, aquellos que aún hoy nos
dan instrucción desde los vanos de esa cadena que rodea el templo; y espejo que
a su vez, refleje la luz que desde el valle y el Oriente emiten sus pares.
Maestro Masón que conoce las artes
liberales, tales como fueran enunciadas por Aristóteles y Platón, es decir,
poseedor de los conocimientos necesarios para el desarrollo de la inteligencia y
la excelencia moral; acompañadas por la experiencia; y modelados por el ego
trascendental, ?precondición de cualquier conocimiento ? según Kant,
quien consideraba que el conocimiento no puede ser obtenido sólo por la razón
o la experiencia, y basaba su idealismo en la estructura universal de todas las
cosas como elemento básico de la realidad.
Maestro Masón que amalgama los
principios universales a inmutables, esos sobre los cuales desarrolla sus
valores, ? los que no debemos confundir con principios ?ya que poseen una dinámica
propia y se forjan además sobre la base de las creencias,experiencia
a historia de los individuos, grupos, clases sociales o naciones,
que necesariamente son diversos por sus características propias y diferentes;
decíamos entonces, principios ?esa realidad ideal por cuya participación las
cosas adquieren cualidades ?que sustentan a la humanidad y que trascienden
nacionalismos, religiones a ideologías, principios de libertad, igualdad,
fraternidad, tolerancia, equidad, honestidad, servicio, rectitud y respeto por
la dignidad humana.
Maestro Masón que posee el
misticismo filosófico de una visión intuitiva, que le permite la comprensión
de un universo en orden, en el cual la mente forma parte del Ser Infinito,
Intuición que Spinoza definía como el conocimiento que se eleva por encima del
saber que proporciona la experiencia y que tiene su origen en los sentidos y el
conocimiento científico.
0 como decía Bergson, la forma más pura
del instinto y la única vía de alcanzar lo absoluto, la idea suprema e
incondicionada. 0 esa facultad que permite conocer la verdad por procedimientos
ajenos a la razón y la experiencia, o quizás esa imaginación creativa que
elabora sus hipótesis a partir de la experiencia.
Maestro Masón que disfruta del
secreto de las líneas abiertas de la comunicación efectiva y espontánea, que
a través de los símbolos ? componente fundamental en los hechos comunicativos
? abre ventanas al conocimiento creando acciones que provocan co?actividad;
generador de ese elemento esencial de la comunicación: la confianza, nacida de
la confiabilidad de sus actitudes y aptitudes, y que le permite ejercer el poder
de una expectativa positiva, tratando a la gente como aquello que deberían ser,
para que ellas, sean capaces de serlo.
Maestro Masón que conoce la dimensión
inconmensurable del silencio, no el que significa tan solo la abstención del
habla, sino el silencio creativo, el fecundo, el germinador, el que puede
detenerse a escuchar y recordar a
Antonio Machado:
"a distinguir me paro las voces de los ecos yescucho solamente entre
todas las voces, una."
Esa voz interior que le permite conocerse y
comunicarse consigo mismo, conciente que a través del conocimiento de si mismo
y solo así, podrá contar con un elemento de medida objetivo, para juzgarse a
si mismo y a los demás con equidad.
Maestro Masón que es dueño de una
sutil y exquisita prudencia, esa virtud que le permite discernir claramente
entre el bien y el mal, con templanza y moderación, respetando, valorando y
defendiendo las ideas ajenas como suyas, aún cuando no sean coincidentes,
siempre en procura del bien común.
Maestro Masón que ostenta una
condición enigmática, la que en su sentido anfibológico sugiere dos o más
interpretaciones en cada secreto simbólico que debe develar y que siempre, por
opuestas que parezcan, son complementarias y confluyen hacia el vértice de su
escuadra, punto central de equilibrio y unificación, que distingue entre la
imposibilidad de la existencia de dos verdades contradictorias, y la
coexistencia de un sistema afinado de verdades perfectibles que son
incesantemente renovadas.
Maestro Masón que es paradigma de
fraternidad, porque sabe que no es posible partir de un ideal excluyendo la
realidad, porque ha profundizado las relaciones interpersonales y conoce el
verdadero significado de fraternidad: entregarse, socorrer, apoyar, ayudar,
comprender, consolar, compartir, escuchar, aconsejar, reír, Ilorar, tolerar,
resignar; siempre junto al otro, ni atrás ni adelante, a su lado.
Maestro Masón que se cuestiona
permanentemente:
¿Existe la moralidad absoluta? 0 quizás,
si mi moral ? o percepción de la moralidad ? ha tornado
un sentido excesivamente inflexible, duro o severo ¿no me estaré apartando
dela realidad?
Porque es imposible disociar el Maestro
Masón del profano, porque en nuestra vida profana es imposible evitar las
inmoralidades intrínsecas, esas que son inseparables de nuestra profesión o
actividad, esas pequeñas faltas a la moral que tienen otro fundamento ? ético,
piadoso ? que deben ser la excepción y que son difíciles de eliminar.
¿Cuántas veces el médico debe mentir por
piedad?
¿Cuántas veces pensamos que seríamos
capaces de matar, si está amenazada de muerte la vida de nuestros seres amados?
¿Cuántas veces el abogado debe defender
un acusado teniendo el convencimiento pleno de su culpabilidad?
Maestro Masón que conoce la
imposibilidad de llegar a soluciones morales perfectas, y que solo a través de
un estado de espíritu sincero ? como decía Vaz Ferreira -reconoce por medio
del examen y la búsqueda de la verdad que es posible llegar a la mejor de las
conductas, ese estado de espíritu que le hace efectivamente humano y moral, ese
estado de espíritu que tiene cabal conciencia de la existencia del mal
inseparable del bien, que reconoce la parte mala de algo bueno a ineludible y
conoce los límites para poder evitarlo o por lo menos, disminuirlo hasta donde
sea viable y sabe que su moral, en cuanto a juicios, normas de conducta y
preceptos, no debe apartarse de la realidad ya que le inspira su confianza en
las soluciones de libertad y humanidad.
Ese hombre que sinceramente confiesa las
dificultades que enfrenta para ser un ser absolutamente moral, quereconoce
sus imperfecciones, que expresa tolerancia y que difierecon la
moralina de aquellos a quienes moralizar nada cuesta, porque lo hacen sólo de
palabra.
Maestro Masón que tiene cabal
conciencia que el haber llegado a este grado no significa la culminación de una
carrera, que ahora es cuando empieza su aprendizaje, que la Masonería no es una
carrera y si en esos términos quisiéramos tomarla, sería una competencia con
nosotros mismos, una competencia entre materia y espíritu, espíritu que día a
día va buscando la verdad que le permita conocer la realidad ?en evolución
continua ? para adaptarse a ella, elevándose a un ideal de perfectibilidad
indefinido, y materia ? nuestro cuerpo ? que lucha por no envejecer, por no
morir y entonces poder prolongar lo más posible la búsqueda de ese ideal de
perfección.
Esta concepción de hombre, realizado
individualmente en todos sus términos, consciente de su condición de ser
social, que ha madurado en su relación de interdependencia, ? ya que ésta es y
debe ser su ideal ?, sabe que lo importante, lo verdaderamente trascendental, no
es sólo su perfeccionamiento individual o su carisma, sino la misión que debe
realizar.
Y esa misión, es la que definen los
Estatutos de nuestra Augusta Orden:
“la búsqueda
de la verdad, el estudio de la moral y la práctica de la solidaridad; el
mejoramiento material, moral, intelectual y social de la humanidad.
Tiene por
principio básico la mutua tolerancia, el respeto de sí mismo y a los
semejantes y la absoluta libertad de conciencia."
Para capitalizar el sustento que significa
la constante búsqueda del Maestro, y poder constituirnos en impulso
transformador de la conciencia social, trabajando sobre las causas, buscando el
origen del conflicto social y no ocupándonos simplemente de sus efectos; no debemos
quedarnos en la belleza retórica de los enunciados, si soñamos
con una Fraternidad Universal, como aspiramos desde los inicios de la Masonería,
es necesario emprender las acciones correctas, concretas e institucionales que
nos conduzcan por ese camino.
Debemos tomar conciencia de que la misión
de la Masonería es eterna, o que al menos por ahora, no tiene un término
previsible, y así debe ser, pues siempre necesitamos algo que alcanzar,
perseguir esa visión perfecta del ideal, ya que ello nos da fuerza y alienta en
el perfeccionamiento constante y en la consecución de nuestras metas y
objetivos, proporcionándonos la fe necesaria basada en la crítica y la verdad
? para creer con esperanza en lo que realmente podemos esperar de las cosas, sin
el absolutismo utópico de ser dueños de la verdad.
En necesario preguntarse entonces, ¿Está
a la altura de nuestras fuerzas? ¿Somos competentes? ¿Podemos hacer un trabajo
adecuado?
Yo respondo enérgicamente que si.
Necesitamos recoger del pasado los hechos
trascendentes: las revoluciones Francesa y Americana, la gesta emancipadora de
los pueblos de América Latina, la Declaración de los Derechos Humanos; logros
en que la Masonería fue partícipe en forma institucional y organizada y de las
que fueron gestores y ejecutores innumerable cantidad de Hermanos integrados a
nuestros principios y que dieron su vida en la lucha por la libertad y la
justicia.
Respetando el pasado en la medida exacta de
sus virtudes, sin pretender buscar en él el arquetipo del futuro y sin
confundirlo con el presente.
Debemos enunciar nuestra misión de manera
operativa, con la finalidad de que no se convierta en una mera declaración de
buenas intenciones, fijando pautas que nos permitan hacer mejor lo que ya
hacemos bien; que nos permitan recuperar esa sociedad en crisis quemencionábamos
al principio, deprimida por las presiones económicas, religiosas y políticas;
que nos permitan la reconciliación del hombre consigo mismo y con la humanidad,
a través de un mundo más ético, de un mundo en paz, de un mundo social y económicamente
más justo.
Pero no debemos ser sólo esperanza,
debemos ser una realidad que aliente a la lucha, potenciando la energía que nos
proporciona el efecto de sinergia que significa tener un propósito común; nos
reconocemos como unaFraternidad compuesta
por hombres que poseen los ideales más legítimos, hombres con una experiencia
homogénea y con ideales éticos comunes a hombres de todas las razas y
naciones, hombres que pertenecen a una Institución sin fronteras que presagia
una Fraternidad Universal, hombres que poseen una visión clara de la realidad,
hombres con una actitud proactiva que les permite el privilegio de anticiparse a
su tiempo, y en consecuencia, en tanto seamos esa realidad, la gente seguirá a
quienes demuestren tener la capacidad y voluntad de dar satisfacción a sus
necesidades y entonces, sólo entonces, las herramientas del miedo, la
violencia,
la intolerancia y otras similares dejaran de ser moneda corriente.
Nuestra misión es eterna, pero no utópica,
debemos tener claro que no podemos hacer todo, sólo somos capaces de hacer un número
determinado de cosas, lo importante es hacerlo, y hacerlo bien, pero también,
que tampoco hacemos cuanto podríamos, ni cuanto deberíamos; debemos ejecutar
nuestra misión, de tal forma que nos permita decir: "esa es mi contribución
al logro del objetivo", objetivo ideal cuya culminación seguramente no
llegaremos a ver, pero tendremos la íntima satisfacción de haber desplegado
nuestro mejor esfuerzo, ... y así, cuando llegue la hora de traspasar las
puertas del silencio, podremos enfrentar la muerte con dignidad, con la
serenidad de quien ha dedicado su vida al arte de liberar talento al
servicio del bien común, de haber sido buenos y justos, con absoluta sinceridad
y pureza de intención, entonces, podremos decir como Machado:
"Y cuando
llegue el día del último viaje, y esté al partir la nave que nunca ha de
tornar, me encontraréis a bordo ligero de equipaje, casi
desnudo, como los hijos de la mar."