KABALA: El Misterio del Arbol de la vida

Cuando  hablamos de Cábala no nos podemos olvidar que es el estudio del hombre mismo. El cristianismo no apareció un día en el mundo surgiendo de la nada. Es el resultado de diversas tradiciones y en especial de la tradición judía representada por la Cábala.

Jesús conoció la Cábala, y es necesario poseer las bases de esta ciencia si verdaderamente se quiere comprender tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento. Desgraciadamente la Iglesia se ha contentado con transmitir migajas, algunas nociones superficiales, y ahora no debe extrañarnos si los cristianos van cada vez más a buscar su alimento espiritual en las doctrinas de Oriente, porque encuentran al cristianismo pobre e insuficiente.

Durante siglos, se ha repetido a los cristianos que lo esencial era tener fe. Cuando se cuestionaban ciertas cosas, les respondían que se trataba de misterios sobre los que no debían indagar. Tan sólo debían creer y serían salvados. Pues bien con creer no basta; la religión no se limita sólo a la fe. Toda religión encierra una ciencia, y si no se da esta ciencia a los fieles para alimentar su intelecto, su alma y su espíritu, éstos acabarán por perder la fe, pues tendrán la impresión de creer en absurdidades.

Se que muchos no aceptarán la idea de que Jesús conocía la Cábala, pero es la realidad. La Cábala forma parte de la tradición judía en la cual había sido instruido y fue El quién reveló a San Juan toda esta ciencia de la cual se encuentran numerosos elementos en su Evangelio y en el Apocalipsis.

Cada religión posee una enseñanza exotérica que puede transmitirse a todos y una enseñanza esotérica reservada a una élite espiritual capaz de comprenderla.

En la religión cristiana la enseñanza exotérica está representada por la Iglesia de Pedro.

Por su parte, la enseñanza esotérica está representada por la Iglesia de San Juan, que realizó su trabajo en secreto sin perseguir.

Así pues, Jesús dio a San Juan una enseñanza que no dio a otros discípulos. La Iglesia de San Juan es la depositaria de la quinta esencia de la Doctrina de Jesús, y ésta siempre dispuesta a instruir a los humanos que muestran deseos de profundizar en los secretos de la creación y todas las verdades referentes al mundo invisible y al desarrollo espiritual del ser humano.

El Apocalipsis es el libro de la Iglesia de San Juan, pero para poder interpretar todos esos nombres, esos símbolos y esas imágenes que contiene, es preciso tener conocimientos sobre Cábala, Astrología, Alquimia, Magia e incluso sobre Tarot, cuyas cartas no son de juego frívolo como algunos imaginan, sino que representan un compendio de toda la Ciencia Iniciática del hombre.

Ahora podemos entender el por qué la mayoría de los pastores y sacerdotes evitan interpretar el Apocalipsis, lo dejan de lado porque es la prueba de que los Libros santos precisan del conocimiento iniciático para ser interpretados.

El que posee la verdadera ciencia, toma esas cartas, las ordena y las lee. Cuando se conoce el significado de los nombres y el sentido oculto de los símbolos, todos los elementos que no tienen relación entre ellos, pueden relacionarse.

No basta con comprender intelectualmente todos estos símbolos: HAY QUE PODER VIVIRLOS EN UNO MISMO. Mientras no hagas previamente un trabajo de purificación, de auto-conocimiento y de elevación interior, seguiréis estando al margen de las maravillas de la Cábala.

Lic. Carlos Héctor TULA

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