La Hermandad Universal
Por Dr. H. Spencer Lewis, F.R.C.
Las grandes sesiones y congresos que se efectúan en muchas partes del mundo para discutir las necesidades del hombre demuestran que cada vez se toma más en cuenta el hecho de que el hombre, como individuo o como grupo de hombres que forman una nación, no puede existir independientemente de otros individuos o de otros grupos.
Tenemos los grupos de altos funcionarios que estudian actualmente el desarme y la supresión de la guerra. Tenemos otros grupos que estudian las maneras de establecer una paz eterna.
Tenemos otros grupos que estudian los métodos para el estableciminento de un lenguaje universal y de una cooperación universal en materia económica y comercial. Tenemos además otros grupos que estudian las maneras de impedir las huelgas y las luchas comerciales y de impedir los pánicos financieros. Todo esto demuestra un deseo por parte de los pueblos y naciones de reunirse, comprenderse y razonar juntos.
Ya no es más posible que el individuo encuentre la paz, la seguridad, la prosperidad y la felicidad sin tomar muy en cuenta la paz, felicidad y
prosperidad de los demás. Esto nos hace recordar la frase de la conocida
canción que dice:
"Yo quiero ser feliz, pero no puedo ser feliz si no eres tú
feliz también."
Todo lo que el hombre posee hoy en el sentido de gozar de la vida y de la libertad es el resultado de la herencia que le han legado quienes lo precedieron, y quienes pensaron en las generaciones futuras, o bien es el resultado de otros pueblos y otras naciones que en los momentos actuales piensan en quienes están más allá de sus fronteras políticas y raciales. La Hermandad Universal del hombre va adquiriendo gradualmente fortaleza, poder, y más importante que todo, va logrando que se la reconozca. Allí donde la religión haya fracasado en su empeño de unir naciones y razas para formar una Hermandad Universal, la ciencia mostrará el camino, y la Iluminación Cósmica inspirará la acción necesaria.
Desde que en las páginas de nuestra revista anunciamos el establecimiento de la Catedral del Alma*, millares de nuestros miembros en todas partes del mundo nos han escrito diciéndonos que estaban esperando desde hacía tiempo la fundación de ese punto central para unificar su amor, sus ideales, sus esperanzas y aspiraciones. Nos han informado que elevando sus pensamientos lo mismo que su visión hasta un punto mucho más elevado que el plano de la tierra, libre de las limitaciones físicas de las fronteras naturales y políticas, todos los hombres de todas las razas pueden ahora unirse en un sitio, en un solo momento, y encontrar el elemento esencial de la Hermandad Universal, muy hermosamente expresado.
Cuando elevamos nuestra mente y nuestros pensamientos por encima del plano terrenal, todos los pensamientos de lucha y disensión, de diferencias raciales o políticas, caen como si fueran capas de muchos colores, dejando libres a nuestros seres espirituales. Ya no necesitamos esas cosas, desde el momento en que nuestros pies dejan el polvo de la tierra y nos elevamos al reino Cósmico; y siempre será así, que cuando el hombre eleve sus pensamientos por encima de las cosas materiales, mortales, cambiantes, limitadas y sórdidas de la vida, hallará paz, felicidad, contento y comprensión universal. Cuando descendemos de la altura de las montañas hasta los pantanos de la tierra, hasta los valles, es cuando hallamos las divisiones que separan el amor y la paz y revelan sus sombras de odio y lucha. En el Cósmico hallamos que todos somos el mismo y único Dios, la misma alma y la misma mente.
En la Catedral del Alma nuestros miembros nos informan que han hallado música, inspiración, risas, paz, felicidad y una fuerza vitalizadora que produce salud y fortaleza. Hasta mi escritorio han llegado muchas cartas que dicen que solamente un contacto en una comunión con la Catedral ha hecho que una larga enfermedad desaparezca del cuerpo para no volver. Otros han dicho que estados desagradables en el hogar han desaparecido como por arte de magia con un solo contacto con la Catedral. Otros han hallado en ella a los Maestros y grandes instructores, mientras que otros han hallado iluminación y una respuesta a los problemas que no podían resolverse de otra manera.
A medida que estos congresos de hoy eleven su visión por encima de las cosas sórdidas de la vida y lleven sus problemas y sus esperanza al Cósmico, hallarán más unidad, mayor paz y Hermandad Universal, y allí hallarán también la solución de sus graves problemas.
*Designación con que se conoció inicialmente al "Sanctum Celestial"
Este artículo fue publicado por
primera vez en la revista "El Rosacruz" Vol.II No.2 Editado en Noviembre de 1948