NUESTRAS FUERZAS INTERIORES

Todo SER aspira y respira. El hombre aspira, respira y piensa. El pensamiento, para el hombre, es la base de sus aspiraciones, y estas hacen su futuro. Las infinitas y diversas inteligencias que viven en nuestros mundos atómicos esperan ansiosamente las aspiraciones (anhelos) y respiraciones del hombre para, así, servirlo y obedecerlo.

El mundo de esas inteligencias es el mundo interno. Lo que ata al hombre a la materia es la ignorancia y sus pensamiento dirigidos hacia fuera, para el mundo de maya. Los átomos, como todos los demás seres, tienen jerarquías. El Pensar elevado y aspirar profundamente es atraer para sí las más evolutivas inteligencias del universo. Si el cuerpo humano es la miniatura del universo, por eso mismo puede estudiar la naturaleza interna a partir del conocimiento de sí mismo. Todas las preguntas deben ser dirigidas para dentro de nosotros mismos, donde se encuentran todas las respuestas. Ningún libro escrito por manos humanas vale la pena ser leído o estudiado.

El Maestro Igazan Bindu enseña que debemos únicamente leer y estudiar nuestro propio libro, el libro de nuestra vida, el libro de nuestro Padre interno, que oficia en el templo-corazón que palpita en nuestro pecho. Siempre que un hombre quiera alcanzar la iluminación interna o la sabiduría debe anhelar, concentrar y respirar átomos de luz; si alguien quisiese adquirir la belleza, debe pensar, respirar y anhelar la belleza; y quien quisiese llegar a ser DIOS debe pensar, anhelar y respirar DIOS.

Quien quisiese llegar a encarnar la verdad debe siempre hablar y cultivar la verdad, y así, sucesivamente, con todas las decenas de Doncellas del Ser que están adormecidas dentro de nosotros, esperando que las despertemos. Bondad, suavidad, gentileza, cariño, serenidad, sabiduría, humildad, castidad, santidad, diligencia, entrega, dedicación son algunos ejemplos de Doncellas de nuestro SER que precisamos descubrir, cultivar y desarrollar.

 

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