Cristo Mistico

 

      En esta época de fin de año casi todos los habitantes del planeta se
preparan para cerebrar la fiesta de un niño; el Cristo.

      Esta tradición viene desde la mas remota antigüedad, pues ya en la
India milenaria, se celebraba el nacimiento del niño Krishna,
representación de la Divinidad Suprema que desciende para iluminar al
hombre y contribuir a su salvación, hijo de Devaki, tuvo que ser enviado a
una familia de pastores para protegerlo de Kansas quien había ordenado
su muerte.

      En el antiguo Egipto se celebraban procesiones llevando al niño
Horus, la divinidad casta, hijo del Sol y de Isis y portador de Luz; era
venerado como la energía que eleva al hombre y lo conduce a Osiris; es
decir, al Dios Padre.

      Debemos meditar mística y profundamente en este misterio para tratar
de educir de él, el verdadero contenido de éste simbólico nacimiento del
Cristo.

      Nacer es emerger; es el movimiento Universal y Cósmico permanente
en tiempo y espacio.

      Desde el punto de vista esotérico esa Divina Energía del Cristo emerge
periódicamente para impulsar, para vivificar, para elevar y equilibrar la
evolución de las miríadas de oleadas de vida que se encuentran en el
campo magnético de nuestro sistema solar; porque El abarca toda su
orbita.

      Esta energía de vida, en el interior del ser humano, lo impulsa a
elevarse espiritualmente para lograr así estados superiores de evolución y
de conciencia según las necesidades del Logos, las cuales se suceden en
secuencias progresivas de acuerdo al trabajo individual del ser.

      De la misma manera que en el proceso del desarrollo físico,
observamos un nacimiento periódico de los vehículos, iniciándose con el
nacimiento del cuerpo físico, cuyo proceso es de inmensa trascendencia
para el ego, ya que marca posibilidades de desarrollo en la vida  que se
inicia; así mismo cada uno de los demás vehículos van siendo despertados
en ese proceso de evolución y es así como en periodos aproximados de
siete años nace un nuevo impulso, llámese vitalidad o cuerpo vital,
emoción o cuerpo de deseos, capacidad mental, imaginal, sensorial o
conscientiva; hasta que un día en tiempo y espacio hace eclosión en su
corazón la Chispa Divina del Cristo y esta lo lleva a tomar al fin la
dirección consciente de su vida y a elevarse mas rápidamente en el camino
de la evolución. N! ace en ese momento en el corazón el niño Cristo que
lo salvará de ese torbellino de la vida inconsciente. Esta y no otra es la
Salvación.  Por eso el Cristificado Jesús decía: “Yo soy el Camino, la
Verdad y la vida”  y “Nadie llega al Padre sino por mi” (la Energía del
Cristo en el corazón del hombre).

      Cada paso que damos en la senda, es el nacimiento de nuevos estados
de conciencia, en espiral infinita .

      Este es el sendero que han recorrido los grandes Maestros que ahora
con infinito AMOR ayudan a la joven humanidad a despertar esa Divina
Chispa de Vida “El Cristo”, para que un día comulgue con el Padre, es
decir, la Conciencia Cósmica Universal.

      Recibamos con veneración esta energía del Divino Niño Cristo. Demos
la oportunidad al Logos de manifestarse en el corazón del hombre.

      En L.V.X.

      F.´.L.´.Zerión KRC.
 

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