CONTENIDO DEL TAROT

 

El TAROT es una baraja de setenta y ocho cartas. Tiene cuatro palos, como las actuales barajas de juego, las cuales derivan de él. Pero las cartas de Figura son cuatro en lugar de tres*. Consta además de veintidós cartas llamadas "Triunfos", cada una de las cuales es un dibujo simbólico al que se le asigna un título.

A primera vista podríamos suponer que esta ordenación es arbitraria, sin embargo, no lo es. Viene exigida, como veremos más adelante, por la estructura del universo y, en particular, del Sistema Solar tal y como está simbolizado por la Santa Qábalah. Todo esto se explicará a su debido tiempo.


ORIGEN DEL TAROT

El origen de esta baraja de cartas es muy oscuro. Algunas autoridades pretenden remontarlo hasta los antiguos Misterios Egipcios; otras los fechan en una época mucho más tardía, el siglo XV e incluso el XVI. Pero el Tarot ya existía indudablemente en lo que puede denominarse forma clásica en el siglo XVI, pues aún se conservan barajas de esta fecha y la forma no ha variado en ningún aspecto notable desde aquel entonces.

En la Edad Media estas cartas fueron muy utilizadas para predecir la fortuna, especialmente por parte de los gitanos, de modo que era habitual hablar del "Tarot de los Bohemios" o "Egipcios". Cuando se descubrió que los gitanos, a pesar de la etimología, eran de origen asiático, hubo quien trató de hallar el origen del Tarot en el arte y la literatura de la India.

Aquí no necesitamos entrar en debate sobre estos temas en litigio1.

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* N. Del T.: Es decir, Caballero, Reina, Príncipe y Princesa en lugar de Sota, Caballo y Rey.

Algunos eruditos creen que la R.O.T.A. (Rota, rueda) estudiaba en el Collegium ad Spiritum -véase el Manifiesto "Fama Fraternitatis" de los Hermanos de la Rosa Cruz -era el Tarot.
 

TEORIAS DE LAS CORRESPONDENCIAS DEL TAROT


El presente ensayo nada tiene que ver con la tradición y la autoridad. La Teoría de la Relatividad de Einstein no depende del hecho de que, cuando su teoría fue puesta a prueba, fuera confirmada. La única teoría de esencial interés acerca del Tarot es la de que es una admirable ilustración simbólica del Universo basada en los datos de la Santa Qábalah.

Convendría que, más adelante, escribiéramos con cierta amplitud la Santa Qábalah y discutiéramos detalles relevantes. La parte de ella que aquí nos interesa se llama Gematría, ciencia en laque el valor numérico de una palabra hebrea, al ser cada letra también un número, liga a esa palabra con otras del mismo valor o de un valor múltiplo. Por ejemplo, AchD, unidad (1+8+4)=13, y AHBH, amor, (1+5+2+5)=13. Este dato sirve para indicar que "la naturaleza de la Unidad es Amor". Ahora bien, IHVH, Jehovah (10+5+6+5)26=2x13. Por consiguiente, "Jehovah es la Unidad manifestada en la Dualidad". Y así sucesivamente. Una interpretación importante de la palabra Tarot es la de que es un Notariqón* de la Torah hebrea, la Ley; también lo es de ThROA, la Puerta. Ahora bien, segúna las atribuciones Yetziráticas -véase la tabla del final- esta última palabra puede interpretarse como El Universo -El Sol renacido- Cero. Esta es la verdadera Doctrina Mágica de Thelema: Cero igual a Dos. Además, por Gematría, el valor numérico de ThROA es 671 = 61 x 11. Pues bien, 61 es AIN, Nada o Cero, y 11 es el número de la Expansión Mágica; por consiguiente, también ThROA proclama ese mismo dogma, la única explicación filosófica satisfactoria del Cosmos, su origen, modo y objeto. Un absoluto misterio rodea la cuestión del origen de este sistema; cualquier teoría que dé razón de los hechos requiere suposiciones completamente absurdas. Para explicar tal misterio en su totalidad uno tiene que postular en el remoto pasado una asamblea fantástica de rabinos eruditos que calcularan solemnemente todo tipo de combinaciones de letras y números y crearan la lengua hebrea sobre esta serie de manipulaciones. Esta teoría es claramente contraria no sólo al sentido común, sino a los hechos históricos y a todo lo que sabemos sobre la formación del lenguaje. Con todo, la evidencia es igualmente fuerte en el sentido de que hay algo, un algo nada desdeñable, que excluye todas las teorías razonables de coincidencia en la correspondencia entre palabras y números.

Es un hecho innegable que cualquier número no es solamente uno más que el número anterior y uno menos que el posterior, sino que es una idea individual independiente, una cosa en sí misma, una sustancia espiritual, moral e intelectual no sólo tanto como lo pueda ser cualquier ser humano, sino mucho más. Sus relaciones puramente matemáticas son indudablemente las leyes de su ser, pero ellas no constituyen el número, de la misma forma que las leyes físico-químicas de reacción de la anatomía humana no nos dan una imagen completa del hombre.

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* N. Del T.: Notariqón es una de las tres partes en las que se divide la Qábalah literal. Las otras dos son: Gematría y Temura.
 

PRUEBAS DE LA TRADICION INICIATICA DEL TAROT
  1. Eliphaz Lévi y el Tarot


    Aunque los orígenes del Tarot sean totalmente oscuros, hay una parte muy interesante de la historia moderna, historia bien presente en la memoria del hombre, que es sumamente significativa y que, a medida que se desarrolle la tesis, veremos que la corrobora de una forma harto notable.

    A mediados del siglo XIX apareció un gran Qabalista y erudito que aún incomoda a los espíritus más torpes con su hábito de divertirse a sus expensas tomándoles el pelo póstumamente. Se llamaba Alphonse Louis Constant y era Abate de la Iglesia Romana. Como "nom-de-guerre" tradujo su nombre al hebreo, Eliphas Lévi Zahed, conociéndosele hoy generalmente por Eliphas Lévi.

    Además de un gran esteta literario y un bromista de la variedad llamada "Prince sans rire", Eliphas Lévi fue un filósofo y un artista y, al ser un artista y un profundo simbolista, se sintió desmedidamente atraído por el Tarot. Encontrándose en Inglaterra, propuso a Kenneth Mackenzie, famoso erudito del ocultismo y alto grado francmasón, reconstituir y publicar una baraja diseñada científicamente.

    En sus obras encontramos versiones nuevas y propias de los triunfos titulados La Carroza y El Diablo. Según parece, sabía que el Tarot era realmente una forma pictórica del Arbol Qabalístico de la Vida, que es la base de toda la Qábalah, hasta tal punto que escribió sus obras sobre este principio fundamental. Se propuso escribir un tratado completo sobre la Magia. Dividió el tema en dos partes -Teoría y Práctica- a las que llamó Dogma y Ritual. Cada parte consta de veintidós capítulos, uno para cada uno de los veintidós triunfos, y cada capítulo versa sobre el tema representado por el dibujo expuesto por el triunfo. La importancia de la exactitud de la correspondencia aparecerá a su debida hora.

    Y aquí se nos plantea una pequeña complicación. Los capítulos se corresponden, aunque de manera equivocada, y esto sólo se ha de explicar por el hecho de que Lévi se sentía comprometido por su juramento original de secreto a la Orden de Iniciados que le había confiado los secretos del Tarot.

  2. El Tarot en los Manuscritos cifrados


    En los años del Renacimiento Mágico Francés de mediados del siglo XIX surgió en Inglaterra un movimiento de características semejantes. Centraba su interés en las religiones antiguas y en sus tradiciones iniciáticas y taumatúrgicas. Se fundaron o restauraron en aquella época sociedades eruditas, algunas de ellas secretas o semisecretas. Entre los miembros de un grupo de éstos, la Logia Francmasona Quatuor Coronati, se contaban estos tres hombres: el Dr. Wynn Westcott, un forense de Londres, el Dr. Woodford y el Dr. Woodman. Existe una pequeña controversia en lo que respecta a cuál de ellos fue a la calle Farringdon o si fue a esta calle adonde dirigieron sus pasos; pero es indudable que uno de ellos o bien compró un libro antiguo a un librero desconocido o en un tenderete ambulante, o lo encontró en una biblioteca. Esto sucedía alrededor de 1884 o 1885. Sin embargo, nadie pone en duda que en este libro había algunos documentos sueltos; que estos documentos resultaron estar escritos en clave; que estos manuscritos cifrados contenían material para la fundación de una sociedad secreta con el objeto de conferir la iniciación por medios rituales, y que entre estos manuscritos había una atribución de los triunfos del Tarot a las letras del alfabeto hebreo. Si examinamos este asunto, se nos hace completamente evidente que la atribución equivocada de las letras que hizo Lévi era deliberada, que él conocía la atribución correcta y consideraba deber suyo ocultarla. (¡Camuflar sus capítulos le costó muchas dificultades!)

    Se decía que los manuscritos cifrados databan de los primeros años del siglo XIX, y hay una nota en una página que parece ser de puño y letra de Eliphas Lévi. Es muy probable que Lévi tuviera acceso a este manuscrito en la vista que hizo a Bulwer Lytton en Inglaterra. En cualquier caso, como se señaló antes, Lévi da continuas muestras de que conocía las atribuciones correctas (con la excepción, claro está, de Tzaddi; el porqué lo veremos más adelante) y es evidente que intentó utilizarlas sin revelar indebidamente ningún secreto que hubiera jurado no desvelar.

    Tan pronto como uno posee las atribuciones verdaderas de estos triunfos, el Tarot cobra vida. Uno se queda intelectualmente anonadado ante su exactitud. Todas las dificultades creadas por las atribuciones tradicionales tal como las entiende el erudito ordinario desaparecen al instante. Por esta razón nos sentimos inclinados a dar crédito a la pretensión de los promulgadores del manuscrito cifrado en el sentido de que ellos eran los guardianes de una tradición de Verdad.

  3. El Tarot y la Orden Hermética de la Golden Dawn


    Debemos hacer ahora un comentario sobre la historia de la Orden Hermética de la Golden Dawn, la sociedad reconstituida por el Dr. Westcott y sus colegas, con el fin de ofrecer pruebas adicionales de la autenticidad de la pretensión de los promulgadores del manuscrito cifrado.

    Entre estos documentos, aparte de la atribución del Tarot, había algunos rituales esquemáticos que daban a entender que contenían los secretos de la iniciación; se mencionaba como autoridad emanante el nombre (con dirección en Alemania) de una tal Fraülein Sprengel. El Dr. Westcott le escribió y, con su permiso, se fundó, en 1886, la Orden de la Golden Dawn.

    (La G\ D\ es simplemente un nombre para la Orden Externa o Preliminar de la R.R. et A.C., que es a su vez una manifestación externa de la A\ A\ que es la verdadera Orden de Maestros 1 -véase Magick, págs. 229-244).

    El genio que hizo esto posible fue un individuo llamado Samuel Liddell Mathers. Después de un tiempo, Frl. Sprengel murió; una carta dirigida a ella que solicitaba un reconocimiento más avanzado fue respondida por uno de sus colaboradores. Esta carta informaba al Dr. Westcott de la muerte de Frl. Sprengel, añadiendo que el autor de la misma y sus compañeros no habían aprobado jamás la decisión de Frl. Sprengel de autorizar la puesta en funcionamiento de un grupo operativo, pero que, a tenor de la gran reverencia y estima en que se la tenía, se habían abstenido de presentarle una oposición abierta. Después pasaba a decir que "esta correspondencia debe cesar ahora", pero que si querían un conocimiento más avanzado podrían conseguirlo sin dificultad utilizando de la manera adecuada el conocimiento que ya poseían.

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    1 Un grupo insolente, advenedizo y farsante que se autodenomina "Orden de Maestros Ocultos" ha aparecido y desaparecido recientemente.

    Con otras palabras, debían emplear sus poderes mágicos para contactar con los Jefes Secretos de la Orden (éste es, casualmente, un modo de proceder completamente normal y tradicional).

    Poco después, Mathers, que había tramado hacerse con la Jefatura operativa de la Orden, anunció que había efectuado este contacto, que los Jefes Secretos le habían autorizado a proseguir la obra de la Orden como cabeza única. Sin embargo, no hay pruebas de que dijera la verdad, pues la Orden no recibió ningún conocimiento nuevo de especial importancia; el que recibió resultó ser algo que Mathers pudo haber adquirido por medios normales de fuentes fácilmente asequibles, tales como el Museo Británico. Estas circunstancias y una buena parte de intrigas mezquinas produjeron un grave descontento entre los miembros de la Orden. La opinión de Frl. Sprengel de que el trabajo en grupo en una Orden como ésta era posible resultó estar equivocada en este caso. La Orden se disolvió el año 1900.

    El objeto de estos datos es el de mostrar simplemente que, en aquella época, la principal preocupación de todos los miembros serios de la Orden era la de ponerse en contacto con los Jefes Secretos. En 1904 unos de los miembros más jóvenes, Frater Perdurabo, alcanzó el éxito. Los detalles completos de este acontecimiento pueden verse en The Equinox of the Goals.1

    No conviene hablar aquí de las pruebas que han de demostrar la veracidad de esta pretensión. Pero ha de señalarse que se trata de pruebas internas. Existen en el manuscrito mismo. Poco importa que el informe de alguna de las personas implicadas resultara ser falso.

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    1 Consúltense especialmente págs. 61 a 119. El mensaje de los Jefes Secretos está en el Libro de la Ley, que ha sido publicado en privado para iniciados, y públicamente en The Equinox, Vol. 1, No. 7 y No. 10; también, con abundancia de detalles, en The Equinox of the Goals, págs. 13 a 38. Al final del volumen citado hay una reproducción fotolitográfica del manuscrito. También existe una edición barata de bolsillo del texto del Libro. Existen además ediciones americanas del texto.

  4. Naturaleza de las Pruebas
Estas digresiones históricas han sido imprescindibles para la comprensión de las circunstancias de este estudio. Conviene que consideremos ahora la peculiar numeración de los Triunfos. A un matemático le parece lógico empezar la serie de números enteros con el Cero, pero eso mismo le resulta inquietante a la mente no disciplinada en las matemáticas. En los ensayos y libros tradicionales sobre el Tarot se presuponía que la carta número "0" se encontraba entre las cartas XX y XXI. El secreto de la interpretación iniciada, que ilumina todo el significado de los Triunfos, consiste simplemente en colocar esta carta número "0" en su lugar lógico, donde la hubiera colocado cualquier matemático, delante de la número Uno. Pero aún queda otra peculiaridad, un desorden en la secuencia natural. Se trata de que las cartas VIII y XI tienen que ser intercambiadas con el fin de salvaguardar la atribución. Pues la carta XI se llama "Fuerza"; en ella aparece un León y se refiere evidentemente al signo zodiacal Leo, mientras que la carta VIII se llama "Justicia" y representa la figura simbólica convencional, entronizada, con espada y balanza, aludiendo así claramente al signo zodiacal de Libra, su Balanza.

Frater Perdurabo había hecho un estudio muy profundo del Tarot desde su iniciación en la Orden el 18 de noviembre de 1898; pues, tres meses después, había alcanzado el grado de Practicus; en calidad de tal, estaba autorizado a conocer la Atribución Secreta. Estudió constantemente ésta y los manuscritos explicativos anexos. Confrontó todos estos atributos de os números con las formas de la naturaleza y no encontró incongruencia alguna. Pero cuando (el 8 de abril de 1940 e.v.) estaba escribiendo el Libro de la Ley que le dictaba el mensajero de los Jefes Secretos parece ser que planteó una pregunta mental, sugerida por las palabras del Capítulo I, versículo 57: "La ley de la Fortaleza y el gran misterio de la Casa de Dios ("La Casa de Dios" es un nombre del Triunfo del Tarot número XVI) en este sentido: "¿Tengo yo las atribuciones correctas?". Pues surgió una respuesta interpolada: "Todas esas viejas letras de mi libro son correctas, pero uno es la Estrella. También esto es secreto; mi profeta lo revelará al sabio".

Esto era sumamente inquietante. Si Tzaddi no era "la Estrella", ¿cuál lo era? Y, ¿qué era Tzaddi? Durante varios años intentó intercambiar esta carta, "La Estrella", que es la número XVII, con alguna otra. No tuvo éxito. La solución llegaría muchos años después. Tzaddi es "El Emperador" y, por consiguiente, las posiciones de XVII y IV deben ser intercambiadas. Esta atribución es muy satisfactoria.

Sí, es mucho más que satisfactoria; es, para la mente lúcida, la prueba más convincente posible de que el Libro de la Ley es un mensaje genuino de los Jefes Secretos.

Pues "La Estrella" se refiere en el Zodíaco a Acuario y "El Emperador" a Aries. Ahora bien, Aries y Acuario están a cada lado de Piscis, del mismo lado que Leo y Libra están a cada lado de Virgo; es decir, la corrección del Libro de la Ley ofrece una simetría perfecta en la atribución zodiacal, como si se formara un anillo en un extremo de la elipse que se correspondiera exactamente con el anillo existente en el otro extremo.

Estos temas parecen algo técnicos; de hecho, lo son; pero cuanto más se estudia el Tarot, más se percibe la admirable simetría y perfección del simbolismo. Es más, hasta para el profano debe ser evidente que el equilibrio y la proporción son esenciales para cualquier perfección, y la aclaración de estos dos puntos oscuros en los pasados 150 años es indudablemente un fenómeno muy destacable.
 
 

SUMARIO DE LAS CUESTIONES TRATADAS
  1. Aun en el caso de que se conociera a ciencia cierta, el origen del Tarot es completamente irrelevante. Como sistema, el Tarot debe permanecer o morir por sus propios méritos.
  2. Es indudablemente un intento deliberado por representar en forma pictórica las doctrinas de la Qábalah.
  3. La evidencia de esto es muy semejante a la que se le presenta a una persona que hace un crucigrama. Sabe por las "Horizontales" que la palabra es "CRUJ casilla en blanco DO", de modo que está seguro, sin posibilidad de error, de que la casilla en blanco tiene que ser una "I".
  4. Estas atribuciones son en cierto sentido un mapa convencional, simbólico; tal mapa pudo ser inventado por alguna persona o persona de gran animación y capacidad artística combinadas con una erudición y lucidez filosófica casi inconcebibles.
  5. Tales personas, con todo lo lúcidas que podamos suponerlas, no serían completamente capaces de elaborar un sistema tan complejo en su conjunto sin la ayuda de seres superiores cuyos procesos mentales correspondieran, o correspondan, a una Dimensión superior.
A modo de analogía, podríamos examinar el juego del ajedrez. El ajedrez se ha desarrollado a partir de unos orígenes muy simples. Al principio era una batalla simulada para los guerreros cansados de los afanes de la guerra, pero las sutilezas del juego moderno -que ahora, gracias a Richard Réti, han trascendido todo cálculo para adentrarse en el mundo de la creación estética- ya estaban latentes en el invento original. Los creadores del juego estaban "haciendo más de lo que suponían". Claro está que se puede argumentar que estas sutilezas han aparecido con el curso de la evolución del juego, y está sin duda muy claro históricamente que los antiguos jugadores de cuyas partidas tenemos constancia no tenían un concepto consciente de nada que transcendiera una serie de estratagemas bastante burdas y elementales. Se puede argumentar también que el juego del ajedrez es simplemente uno de entre toda una serie de juegos que ha evolucionado, mientras que otros desaparecieron debido a algún accidente. También podemos sostener que es por pura casualidad el que el ajedrez moderno estuviera latente en el juego original.

La teoría de la inspiración es realmente mucho más sencilla, y da cuenta de los hechos sin violar la ley del mínimo esfuerzo.

Este Articulo es copia textual de contenido de la Primera parte: Teoria del Tarot, inciso I, extraido del Libro :

 

El Libro de Thoth. ( Tarot Egipcio. )

Un breve ensayo sobre el Tarot de los Egipcios.

The Equinox Volumen III N° V

escrito por el Maestro Therion

De Aleister Crowley

Luis Carcamo, Editor ( Madrid )
 
 

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