La Conquista de la Inmortalidad
Israel Rojas R.
La aspiración de todo esoterista es la conquista de la inmortalidad en la esfera de la consciencia, porque en la forma, todo lo que nace debe morir.
La Fraternidad Rosa Cruz, ha guardado a través de las edades, este sublime y solemne conocimiento para entregarlo gratuitamente a todas las almas sedientas de auténtica sabiduría.
Los Rosacruces avanzados logran, si no inmortalizar el cuerpo, al menos conservarlo sano y fuerte, prolongando un poco más allá del límite ordinario, la humana existencia. Este aspecto, si no es primordial en la evolución, por lo menos tiene gran importancia, para aprovechar mejor cada existencia física y obtener más elevados estados de consciencia, ya que el mundo material es el mejor de los talleres donde el Ego tiene que trabajar con elementos más densos y por lo tanto tiene experiencia objetiva, perfectamente definida acerca del pro y del contra de las cosas, a medida que su trabajo conscientivo se hace más eficiente.
Sin embargo, lo más importante —como ya lo dijimos— es la obtención de la inmortalidad en el campo de la consciencia, pues esta es realmente la razón de ser de todo el proceso de la evolución, con la felicidad, la tragedia y el dolor relativo que ello encarna.
El ejercicio de la retrospección por medio del cual la consciencia recapitula las experiencias de la vida para convertirlas progresivamente en consciencia actualizada, es realmente lo básico, lo fundamental del desarrollo interno. Podría decirse que el ejercicio de la retrospección, es el más importante de todos los que podemos recibir en las verdaderas Escuelas Iniciáticas.
En principio el estudiante que practica la retrospección, se satisface con recordar algunos de los más salientes hechos de la vida diaria, sin pormenorizar detalles y sin obtener de ellos toda la consciencia de las experiencias vividas cada día. Esto quiere decir que en principio es muy inconsciente de los extraordinarios beneficios que reporta la retrospección pues es la forma de obtener la inmortalidad conscientiva.
En este ejercicio hecho debidamente, se deben revisar cada uno de los actos de la vida diaria antes de entregarse al sueño, no solamente observando con detenimiento los detalles, sino auscultando el ser psíquico para descubrir qué clase de emociones, sentimientos y pensamientos surgieron de cada experiencia. Si el acto perjudicó a alguien, se debe tratar de compenetrar con la desagradable emoción que haya proporcionado a algún hermano en la humanidad, sintiendo verdaderamente psíquico pesar por el mal hecho, para así, ir quemando la acción negativa, que consecuencialmente sufrirá más tarde, ya sea en la misma encarnación o en la vida post mortem o bien, reviviendo también la satisfacción de haber obrado noblemente, para aumentar así en su ser interno el poder del bien obrar.
La debida penetración conscientiva en cada una de las emociones, sentimientos y pensamientos de las diarias y circunstanciales vivencias, es de importancia fundamental en la progresiva conquista de la inmortalidad de la consciencia, tal como lo han entendido siempre los esoteristas de todas las edades.
Para comprobar aquello veamos lo que dice Pitágoras en sus “Versos Dorados”:
“A la hora del descanso, no a tus ojos concedas, hijo, el regalado sueño, sin antes ver lo que pasó en el día y cada cosa examinar atento. ¿Donde estuve? ¿Qué hice? ¿Qué obra útil dejé sin acabar? Y discurriendo de todo, de lo malo te arrepientas; ten dulce regocijo de lo bueno.”
Nunca nadie comprenderá exactamente la grandeza que encarna la práctica de la retrospección, mientras que por viva y personal experiencia no se convenza de ello.
El famoso conde Cagliostro en memorable reunión histórica con lo más prestante de la nobleza social de su época, demostró poseer conocimientos universales acerca de cosmografía, física, filosofía, medicina, religiones e idiomas y así, los que lo rodeaban muy sorprendidos, le preguntaron cómo era posible que un hombre pudiera abarcar tantos y variados aspectos del saber, a lo cual el conde contestó: “No se alarmen ustedes, la cuestión es más sencilla de lo que parece; hace treinta vidas humanas que me hice inmortal en la consciencia y por lo tanto, recordando todo lo que estudié, aprendí y dominé en esa serie sucesiva de encarnaciones, es natural para mí saber todas las cosas que os han sorprendido y mucho más que sería largo demostrar”.
En la famosa obra oriental
“Bhagavad-Gita” o sea el Canto del Señor,
aparecen dos personajes de singular importancia: Krishna y Arjuna.
Krishna poseía una sabiduría incomparable, de tal manera que contestaba siempre con precisión cualquier pregunta que se le hacía y por ello Arjuna estando sorprendido, tanto de su personal ignorancia, como de la sabiduría de su instructor, le preguntó a Krishna cómo podía suceder aquello. El Maestro contestó: “la razón es muy sencilla; usted apenas recuerda parte de las experiencias de esta encarnación, mientras yo recuerdo todas mis pasadas existencias”.
Quien se ejercita en actualizar consciencia de cada una de sus vivencias por medio del ejercicio retrospectivo, entonces el más trivial y leve detalle de la existencia, se convertirá en instrumento de consciencia y por tal razón, de la verdadera inmortalidad a que todo ser humano tiene derecho.