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Anunciando el alba de un nuevo día para el confundido hombre
de nuestro tiempo, emerge como sol de bienaventuranza la Gnosis
de ayer, de hoy y de siempre.
Este vocablo (Gnosis) encierra la imagen de un conocimiento
ardientemente anhelado por una élite misteriosa
(autoseleccionada) y divorciada enteramente del intelectualismo
charlatán, insulso, ambiguo, especulativo y absolutamente vano.
Designa la palabra GNOSIS, a la ciencia de todas las
ciencias, al arte que, como fruto de una inspiración revelada,
eleva al artista hasta fusionarlo con su obra, conformando así
un binomio de expresión trascendental. No siendo la Gnosis una
filosofía, es, sin embargo, el eslabón que enlaza la cadena
histórica del desarrollo del pensamiento humano y da, asimismo,
precisas y lógicas respuestas al inquietante dilema del SER y
del NO SER, que se debate en el terreno concientivo y
cognoscitivo de toda persona.
No es la GNOSIS una religión per se y no obstante es
la clave del legítimo «RELIGARE», sustentado en todo sistema
religioso, cualquiera fuese su época de aparición y su ámbito
de expresión.
Muchas definiciones han pretendido monopolizar, para sí, el
verdadero sentido de aquello que debemos comprender como GNOSIS
o GNOSTICISMO. Esto crea cierta dificultad cuando se trata de
plantear in extensu el desarrollo del pensamiento gnóstico,
debido en gran parte a que muchos de los documentos fidedignos
que estructuraron el sistema gnóstico de otros tiempos, hoy no
existen ya; y en consecuencia esto ha dado origen a muchas
afirmaciones «aventureras» vertidas por algunos investigadores
carentes de fuentes idóneas en torno a la materia.
Los diccionarios enfatizan que el vocablo GNOSIS es de origen
griego y señala en sentido general a un CONOCIMIENTO. Empero,
en un sentido más profundo, el vocablo GNOSIS alude a un Modus
Operandis que explica los fenómenos físicos y metafísicos
concernientes al Universo y al hombre como «protagonista».
Esta última concepción terminológica de la GNOSIS ha
encontrado, en varias oportunidades de la historia, algunos
adversarios que siempre han querido señalar de manera vulgar
los planteamientos gnósticos, con el propósito de
ridiculizarlos. Obviamente, detrás del acosamiento que se ha
hecho a la GNOSIS o GNOSTICISMO, se han ocultado intereses dogmáticos
que ven amenazada su continuidad y existencia en el terreno de
la vida social de los pueblos.
Los investigadores eclécticos (imparciales) han afirmado
siempre que el GNOSTICISMO es un fenómeno muy peculiar ligado a
la actividad de la CONCIENCIA en el hombre, en su afán de
descifrar los misterios que relacionan su existencia con su
creador y los sucesos derivados de este lazo ignoto.
El estudio científico del GNOSTICISMO CRISTIANO tuvo sus
pioneros: Chieslet en el siglo XVII, de Beausobre en el siglo
XVIII, al igual que Mosheim; pero fue a comienzos del siglo
pasado cuando se desarrolló (trabajos de Horn, Neander, Lewald,
Baur, etc.). La importante «Histoire crítique du gnosticisme»
de Jacques Matter, París 1828, reeditado en Estrasburgo en
1843, constituyó durante mucho tiempo una obra clásica sobre
gnosticismo.
Todos estos autores y muchos otros más, dejan entrever
en sus afirmaciones que: «Si el gnosticismo no fuera más
que una serie de aberraciones doctrinales, propias de herejes
cristianos de los tres primeros siglos, su interés sería
puramente arqueológico. Pero es mucho más que eso, la actitud
gnóstica aparecerá espontáneamente, más allá de cualquier
transmisión directa. El gnosticismo es una ideología mística
que tiende a reaparecer incesantemente en Europa y otros lugares
del mundo en épocas de grandes crisis ideológicas y sociales».
El mismísimo Paul Masson Dursel, dice sobre la Gnosis:
«Se posee la Gnosis, conocimiento beatificante, cuando se
distingue lo absoluto, en sus profundidades, de aquello que lo
relativiza».
El investigador francés Serge Hutin, afirma: «Aunque
muchos gnósticos hablen un lenguaje desconcertante para el
hombre contemporáneo, y parecen constituir, al menos a primera
vista, un conjunto heterogéneo de grupos innumerables, su
actitud en el fondo es muy moderna: se nos presentan como
hombres preocupados por el devenir del mundo buscando una solución
a los problemas que lo envuelven».
Otros conceptos que circulan dicen cosas como éstas:
«La Gnosis era el conjunto de los conocimientos sagrados cuyo
secreto guardaban celosamente los magos, y que constituía, sólo
para los Iniciados, el objeto de la enseñanza esotérica».
Igualmente, el vocablo GNOSIS ha dado origen a otras
vertientes, así tenemos:
- PREGNÓSTICO: Adjetivo que señala a formas de pensamiento
parecidos exteriormente al auténtico gnosticismo aunque no
engloban en su estructura general las finalidades de la
Gnosis.
- PROTOGNÓSTICO: Es todo sistema incipiente o germinal que
aspire a la conciliación con la fuente gnóstica.
Hechas estas aclaraciones gramaticales y semánticas,
continuemos escudriñando un poco acerca del entorno histórico
de este «saber revelado a unos pocos». Así vemos, según un
eminente investigador:
«Los fenomenólogos, por su parte han actuado en forma disímil
y desparejamente valiosa, pero eso sí, han sido ellos los
propulsores fundamentales de una concepción autónoma y auténtica
del gnosticismo, y con ello, han hecho posible la rica floración
de investigaciones en la historia religiosa del gnosticismo a la
que desde treinta años atrás asistimos, enriquecida hoy,
afortunadamente, por los descubrimientos de Nag Hammadi, Turfán
y Qumran y por la atención cada día mayor que se presta al
pensamiento tradicional del Oriente.
Los testimonios gnósticos poseídos hasta el presente, se
extienden a épocas y lugares diferentes. Y lo que para muchos
autores viene a significar un inconveniente, resulta para
nosotros ventajoso, ya que cualquiera que haya sido el medio de
su nacimiento y existencia, el testimonio gnóstico nos expresa
siempre la misma realidad: UNA TOTAL APREHENSIÓN DE LO QUE ES,
en la que se comprende la existencia de todo. Y en esta
comprensión intervienen dos elementos:
- La GNOSIS.
- La expresión o relato que esta Gnosis da de sí».
Teológicamente podemos afirmar que el Gnóstico es aquél
que posee la GNOSIS, el Conocimiento. Pero es claro que este
Conocimiento escapa a los normales análisis racionalistas; el
correlato de este Conocimiento es la intimidad infinita o
espiritual de la persona.
Consecuencialmente, podemos colegir, en palabras del
V.M. Samael, que:
«Si se posee la Gnosis de los Grandes Misterios arcaicos, es
porque al dinamismo revelador del Ser, algunos hombres muy
santos lograron aproximarse debido a su lealtad doctrinaria».
Es obvio, por lo tanto, que doquiera un hombre haya
logrado acercarse a la realidad suprema que mora en su interior,
habrá podido percibir la luz verdadera que emana de esa fuente
primigenia constituida por su «Mónada divinal», en el
lenguaje de un Leibniz.
Éste es el motivo por el cual en otras ocasiones se
dice:
«La Jana, Yana, Gnana o Gnosis, no es sino
la Ciencia de Jano, o sea la Ciencia del Conocimiento Iniciático,
la Ciencia de Enoichion o del Vidente, y las variantes de su
nombre son tantas que hay en cada lengua una, tales como las de
Jan, Chhan o Kan, Dan, Dzan, D'Jan, Jain, Jian Ioan, Kwan, Swan,
Thanos, Thoan, Chohan, todas equivalentes a la más sublime
concepción de un Espíritu Planetario (el Regente de Saturno),
un Nazada, un Kabir en el sentido más completo de la palabra».
En el terreno de los KABIRES o MAGOS, hombres
iluminados por la conciencia o conocimiento revelador del SER,
es mucho lo que se ha especulado. Para satisfacción del
paciente lector, acotamos lo siguiente:
«“MAGO”, palabra derivada etimológicamente de MAGH o
MAHA, que significa GRANDE. El MAHATMA (Gran Alma) tenía en la
India sacerdotes en los tiempos PREVÉDICOS. La palabra “MÁGICO”
se aplica a los sacerdotes versados en la ciencia esotérica».
Es saludable, por otra parte, saber que el mismo
CRISTIANISMO (posterior al pensamiento gnóstico) encontró en
los filósofos gnósticos su primer punto de apoyo para lograr
desarrollarse en aquellos tiempos.
«Los Nazarenos eran conocidos como Bautistas, Sabeanos y
Cristianos de San Juan. Su creencia era que el Mesías no era el
Hijo de Dios, sino sencillamente un profeta que quiso seguir a
Juan».
Orígenes (Vol. II, pág. 150) observa que «existen
algunos que dicen de Juan que él era el Ungido (Christus)».
«Cuando las concepciones metafísicas de los Gnósticos, que
veían en Jesús al Logos y al Ungido, empezaron a ganar
terreno, los primitivos Cristianos se separaron de los
Nazarenos, los cuales acusaban a Jesús de pervertir las
doctrinas de Juan y de cambiar por otro el Bautismo en el Jordán».
(Codex Nazaraeus II, pág. 109). En su obra «LA DOCTRINA
SECRETA DE ANÁHUAC», el Presidente Fundador del Gnosticismo
Contemporáneo, V.M. SAMAEL AUN WEOR, nos aclara la
universalidad del pensamiento gnóstico:
«Si bien es cierto que debemos tener en cuenta en cualquier
sistema gnóstico sus elementos helenísticos orientales,
incluyendo Persia, Mesopotamia, Siria, India, Palestina, Egipto,
etc., nunca deberíamos ignorar a los principios gnósticos
perceptibles en los sublimes cultos religiosos de los nahuas,
aztecas, zapotecas, mayas, chibchas, incas, quechuas, etc.,
etc., de Indoamérica.
Hablando muy francamente y sin ambages diremos: La Gnosis es un
funcionalismo muy natural de la Conciencia, una Philosophia
Perennis et Universalis».
Tomando en cuenta lo dicho en renglones y páginas
precedentes, el lector puede colegir de manera imparcial el
hecho concreto, claro y contundente que la Gnosis era ya
precristiana y que, como fundamento vivo de la revelación, es
inherente a todos los cultos primitivos de la Tierra.
Doquiera se constate un cuerpo de doctrina coherente que
implique:
- a) La autoaniquilación psicológica, es decir, el
desgarramiento de aquello que no es real, vale decir, el
EGO.
- b) La creación de nuevas estructuras anímicas, teniendo
como base de dicha creación la ciencia transmutatoria con
todas las connotaciones tántricas sexuales blancas que
conlleven a un «nacimiento segundo», como lo señalara Jesús
a Nicodemus.
- c) El ejercicio desinteresado y constante del SACRIFICIO
por nuestro hermano: el hombre...
Estaremos asistiendo a la revalorización y actualidad de
la GNOSIS; ya que el drama de la unión del ser humano con su
prototipo divinal, ha sido una permanente búsqueda que ha
trascendido el tiempo y el espacio. He aquí el por qué la
GNOSIS nunca será jamás fanática ni dogmática, ya que su carácter
universal es la causa de su eterna adaptación a todos los
pueblos de nuestro sufrido mundo y a todos los ciclos que
constituyen el tiempo.
Gracias a la Gnosis, la mística
puede tornarse científica y la ciencia se hace religiosa. Así
se franquea el abismo creado por el intelecto, entre eso que
llamamos DIOS y el hombre, como protagonista de la creación.
Es evidente que el fin último de la ciencia JINA o GNÓSTICA,
es lograr el despertar en el hombre de todas sus infinitas
posibilidades latentes. A esta labor se le conoce en el argot gnóstico
como AUTORREALIZACIÓN ÍNTIMA DEL SER.
El gnosticismo, como doctrina, ha sido atacado por
quienes no quieren en modo alguno mostrar en su totalidad el
conocimiento integral, de fondo, que permita la cabal
interpretación de los caminos religiosos y secuencialmente la
debida autoliberación o salvación del hombre y de sus
principios anímicos.
«La Gnosis, alegorizada por el fuego iluminador, arranca del
alma el espeso sueño en que se halla, y de allí el empleo de métodos
de adiestramiento espiritual destinados a enriquecer o engendrar
estados especiales de CONCIENCIA y de SUPRACONCIENCIA».
Se acusa al gnosticismo de ser una
doctrina corporal y sensual, pero quienes así han procedido,
ignoran los postulados gnósticos acerca de la condición del
hombre actual en el marco de la creación. Es indudable que la
humanidad se ha ido degenerando con el pasar de los siglos, y
para corroborar esto, basta mirar las negras páginas de la
negra historia y nos daremos cuenta de que, en vez de hacernos
mejores, nos hemos vuelto peores en todos los sentidos.
El gnosticismo jamás ha aceptado ni aceptará nunca la
salvación del Alma por un simple acto de fe, pues esto
equivaldría a aceptar que la mecánica evolutiva del tiempo
termina haciéndonos a todos perfectos. Lo cual hace entonces
innecesarios todos los sufrimientos soportados por todos
aquellos mártires, enviados, iluminados o profetas en su
intento por mostrar al hombre una vía de regeneración y
salvación.
Es por esta razón por la cual algunos grupos gnósticos
antiguos expresaron: «Yo sufro en mi vestidura corporal a la
que ellos (los Yoes psicológicos) me trajeron, y me
arrojaron (del círculo de la eternidad) a este valle (de
la existencia)».
No es la GNOSIS una doctrina que odia el cuerpo, sino
una ideología que comprende que el hombre es prisionero de la
naturaleza y de un gran número de leyes que ella posee, y es
por esto que otras agrupaciones gnósticas como la antigua
congregación de Benarés, exclama:
«El nacimiento es sufrimiento (porque nacemos con la
Conciencia dormida), la decrepitud es sufrimiento (por la citada
razón), la muerte es sufrimiento, estar unido a lo que no se
ama es sufrimiento, no tener lo que se desea es sufrimiento. Es
la permanente exigencia del deseo la que produce el retorno de
las Almas, acompañado todo esto por una entrega apasionada, una
atracción por la vida, en una forma u otra, o sea por el placer
sensual, la existencia o la aniquilación».
Se anatematiza, a veces, al gnosticismo, siendo en cambio un
sistema místico-filosófico que trata de explicar a la humana
especie la razón de sus sufrimientos.
El pensamiento gnóstico actualiza la tesis de la existencia
de AGREGADOS PSÍQUICOS (muy conocida en el Tíbet), dentro de
la anatomía psíquica del hombre terreno, y la misma ha sido
sostenida durante muchos siglos por otras civilizaciones
precristianas, cristianas y postcristianas.
No olvidemos a los DEMONIOS ROJOS DE SETH, contra los cuales
combatía el hombre espiritual egipcio; los CARA-AMARILLAS y
KALIYENI que cerraban el paso al héroe indostánico ARJUNA, en
su intento de buscar su Liberación interior. Asimismo conviene
citar a los 400 SURIANOS, que comandados por COYOLXAUHQUI,
intentaban aniquilar a HUITZILOPÓCHTLI (máxima divinidad de
los antiguos aztecas). Igualmente evoquemos a los FILISTEOS y
GOLIAT que acosaban al pueblo de Israel, anhelante de salvación
mística.
El mismísimo Jesús hubo de arrojar de su templo (interior)
a comerciantes groseros (entidades psicológicas indeseables)
que intentaban profanar su interioridad divina. Lo hizo Jesús
utilizando el látigo (de la voluntad). Los antiguos helenos
también participaron de esta simbología al mostrar a la
posteridad la lucha entre PERSEO y la abominable MEDUSA, o en
otro caso, el de los cretenses, cuando plantearon la lucha a
muerte entre TESEO y el MINOTAURO. En el mundo persa esta lucha
se sostuvo teológicamente entre AHURAMAZDA y AHRIMAN, como
enemigo antitético.
Todas las anteriores concomitancias son las mismas dejadas en
sus enseñanzas por diversos expositores gnósticos a través de
los siglos, y quienes han sido vilmente condenados por intereses
clericales, acusando, en tal actitud, un desconocimiento
doctrinario de fondo. Tal es el caso de Valentín, que no ha
sido bien comprendido al haber expresado en la antigüedad lo
siguiente:
«Y le ocurre al corazón algo semejante a lo que le sucede a
un albergue en el que pernoctan personas groseras... Éstas no
cuidan el lugar, porque no es de ellos. Ocurre lo mismo cuando
se descuida el corazón (asiento de los puros sentimientos).
Permanece impuro y es la morada de multitud de demonios (Yoes
psicológicos)». Es función del gnosticismo darle
verdadera identidad anímica o espiritual a la criatura humana;
ya que ésta última, escudriñada profundamente, no es más que
un manojo de entidades caprichosas o energéticas que luchan
constantemente entre sí y que no poseen objetividad alguna. Con
palabras del V.M. SAMAEL AUN WEOR, afirmamos:
«En nombre de la Verdad, declaro solemnemente que el Ser es
la única Real Existencia, ante cuya transparencia inefable y
terriblemente divina, eso que llamamos Yo, Ego, mí mismo, sí
mismo, es meramente tinieblas exteriores, llanto y crujir de
dientes.
El Yo, el Ego, está constituido por sumas y restas de
elementos subjetivos, inhumanos, bestiales, que
incuestionablemente tienen un principio y un fin».
Asimilarnos la naturaleza del SER implica, para quienes lo
deseen, una autoaniquilación de su Yo, como trabajo previo.
En este sincero trabajo voluntario el devoto es
asistido por su Pneuma (Espíritu), dado que la creación de
Alma es el resultado de una fuerza centrípeta (la disciplina
rigurosa del anhelante y su lealtad doctrinaria) y una fuerza
centrífuga (el dinamismo revelador del SER que busca
desarrollar la AUTOGNOSIS a través de la humana experiencia).
El instrumento que participa de esta experiencia es
llamado, en estos estudios, la «CONCIENCIA». Desgraciadamente,
ella, aunque guarda en sus entrañas el prístino tesoro del
Conocimiento ultradivinal, es en estos momentos prisionera de
los diversos elementos psicológicos que reciben el nombre de «AGREGADOS
PSÍQUICOS INDESEABLES», al decir de muchas doctrinas
orientales.
«Disolviendo el Yo, la Esencia –la Conciencia–
despierta, se ilumina, se libera, entonces deviene como
secuencia o corolario, el AUTOCONOCIMIENTO, la AUTOGNOSIS.
Ostensiblemente, esta develación extraordinaria nos invita a
morir en sí mismos a fin de que el Ser se manifieste en
nosotros».
El SER, como fuerza libre, llevando en su naturaleza la
OMNISCIENCIA, es capaz de ejercer control sobre la creación, la
naturaleza y sus elementos componentes y, por ende, sobre el
cosmos entero; toda vez que él conoce el resorte secreto de la
existencia y las diferentes mutaciones que han tenido lugar en
el escenario de la Cosmogénesis y la Antropogénesis.
Por tanto, cuando se tiene al SER, se poseen además
sus atributos y esto es lo que muchas veces hicieron los auténticos
magos como Moisés, Jesús, Zoroastro, Hermes Trismegisto,
Quetzalcóatl, etc.
Personajes fueron ellos, en quienes se manifestó, cada
vez que fue necesario, una voluntad suprahumana capaz de desatar
los más insospechados fenómenos metafísicos o paranormales.
Incuestionablemente, sólo a través de un profundo «querer
ser», podemos alcanzar esa misteriosa potencia que subyace
innata en nuestros trasfondos íntimos y que la GNOSIS denomina
REAL SER.
Es asimismo lamentable que algunos autores, poco
informados, hayan asociado al GNOSTICISMO con tendencias heréticas
y anticristianas. Esto es un absurdo, por cuanto los primeros
Padres de la Iglesia reconocen en la Gnosis su mejor apoyo.
Recordemos que el mismo Jesús estuvo ligado a la casta de los
Esenios, cuyas manifestaciones Gnósticas están reconocidas
universalmente. El gran místico San Agustín, se declaró teológicamente
como gnóstico.
Sin embargo, conviene aclarar, que muchas sociedades
amparadas (a lo largo de la historia) en la palabra GNOSIS, han
transitado mostrando doctrinas muy lejos de lo que en verdad
viene a ser el GNOSTICISMO. Pero, por otra parte, el mismo Serge
Hutin afirma: «Se ha acusado a los Cátaros y Templarios de
entregarse a la sodomía; tales acusaciones son falsas, pero
estas costumbres han sido practicadas por sectas más oscuras».
Las concepciones místico-filosóficas de los gnósticos
acerca de Dios y la creación, en general, tan criticadas por
organizaciones religiosas dogmáticas, tienen raíces ontológicas
trascendentales que explican de manera más idónea la
naturaleza de lo divinal.
A este respecto es bueno señalar lo siguiente:
«Todas las naciones tienen a su primer Dios o Dioses como
andróginos; no podía ser de otro modo, puesto que consideraban
a sus lejanos progenitores primitivos, sus antecesores de doble
sexo, como Seres divinos y Dioses santos, lo mismo que hacen hoy
los chinos.
En efecto, la concepción artificiosa de un Jehová antropomórfico,
exclusivista, independiente de su misma obra, sentado allá
arriba en un trono de tiranía y despotismo, lanzando rayos y
truenos contra este triste hormiguero humano, es el resultado de
la ignorancia, mera idolatría intelectual.
Lo que los gnósticos de todos los tiempos han rechazado, no
es el Dios desconocido, Uno y siempre presente en la Naturaleza,
o la Naturaleza In Abscondito, sino al Dios del dogma
ortodoxo, a la espantosa Deidad vengativa de la Ley del Talión
(ojo por ojo y diente por diente).
En la palabra “Elojim” (Elohim) encontramos una clave
trascendental que nos invita a la reflexión.
Es un hecho incontrovertible, no solamente desde el punto de
vista esotérico, sino también lingüístico, que el término
“Elohim” es un nombre femenino con una terminación plural
masculina.
La traducción correcta, stricto sensu, del nombre
Elohim, o mejor dijéramos “Elojim”, pues en hebreo la
“h” suena como “j”, es DIOSAS y DIOSES».
Los génesis apócrifos de muchas religiones, no
publicados a causa de intereses oscuros que no quieren ser
tocados para no escandalizar a muchos ciegos, comienzan
diciendo: «Y el Espíritu de los principios masculino y
femenino se cernía sobre la superficie de lo informe, y la
creación tuvo lugar».
Con esto queremos enfatizar lo siguiente:
«Incuestionablemente, una religión sin Diosas está a mitad
del completo ateísmo.
Si queremos de verdad el equilibrio perfecto de la vida anímica,
debemos rendir culto a Elojim (los Dioses y las Diosas de los
antiguos tiempos), y no al Jehová antropomórfico, rechazado
por el Gran Kabir Jesús.
El culto idolátrico del Jehová antropomórfico en vez de
Elojim, es ciertamente un poderoso impedimento para el logro de
los estados concientivos supranormales.
Los antropólogos gnósticos, en vez de reír escépticos
–como los antropólogos profanos–, ante las representaciones
de Dioses y Diosas de los diversos panteones azteca, maya,
olmeca, tolteca, inca, chibcha, druida, egipcio, hindú, caldeo,
fenicio, mesopotámico, persa, romano, tibetano, etc., etc.,
etc., caemos prosternados a los pies de esas Divinidades. Porque
en ellas reconocemos al Elojim Creador del Universo. “Quien
ríe de lo que desconoce, está en el camino de ser idiota”.
Incuestionablemente, las facultades de cognición humana, jamás
podrían pasar más allá del imperio cósmico del Logos
macho-hembra, el Demiurgo Creador, el Ejército de la Voz (el
Verbo).
JAH-HOVAH, el PADRE-MADRE secreto de cada uno de nos, es el
auténtico JEHOVÁ.
JOD, como letra hebrea, es el MEMBRUM VIRILE (el Principio
Masculino). EVE, HEVE (EVA), lo mismo que HEBE, la Diosa griega
de la Juventud y la novia olímpica de Heracles, es el YONI, el
Cáliz divino, el Eterno Femenino.
El divino Rabí de Galilea, en vez de rendir culto al Jehová
antropomórfico de la judería, adoró a su divino Macho-Hembra
(Jah-Hovah), el Padre-Madre interior.
El Bendito crucificado en el Monte de las Calaveras, clamó
con gran voz diciendo: “Padre mío, en tus manos encomiendo
mi espíritu”. RAM-IO, ISIS, su Divina Madre Kundalini le
acompañó en el Viacrucis».
Concluimos este aspecto teológico diciendo que:
«La desviación del Demiurgo Creador, la antítesis, lo
fatal, es la inclinación hacia el egoísmo, el origen real de
tantas amarguras.
Indubitablemente, la conciencia egoica se identifica con Jahvé,
el cual, según Saturnino de Antioquía, es un Ángel caído, el
Genio del Mal».
Unido a este estudio de los fundamentos gnósticos,
podemos hacernos una pregunta, a menudo surgida en la mente de
cierto tipo de personas: ¿ES LA GNOSIS UN INSTRUMENTO POLÍTICO?
La respuesta hay que buscarla en los principios de fondo de
la doctrina gnóstica, y no en los delirios de grandeza que han
padecido algunos «líderes políticos» que se han creído,
para sí mismos, predestinados para gobernar el mundo. El auténtico
GNOSTICISMO sólo tiene una finalidad que ya hemos comentado en
párrafos anteriores y es la de HACER CONSCIENTE AL HOMBRE DE SU
DEBER PARA CON LA RAZÓN DE SU EXISTENCIA, SIENDO ESTA ÚLTIMA
SU REAL SER INTERIOR.
Nunca ha sido culpa de la GNOSIS el que algunos sujetos (a
veces ligados a la política) creyéndose a sí mismos como GNÓSTICOS,
hayan cometido actos contra el orden, las buenas costumbres y en
general contra la humanidad. Este caso es parecido al de
aquellos «señores inquisidores católicos» de la Edad Media,
quienes lejos de ser la encarnación de principios cristianos,
sin embargo se arropaban con el manto de la cristiandad para
cometer crímenes contra inocentes y contra hombres ilustrados.
Los verdaderos cristianos sabrán excusarnos y comprender lo que
queremos exponer con este ejemplo. «No todo lo que brilla es
oro», dice el adagio popular.
Las locuras de muchos pseudo-gnósticos que han
existido en algunas épocas de la historia, no encajan desde
ningún ángulo con la doctrina gnóstica primitiva, ni con la
actual. El GNOSTICISMO predica siempre el AHIMSA (la no
violencia), y aquellos que arguyan la violencia como excusa para
sus cometidos y pretendan presentarse como gnósticos, son un
fiel reflejo del FARISEÍSMO existente en todas las épocas y
doctrinas de la humanidad.
En este sentido, podemos afirmar enfáticamente, sin
temor a equivocarnos que «LA GNOSIS ES REVELACIÓN O DEVELACIÓN
REFINADA, SINTETISMO CONCEPTUAL, MÁXIMOS LOGROS».
He aquí otra pregunta importante de dilucidar, para
salud de nuestro asiduo lector: ¿POR QUÉ SE DICE DESDE
DETERMINADOS SECTORES QUE EL GNOSTICISMO ES TRAUMATIZANTE?
Quienes afirman que la Gnosis traumatiza, equivocan el
sentido original de los postulados gnósticos; ignoran que el
gnosticismo es un «proceso místico muy íntimo, muy natural y
profundo».
Es la Gnosis un «esoterismo de
fondo, desenvolviéndose de instante en instante, con vivencias
místicas muy particulares y doctrina propia». «El correlato
del conocimiento gnóstico es la intimidad infinita de la
persona, el SER de la filosofía antigua».
Entiéndase por el SER la parte
inteligente y más profunda que subyace en el fondo de toda
criatura humana. El SER encuentra en la GNOSIS, los elementos
que le permiten manifestarse y llevar al hombre a lo divinal.
Empero, el SER tiene una traba que es necesario eliminar, para
permitirle su manifestación en nosotros. Tal traba es el YO
PSICOLÓGICO ANIMAL de la humana especie, llamémosle como se
quiera: SATÁN, EGO, DEMONIO, AGREGADOS PSICOLÓGICOS, ENTIDADES
INDESEABLES, etc., etc.
«La Esencia, la Conciencia, embutida, embotellada,
enfrascada, entre los diversos elementos que constituyen el mí
mismo, el Ego, desafortunadamente se procesa dolorosamente en
virtud de su propio condicionamiento.
Conocerse a sí mismo, es haber logrado la identificación
con su propio Ser divinal».
Ostensiblemente, esta develación
extraordinaria nos invita a morir en sí mismos (psicológicamente
hablando), a fin de que el SER se manifieste en nosotros. Por el
contrario, continuar como Ego dentro del adormecimiento de la
Conciencia, significa autocondenarse a los propios infiernos
interiores y de hecho resignarnos a perder el material anímico.
Este MORIR, del cual habla el
GNOSTICISMO, es un cambio psicológico de fondo que debe
procesarse moderadamente en el país psicológico de cada
persona que anhele el conocimiento liberador. No se realiza este
cambio en forma desordenada ni caprichosa, sino metódicamente y
didácticamente con las herramientas de una PSICOLOGÍA
REVOLUCIONARIA, que para tal fin posee el cuerpo doctrinario gnóstico
del Movimiento Gnóstico Internacional. Lo contrario sería
admitir que la Gnosis pretende regresar a un ascetismo de
claustro y de renunciación (sin comprensión) a la vida, con la
consecuente traumatización de quien lo pretenda. Esto no es así.
En los actuales tiempos, el Padre del
Gnosticismo Contemporáneo, V.M. SAMAEL AUN WEOR, contempla una
progresiva comprensión que va haciendo de sí mismo aquél
devoto sincero que anhela la gnóstica experiencia liberadora.
La Psicología Gnóstica es la
antigua PHILOKALIA de los egipcios y de los vedas indostánicos,
y la misma conoce profundamente la manera de enseñar al ente
humano la forma correcta de controlar los cinco funcionalismos
de la máquina humana, a saber: intelectual, emocional, motriz,
instintivo y sexual.
¿Es acaso traumatizante poner orden
en los funcionalismos del ser humano?, o ¿es acaso mejor seguir
siendo esclavo de las emociones inferiores, pensamientos
negativos, movimientos incoherentes, instintos salvajes y
sexualidad desenfrenada?
Este MORIR para NACER a nuevas
manifestaciones de vida (moral, espiritual y psíquica), es lo
expresado por el Gran Kabir Jesús a Nicodemus al decirle: «En
verdad, en verdad os digo, si no naces de nuevo no podrás ver
el Reino de los Cielos».
Entiéndase por Cielos, en este caso,
no a la bóveda celeste que nos envuelve, sino a los «Cielos de
Conciencia», a las otras dimensiones sutiles de la naturaleza
confirmadas por un Einstein y por Hinton en su teoría de los
mundos paralelos.
Todas estas mutaciones necesitan ser
provocadas en el hombre, y a tal efecto los siguientes párrafos
ayudan a ilustrar este argumento:
«El deseo, la fornicación, el querer resaltar como Ego,
origina el descalabro y el desorden, produce una obra adulterada
que, incuestionablemente, queda fuera del ámbito divinal,
aunque en ella quede atrapada la Esencia, el BUDDHATA, el
material psíquico de la humana criatura.
La caída del hombre degenerado es el fundamento de la Teología
de todas las naciones antiguas.
Según Filolao, el pitagórico (siglo V a.C.), los filósofos
antiguos decían que el material psíquico, la Esencia, estaba
encerrada entre el Yo como una tumba, como castigo por algún
pecado.
Platón testimonia así, que tal era la doctrina de los órficos,
y él mismo la profesaba.
El querer distinguirse como EGO, origina siempre el desorden
y la caída de cualquier rebelión angélica.
Es evidente la debilidad e impotencia desconcertante del
pobre “mamífero intelectual”, equivocadamente llamado
hombre, como para levantarse del lodo de la tierra sin el
auxilio de lo divinal.
Con palabras ardientes declaramos: Únicamente el Hálito
divino, puede reincorporarnos en la Verdad; sin embargo, esto sólo
es posible a base de trabajos conscientes (sobre uno mismo) y
padecimientos voluntarios (con ayuda del psicoanálisis íntimo).
Dos estados psicológicos se abren ante el gnóstico
definido:
- El del Ser, transparente, cristalino, impersonal, real y
verdadero.
- El del Yo, conjunto de agregados psíquicos personificando
defectos, cuya sola razón de existir es la ignorancia.
Yo superior y Yo inferior,
son tan sólo dos secciones de una misma cosa, aspectos
distintos del mí mismo, variadas facetas de lo infernal.
El Yo es una obra
horripilante de muchos tomos; el resultado de innumerables
ayeres, un nudo fatal que hay que desatar.
Autosalvarse es lo
indicado y esto exige plena identificación del que salva y de
lo que es salvado.
Lo divino que habita en
el fondo del Alma, la auténtica y legítima facultad
cognoscente, aniquila al Ego y absorbe en su “PAROUSIA” a la
Esencia, y en total iluminación la salva. Éste es el tema del
“SALVATOR SALVANDUS”».
El día que logremos la
reconciliación con el «HALITUS DIVINALIS», ese día será la
aurora inmortal y estaremos debidamente purificados como para
poder saludarla. Cuando esto ocurra podremos acompañar al sabio
rey Salomón, exclamando con él:
«Bienaventurado el que alcanza la Sabiduría y adquiere
inteligencia. Porque es su adquisición mejor que la de la plata
y es de más provecho que el oro. Es más preciosa que las
perlas y no hay tesoro que las iguale.
Lleva en su diestra la longevidad y en su siniestra la
riqueza y los honores. De su boca brota la justicia y lleva en
la lengua la ley y la misericordia. Sus caminos son caminos
deleitosos y son paz todas sus sendas. Es árbol de vida para
quien la consigue; quien la abraza es bienaventurado.
Con la sabiduría fundó Jehová la tierra; con la
inteligencia consolidó los cielos».
LUX IN TENEBRIS LUCET
La luz en las tinieblas resplandece.
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