QUERIDOS FRATRES y SORORES LUCIS:
¡Salud en las Seis puntas de la Piedra Filosofal!

EL CONOCIMIENTO DE SI MISMO


Cada centro, vórtice o chakra está gobernado por un Dios Atómico. El
conjunto de centros forman la Universidad del Espíritu, donde nos
graduamos en los arcanos de la Ciencia Superior. Así como en las Universidades Humanas, allí también debemos estudiar, hacer exámenes y conquistar el derecho de pasar de año (o de grado). La Iniciación es el camino que nos lleva a los elevados grados de la Universidad del Espíritu.
La meditación, reflexión, análisis y mapeamiento de nuestra psiquis o
de nuestra mente hacen parte de nuestros sistemas y técnicas de estudio; quien medita, analiza y estudia las innumerables manifestaciones del Ser y también del Satán, temprano o más tarde se llegará a auto conocer profundamente. El hombre que se dedica a la ciencia sagrada del Ser hace que todo su cuerpo se transforme en un poderoso imán: absorve mucha fuerza y energía y esas forman en torno de su cuerpo un poderoso campo de fuerza que impide la penetración de átomos destructivos. Debemos meditar y practicar la manifestación de Doncellas hasta obtener pensamiento y
fuerzas propias, dispensando toda y cualquier ayuda y protección de
terceros (menos de DIOS, es claro!).

Sabemos que un hombre es buen o mal consonante a la naturaleza de sus átomos o de sus pensamientos y sentimientos. Una fuerte salud y
disposición física, mental y psíquica es la única manera de conquistar los átomos de luz. Las enfermedades casi siempre reflejan la presencia de átomos negativos en nuestro mundo interno. Los estimulantes, como la bebida alcohólica y las drogas, estimulan la sangre y el sistema nervioso, y con eso, los átomos inferiores alojados abajo del ombligo. Esos átomos, cuando estan excitados, obstruyen el camino que conduce al reino interno; sin las instrucciones provenientes de la parte superior del Reino
Interno pasamos a recibir, en su lugar, orientaciones dadas por átomos e inteligencias de la parte inferior del reino. Con eso somos desviados de la Senda. Por eso, desde el comienzo, enseñamos la ciencia del reconocimiento, de la práctica y de la expresión de las Doncellas, que son la misma  expresión de nuestro Ser, en el aquí y ahora de nuestra vida.
En el corazón, además del átomo Nous, tenemos un átomo guardián que abre y cierra las puertas que dan acceso al Reino Interno del Íntimo. Si el pensamiento es fuerte y puro, la puerta es franqueada; de lo contrario, tenemos que volver en otra oportunidad con mejor preparación.  Por otro lado, en la parte inferior de la columna tenemos el átomo de las tinieblas, la antítesis de Nous. Ese átomo siempre intenta enviar sus huestes infernales para atacar a los guerreros de Nous. Por eso, las Puertas del Reino siempre están cerradas para ellos. Si eso no acontece, el Enemigo Secreto extendería sus dominios hasta las Regiones Celestiales,
y con eso el mal no tendría fin. Lo mismo acontece en el Macrocosmos.
Si el mal no tuviese un límite, hoy el universo sería una Babilonia, un
prostíbulo, un casino, en fin, lo inaceptable, lo inimaginable.
El hombre es un reino dividido: hasta el ombligo o mitad de la columna
imperan los átomos de Nous; la mitad inferior es gobernada por el reino del infierno, conocido como Satán, el átomo del enemigo Secreto. En el Sacro o región inferior de la columna están los archivos del pasado.
Por ese motivo, Samael, en sus libros, dice que el pasado es Satán.
El bien y el mal, como entiende la humanidad, no existe; dentro de esa
óptica también no existen cielo e infierno. Si alguién quisiese saber
su futuro debe penetrar, mediante la meditación profunda, en los
luminosos archivos localizados en la cabeza y gobernados por el átomo del Padre. Todo estudiante ocultista conoce la leyenda de la guerra celeste, entre Lúcifer y Miguel.
El Cielo es la parte superior del Reino, y el infierno como su nombre
lo dice, inferior. Muchas veces Lúcifer tienta al hombre enviando sus
átomos para la cabeza. Cuando el hombre cae en tentación significa que Lúcifer venció. Si el estudiante resiste o vence la tentación, Lúcifer es derrotado. Y es así que el Iniciado roba fuego del diablo. La Luz de la sabiduría es proveniente del fuego de Lúcifer. El propio nombre Lúcifer significa  "El que hace luz".
El Cristo siempre desciende a los infiernos no para acabar con los
demonios, más si, para redimirlos. El estudiante, cual redentor de sus
átomos inferiores, nunca debe destruírlos, antes, llevarlos al reino
superior. Quiere decir: debe sacar la luz aprisionada por los demonios y, haciendo eso, limpia las regiones inferiores de su mundo atómico.
Por tanto, el trabajo del Iniciado, como el del Cristo, cuando
desciende a los infiernos, es limpiarlos. Recordemos unos de los trabajos de Hércules, El Cristo Solar de los griegos, que descendió al Averno para limpiar los establos de Áugias. Para eso el desvió las aguas de los rios Aqueronte y Flagetonte, lo que nos recuerda los dos cordones ganglionares de Ida y Pingala.

El mal se desintegra por sí mismo desde el momento que nos demos cuenta o hagamos conciencia de ese mismo mal. Explicamos: el se desintegra siempre que lo estudiamos y lo comprendemos en meditación, estudios y análisis. La mejor enseñanza que nos podemos dar a nosotros mismos y a nuestros hijos es la posibilidad de la  reeducación o la auto-educación interna, aquella que ilumina todo el Reino con los rayos solares provenientes del Íntimo. Más adelante, en el Arcano 6, iremos a detallar "como"
se hace ese trabajo de limpieza de nuestras regiones subconscientes.


Mons. Carlos Héctor TULA

IGLESIA GNOSTICA CRISTIANA UNIVERSAL 
http://club.telepolis.com/agaigcu/index.htm

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