EL
YIN Y EL YANG EN LA NATURALEZA
En
ninguna parte de la Naturaleza se muestra mejor el equilibrio del yin y
el yang que en el desarrollo del típico jardín chino, cuyo origen fue
esencialmente taoísta. Se convirtió
en el símbolo del paraíso, en que toda vida era protegida y abrigada.
El Espíritu
Divino es infinito; sin embargo habita en las formas e inspira la semejanza en
la Naturaleza y así la VERDAD entra en las formas, los símbolos y los signos.
Pero mientras
los paisajes describen la grandeza de la Naturaleza, el jardín revela el
aspecto intimo. El jardín era un lugar de tranquilidad, meditación y comunión
con la Naturaleza, ya fuera en un escenario silvestre al lado de una cascada,
junto a una corriente delgada, un bosquecillo de bambú o el patio de una
bulliciosa ciudad.
El jardín es
“el hogar natural del hombre”. La casa y el jardín se situaban
teniendo en cuenta las influencias del Feng-Shui (viento y agua)
en armonía con las corrientes de Chi; estas se mantenían en equilibrio
tanto en la casa y el jardín como en la naturaleza mediante la fuerza del
yin-yang.
El jardín como
la Naturaleza, es siempre cambiante, un lugar de luz y sombra con un aliento
vital (Chi kung) que está en armonía con los ritmos de las estaciones y sus
contrastes de clima. El más pequeño espacio podía producir un efecto de
profundidad, extensión infinita y distancia misteriosa.
El jardín
entero debe considerarse en relación con todas las cosas de la Naturaleza. Dice
Maestro Chang Chao: “Plantar flores sirve para evitar a las mariposas; apilar
rocas sirve para invitar a las nubes, plantar pinos sirve para invitar al
viento...; plantar plataneros sirve para invitar a la lluvia y plantar sauces
para invitar a la cigarra”. Estas son asociaciones simbólicas tradicionales.
Antiguamente, en China, aunque el hombre era el
mediador entre el Cielo y la Tierra, no era la medida del Universo; su lugar era
simplemente mantener el equilibrio y la armonía entre el yin y el yang. La
Naturaleza era la totalidad, el Poder Cósmico controlador. El jardín ayudaba
al hombre en su trabajo de mantener la armonía, también tenia un significado e
influencia éticos. Según Chien Lung ejercía “un efecto refrescante sobre la
mente y regulaba los sentimientos”, impidiendo que el hombre “fuera
absorbido por los placeres sensuales y perdiera la fuerza de voluntad”. Sus
placeres eran simples, naturales y espirituales.
El jardín estaba pensado para todas las estaciones
con sus cambiantes colores, sus distintas flores; por eso el pabellón y la
galería abierta eran necesarios para gozar bajo el calor del verano o el frío
del invierno y se convirtieron en parte integral del escenario.
Incluso en invierno, se sentaban en el pabellón para admirar la belleza
de la nieve y observar los capullos de los almendros y el florecimiento de los
ciruelos.
Los tejados eran curvados y estaban pintados; y el
enrejado de las balaustradas estaba lacado y pintado con colores y armónicos.
Había que mantener la armonía y la proporción, pero la simetría era
ajena a la Naturaleza. Así, el jardín no contenía, por ejemplo, prados
cortados o setos lechos de flores de diseño geométrico rígido o flores
colocadas en filas o formando dibujos.
Las puertas eran sólo un medio de mejorar una
vista al jardín o al escenario que había mas allá y así era la puerta de la
luna, un circulo bellamente colocado enmarcando alguna vista especial.
El jardín no era algo meramente estético, sino
también creativo y recordatorio de las Fuerzas Creativas de la Tierra y los
grandes ciclos de estaciones, el Nacimiento, la Madurez, la decadencia, la
muerte y el renacimiento, fuerzas creativas con las que trazaba una relación.
La importancia del agua en el jardín chino no sólo
se debió al simbolismo yin-yang, sino a la amplia significación del Agua misma
que después del dragón era el símbolo taoísta más importante. Representa
las fuerzas en la debilidad, fluidez, adaptabilidad, frialdad de juicio,
persuasión suave y ausencia de pasión.
El agua fluyente y el agua quieta simbolizaban
movimiento y reposo, los opuestos complementarios; y las piedras arrastradas por
el Agua simbolizaban la interacción de lo suave y lo duro. El agua tranquila
también adopta el simbolismo del espejo.
Simbólicamente, la montaña es el eje del mundo,
pero en el jardín chino representa también el poder yan de la Naturaleza,
colocada en medio de un lago o estante, siendo la roca estable y eterna, y el
agua que fluye lo temporal. Su aspereza sugiere también el desafío y elemento
peligroso de las montañas y la vida.
Se dice en Fen Shui: “En la disposición de las
rocas o de los árboles hay que tratar de mostrar lo pequeño en lo grande y lo
grande en lo pequeño y proporcionar lo real en lo irreal y lo irreal en lo
real. Se revela y se oculta alternativamente, haciendo que las cosas sean a
veces evidentes y a veces estén ocultas”.
Tanto la montaña-Yang como el árbol-Yin son
representantes de la estabilidad y el equilibrio entre los dos grandes poderes;
ofrecen también una línea de comunicación al hombre entre las fuerzas yang
celestiales que bajan a la Tierra y las fuerzas yin terrestres que suben a los
Cielos, con el hombre de nuevo como punto central y responsable del
mantenimiento del equilibrio y la armonía respondiendo por igual a ambos
poderes.
Aunque todos los árboles son hermosos y simbolizan
el poder femenino, algunos eran famosos por sus cualidades Yin – Yang. Aunque
son Yin en cuanto a que son árboles, el pino y el cedro expresan la rigidez y
la dignidad masculina Yang, en contraste con la gracia femenina y el encanto del
sauce, considerándose estos árboles necesarios para el mantenimiento de la
armonía yin-yang.
Pero el LOTO, símbolo universal en oriente (su
simbolismo está tomado del lirio y a veces la roca en occidente), es “la flor
que estaba en el principio, el lirio glorioso de las grandes agua..., en donde
la existencia empieza y termina”. Es
al mismo tiempo yin-yang y contiene dentro de si mismo el equilibrio de los
poderes, es solar, pues florece bajo el sol y lunar pues se levanta en la
oscuridad de las Aguas del Caos precósmico.
En cuanto que combinaciones de Aire y Agua,
simboliza Espíritu y Materia. Sus raíces, enterradas en la oscuridad del
barro, representaban la indisolubilidad; su tallo, cordón umbilical de la Vida,
une al hombre con sus orígenes y es también un eje del mundo.
El LOTO está asociado con la Rueda del Samsara en
cuanto que matriz solar y como rueda solar de los ciclos de la existencia. Jámblico
dice que es perfecto, porque sus hojas, flores y frutos forman el circulo.
En cuanto que el lunar-solar, yin-yang, el LOTO es también el andrógino,
el que existe en sí mismo. Tiene
un simbolismo inagotable en el hinduismo, el taoísmo y el budismo.
El LOTO es la flor dorada del taoísmo, la
cristalización y experiencia de la Luz, el TAO. Mientras en el nivel espiritual
representa la Totalidad del Nacimiento, Crecimiento, Desarrollo y Potencialidad;
en el plano mundano representa al caballero estudioso que entra en contacto con
el barro o caos y el agua sucia del mundo, pero sin dejarse contaminar por ella.
En la antigua China se entendían muchas cosas que
ahora empiezan a alcanzarse en occidente y son saludadas como Nuevos
Conocimientos. Anticipó en varios
siglos el “Descubrimiento” de que las flores y las plantas tienen
sentimientos.
Mons. Carlos Héctor TULA
I. G. C. U.