ARTICULO:
EL SANTO GRIAL
por: Frater Lucis: Sanguie Oezer
Dr. Carlos Raitzin
Existe un tema central que fué y es objetivo central de los Caballeros auténticos a lo largo de los siglos: El Santo Grial.
Este es un Misterio maravilloso por excelencia del que nos dicen las obras de caballería que es Gran Secreto que "está presente en la Tierra con la plenitud de su Virtud Celestial" (veremos después cuán exactas son estas palabras).
Al respecto del Santo Grial, Guénon constituye una vez más la guía más segura y, junto con la obra memorable de Pierre Ponsoye "El Islam y el Grial", es referencia obligada en este tema. Los dos títulos fundamentales de Guénon al respecto son los "Símbolos Fundamentales de la Ciencia Sagrada" y los "Apercus sur l´ ésotérisme chrétien".
La investigación histórica realizada en este último medio siglo ha hecho, empero, que el tema del Santo Grial haya venido a presentar aspectos que hacen no solo al orden puramente espiritual y metafísico sino que se refieren a la trama íntima del Cristianismo Histórico desde su fundador mismo. Es precisamente este aspecto el que obliga a una revisión profunda de prejuicios que el dogma religioso nos inculcara desde la infancia. Me refiero, claro está, al tema del denominado Linaje Sagrado sobre cuya existencia se han venido acumulando evidencias y argumentos que resultan del más alto interés. Pero como este asunto (que hoy es ya secreto a voces) nos llevaría demasiado lejos y ocuparía demasiado tiempo lo dejaremos para una futura exposición en la que volcaremos gran cantidad de información aún desconocida en nuestro medio. Digamos desde ya que existen documentos muy antiguos que robustecen esta suposión, comenzando por los Evangelio de Felipe y de Tomás que datan del siglo I y fueran hallados en 1946 en Nag Hammadi, Egipto. Es más, en los últimos tiempos el tema se ha complicado pues han surgido evidencias de que podrían existir dos Linajes Sagrados, uno originado en Tierra Santa y otro en Cachemira.
En rigor lo que nos ocupa hoy son los aspectos metafísicos de la Caballería y del Santo Grial y es obvio que los Caballeros no tenían por meta un encuentro terrenal con los integrantes del Linaje Sagrado sino una realización en el Orden Espiritual y Metafísico que hace de pleno a los estados superiores del ser.
El tríptico de los significados tradicionales del Grial se reduce pues a dos para nuestros objetivos de hoy. De esos dos el primero se reduce enteramente al Orden místico-religioso en el nivel exotérico y es por ello de interés solo como símbolo exterior de una Realidad maravillosa pero velada a los ojos de la gran mayoría de los mortales. Nos referimos, claro está, al significado del Grial en cuanto copa o cáliz de la Ultima Cena, tallado, según narran algunas leyendas, de una esmeralda que rodara de la frente de Lucifer al producirse la rebelión de los ángeles. De acuerdo a las tradiciones (que han llegado incluso a ser eclesiásticas) este Santo Grial o Sangrial (Sangre Real) fue transportado desde Oriente a la Galia por María Magdalena escoltada por José de Arimatea. Vemos pues como se enlaza este segundo significado simbólico con el primero ya mencionado en cuanto alusión a la Sangre Real y al vaso portador de la misma. En rigor el Grial es el vaso portador de Dios y este significado externo debe comprenderse con claridad para llegar a donde debemos.
En estas versiones folklóricas de la leyenda del Grial debe saber verse precisamente una forma popular de enseñanzas de orden muy elevado expuestas en forma velada y que difícilmente podrían ser captadas por personas sin la debida calificación en el orden iniciático.
De hecho aquí asoma el Grial como símbolo de un estado superior del ser que se ha perdido pero que puede ser reencontrado por el hombre. De ahí la importancia suprema de la búsqueda del Santo Grial que tanta audacia, nobleza y sacrificio requería de los Caballeros. Naturalmente la cuestión del Grial rebasa ampliamente a una forma religiosa particular, en este caso el cristianismo. Por ello sería una simpleza limitarse a ver en este símbolo perteneciente a la Tradición Primordial una mera alegoría eucarística. Para abundar aun más queda claro que lo verdaderamente importante en este nivel de significación no sería el cáliz en sí sino su contenido. El cáliz se reduciría en todo caso a ser reliquia histórico-mística de gran importancia y nada más. Aquí le cedemos la palabra al gran experto en mitos Joseph Campbell quien, con sólido buen sentido, expresó en su libro "Myths to live" lo siguiente: "Para que necesitaba nadie ir a buscar a Dios (o al Grial) cuando estaba presente en todos los altares de todas las iglesias de la Tierra?" . Así se hace aún más obvio que el Grial no pertenece a la esfera de lo simplemente religioso sino a un orden mucho más elevado que es el iniciático. A nivel religioso simplemente encubre como símbolo una verdad trascendente que constituye el hecho central de la metafísica iniciática.
Se comprendió poco y mal en el medioevo todo este asunto y se asoció el Grial únicamente al cáliz sagrado, lo que pone drásticamente en claro la total ignorancia de los Sacerdotes respecto de la Tradición Primordial. No es para todos el Conocimiento inherente a este símbolo y mucho menos aún el tener acceso al Grial mismo. Vale la pena recordar como de todos los esforzados Caballeros de la Tabla Redonda solo Sir Galahad lo alcanzó plenamente para morir poco después. Esta narración es, en sí misma, una lección. El Grial no puede ser la posesión exclusiva y permanente de nadie en particular en este mundo pues aguarda a todos los seres dignos que puedan llegar a alcanzarlo.
La etimología del término Grial es cosa discutida y aún no completamente resuelta. Según algunos provendría del término Grasale o Gradale, copa anch a y de poca profundidad usada en la Edad Media. Desde luego esta es precisamente la forma frecuentemente observada hasta hoy en los cálices de las iglesias. Pero, si nos atenemos al orden natural de las cosas, lo más sensato es suponer como hace Guénon que el simbolismo del cáliz o vaso hace alusión directa al vaso natural portador de la sangre humana el cual es, desde luego el corazón. Allí está el Sang-Rial o Santo Grial portador de Dios.
Y aquí llegamos a la solución del gran enigma. Esta solución es el punto central de la Tradición Primordial que identifica al corazón con el centro del ser en el género humano, pues en cada corazón mora la chispa divina que es la esencia de nuestra vida y la gloria suprema de nuestra alma. Este punto tan velado y oscuro en la Tradición Occidental se torna claro y luminoso si nos remitimos a la Tradición hindú. Esta es clara y explícita al respecto, designando a ese fragmento divino con el nombre de Jiva-Atma (el espíritu prisionero), el que constituye la meta suprema de nuestra adoración y búsqueda espiritual. También es denominado Adhi-Atma (o el Espíritu como Morador Interno).
Vemos como, una vez más, el recurrir a otras formas tradicionales permite clarificar dificultades que serían insuperables si nos limitamos a textos occidentales. Los grandes Rishis hindú es nos hablan del Jivatma, radiante como millones de soles en su Gloria, morador entronizado en la cámara etérica de nuestro corazón. Al Jivatma se refieren dos aforismos sapienciales hindúes que vale la mencionar aquí. El primero dice: "Quien conoce a hradhara (el corazón) conoce a dahara (la cavidad)". Claro está que esto alude a la cavidad o cámara etérica donde mora el Jivatma radiante, a quién se designa también como Yoti (la Llama de Amor) dado que así también se lo visualiza. Esto aclara algunas expresiones que hallamos en los grandes Iniciados, como Teresa de Avila y Juan de la Cruz. La experiencia iniciática central es el contacto (o Yuj en sánscrito) de nuestra conciencia humana individual con la Conciencia Universal o Fuente de Dicha Infinita entronizada en nuestro corazón. Este contacto (Yuj) es el verdadero y esencial objetivo del verdadero Yoga, cuyo nombre de ahí deriva y su efecto inmediato es el alcance de la más elevada e inefable Dicha Divina (Ananda).
Lo anterior aclara al segundo aforismo hindú al que me refería antes, el cual expresa: "Deseosos los dioses de esconder la Verdad y la Felicidad Suprema donde el hombre no pudiera encontrarlas, las escondieron finalmente en el mismo corazón de este". Digamos de paso que esto aclara a frases de Jesucristo que no son comprendidas en absoluto en medios religiosos, tales como "Yo os digo: dioses sois" y "El Reino de los Cielos está en vosotros". Podríamos ir mucho más lejos en esta dirección pero el querer ceñirnos al tema nos lo impide. En un futuro trabajo me referiré por ejemplo a la noción del "grano de mostaza" que figura en los Evangelios y que es símbolo inabordable directamente (la misma Santa Teresa de Avila lo confiesa) salvo para quien conoce a los Upanishads hindúes.
Esta presencia divina en nuestro corazón es la realidad metaf\'edsica simbolizada en el Santo Grial y enseñada en todos los Santuarios Iniciáticos como verdad fundamental de la Tradición Primordial. A tal punto esto es importante que pod emos calificar de fragmentaria y espuria a una corriente espiritual que pase por alto este hecho absolutamente esencial. De esto hablan los Iniciados por doquier, revistiendolo con el ropaje de los conceptos propios de Oriente y de Occidente, del cristianismo, del hinduísmo, del islamismo y de otras cien corrientes tradicionales.
Los Maestros hindúes expresan en forma taxativa que cada ser humano tiene el deber y la obligación de adorar cada día a la Presencia Divina en su corazón, pues esta Presencia es lo más sagrado de nuestro ser y la dadora de nuestra vida. Somos pues todos portadores del Santo Grial y ahora ya sabemos donde buscarlo por medio de nuestras disciplinas espirituales. Y para completar este paralelismo asombroso con las enseñanzas hindú es recordar que la tradición occidental del Grial menciona que el Santo Cáliz fue entregado por Jesucristo mismo resucitado a José de Arimatea. Pero antes Jesús escribió en el cáliz una Palabra Secreta que solo pueden conocer el Maestro y el discípulo. Aquí el paralelo con la tradición hindú es asombroso pues esa palabra secreta no es otra cosa que el Ekakshara.
Este Ekakshara es un mantra secretísimo que el Maestro comunica de boca a oído al discípulo calificado y cuya repetición facilitará y acelerará grandemente la toma de contacto con la Fuente de Dicha infinita o sea la Divinidad en nuestro corazón. Como símbolo el Grial ha caído lamentablemente en desuso dentro del cristianismo y, por razones que no escaparán, incluso fué tildado de herejía en su momento. Se lo ha reemplazado por otro que todos conocemos pero que pocos comprenden en profundidad y cuyo significado metafísico es exactamente el mismo del Santo Grial. Este nuevo símbolo es el Sagrado Corazón de Jesús, cuya representación usual tenemos todos bien presente. Veamos brevemente el porque de esta identidad de símbolos. Si analizamos esta representación nos daremos cuenta de que en ella Jesucristo exhibe su corazón radiante del cual surge una llama, el Yoti. El nos está enseñando el Secreto del Santo Grial, la Llama de Amor, la Presencia Divina en nosotros. Pero hay quienes que no desean que esto se divulgue. Si sabemos que Dios está en nosotros ya no necesitaremos intermediarios y vicedioses...
Este otro símbolo iniciático es confundido a nivel exotérico dentro de la Iglesia actual con una simple devoción. Ni por un momento se repara en su alcance incomparablemente más elevado. Incluso no se vacila en calificar de heterodoxo a quien señale su real significado, cosa que ocurrió precisamente con René Guénon cuando se puso fin a su colaboración con la revista católica "Regnabit". No nos cabe duda de que su espiritualidad y su talento ofendían a un medio tan limitado. En suma y conclusión resulta lo que ya sabemos o sea que los fanáticos religiosos han sido desde siempre la variedad más abominable de los enanos mentales. Pero sería inexacto pensar que la incomprensión reina solamente en el ámbito religioso. Autores entre ocultistas y místicos como Arthur Waite y John Matthews han dedicado al Grial libros qu e ponen en evidencia que no han comprendido ni una palabra de los aspectos más elevados e importantes de este asunto.
Históricamente la noción del Grial aparece en Europa como parte de la transmisión del conocimiento metafísico de los druidas al cristianismo. Al respecto las pruebas y documentos no escasean pero en rigor nociones en todo análogas aparecen en otras tradiciones con muchos siglos de anterioridad a la aparición del cristianismo. Es que la Tradición Primordial reaparece con contenidos idénticos y diferentes ropajes de acuerdo a las condiciones de lugar, tiempo y circunstancia. Muchos se sorprenderán al reencontrar el motivo del Grial en otras tradiciones y contextos. En el valioso libro de Michelet hallarán un resumen de estas donde se menciona el Vaso de Vulcano, el Amrita hindú y el vaso milagroso de los bretones llamado Azewladour. Todos estos vasos conferían la Suprema Sabiduría y Felicidad, curaban las heridas y resucitaban a los muertos. Hasta el cine ha recogido no hace mucho el tema del Grial. Pero sería del todo insensato pensar que debemos ir muy lejos como hacían los Caballeros para encontrarlo. El Grial está realmente muy cerca nuestro...
NOTAS :
1-La música de fondo es la obertura de Parsifal de Richard Wagner, ópera muy vinculada al tema del Santo Grial.
2-Para mayor información os invito a visitar mi sitio: http://www.spicasc.net y http://usuarios.tripod.es/spicasc