La
Alquimia es el Arte laborioso que permite convertir, a través de la HUMEDAD
IGNEA, los metales viles en Mercurio Filosofal u Oro Potable. La Alquimia es una
de las ciencias más antiguas, aunque algunos estudiosos la consideran más bien
como un Arte. Sus orígenes se remontan a los tiempos más antiguos de la
Humanidad, cuando la mujer y él hombre estaban íntimamente unidos, formando el
ANDROGINO PRIMORDIAL, el ADAM–KADMON del Génesis, es decir, el HOMBRE
PROTOPLASMATICO de la primera raza que pobló La Tierra.
Más
recientemente, La Alquimia fue tomada de Egipto; la trajeron a Europa los árabes
y fue aceptada por muchísimos monjes medievales, por eminentes Maestros, etc.
Mediante
la Alquimia, aprende, uno a fabricar el Mercurio de los Sabios, con el que se
puede NACER POR SEGUNDA VEZ y aniquilar el Yo de La Psicología Experimental.
EL
Alquimista es un Iniciado que trabaja en su propio Laboratorio interior para
realizar el MAGNUS OPUS, o la GRAN OBRA.
La
Gran Obra, en consecuencia, es un proceso real, Iniciático, que es posible
vivir en nuestro espacio psicológico y cuya culminación es el advenimiento del
NIÑO DE ORO de la Alquimia.
Según
el Maestro Samael Aun Weor, la Gran Obra es, ante todo, la creación del hombre
por sí mismo, a base de trabajos conscientes y padecimientos voluntarios. La
Gran Obra (añade el Maestro) es la conquista interior de sí mismos, la
conquista de nuestra verdadera libertad en Dios.
La
PACIENCIA es la escala del Alquimista y la HUMILDAD es la puerta de su jardín.
Cualquiera que se disponga a realizar la Gran Obra, debe DECIR POCO, HACER MUCHO
y CALLAR SIEMPRE (tal es la regla de conducta del verdadero filósofo y
Alquimista).
Indubitablemente,
transformando el EXIOHEHALI (es decir, el ESPERMA SAGRADO), se elabora el
Mercurio de los Sabios. Tal MATERIA VENERABLE tiene que pasar por algunos
procesos de purificación, antes de ser útil. Esa MATERIA VENERABLE, esa AGUA
MISTERIOSA, pasará por las operaciones aritméticas de suma, resta,
multiplicación y división de principios, antes de ser útil.
Mons. Carlos Hector Tula
IGLESIA GNOSTICA CRISTIANA UNIVERSAL