Hermanos del Sendero Iniciático
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El Gnosticismo templario, decirle que son muchos los años de Iniciación que hacen falta para tener una plena asunción de su transcendencia, y por ello, además de otras causas, me resultará imposible exponer aquí la totalidad de su alcance. Así que trateré de sintetizar al máximo, y ser lo más claro posible, lo que en realidad es el Gnosticismo arcaico, inalterable, inadulterable, acosmogónico, libre de dogmas, incompendiable en la materia, otorgado por la Pistis Sophia -la Sophia Perennis- y transmitido por Cristo Nuestro Señor.
Lógico es, mi querido Hermano, que no encuentre material sobre Gnosticismo templario, pues está en todas y en ninguna parte al mismo tiempo. No puede aprenderse en escuela alguna, en grupo alguno, salvo en aquel Centro Iniciático de Occidente que en su infinita apertura, libertad, tolerancia y Conocimiento de la Tradición Esotérica aglutina a todos: El Temple, condenado y muerto en el plano físico, pero Vivo desde siempre en el plano Espiritual.
El Gnosticismo de los monjes blancos, Valerosa Vanguardia de los Soldados de Cristo, no está plasmado íntegro en libro alguno, pues de esa forma protegen la supervivencia y la transmisión de las claves ante los seculares y auténticos magos negros y los tiempos tenebrosos...
Las claves crípticas de su Iniciación están grabadas en la piedra perenne, superpuestas sobre las desaparecidas culturas megalíticas atlantes, en esos libros pétreos que son los templos. Es un Gnosticismo "disperso" pero conexo, aparentemente inextricable pero concebido en fases espirituales desveladas; es un Gnosticismo encriptado en todas las Sabidurías de la Tradición Primordial: en los Evangelios, en la alquimia, en la Cábala, en el Corán, en los upanishads... No es un Gnosticismo exotérico, es y debe ser profundamente esotérico; algo tan transcendentalmente inefable que NINGÚN hombre por sí sólo puede compendiar.
La Pistis Sophia, receptáculo primigenio de la Gnosis, de la Gnana, de la Sabiduría; Nuestra Señora y arquetípica Madre Ancestral, el Santo Grial, supo distribuir adecuadamente no sólo aquello que es inabarcable e inconcentrable en lugar físico alguno, sino también las Llaves (claves iniciáticas) que permiten alcanzarlo.
El Gnosticismo templario no reconoce en hombre alguno a un Maestro, resucitado en vida, y deplora el culto a los gurús que a muchos hombres "ilumina", pues el gurú, como hombre de materia que es y por consiguiente imperfecto (como la piedra bruta no pulida por los Constructores Sagrados) indefectiblemente termina hinchándose en su ego de forma consciente (por el autoalimentado demonio de la mente) o inconscientemente (vampirizando la devoción de los adeptos).
El Gran Maestre del Temple jamás ostentó en realidad tal superlativo adjetivo (como ya han descubierto incluso los estudiosos academicos), era simplemente el Maestre, y llamado Hermano por los demás Hermanos. Fue la suya una mera figura representativa, la Cabeza Visible, de autoridad simbólica y honorífica que representaba a la Orden en los asuntos materiales (económicos, militares, sociales, eclesiásticos...)
La multiforme Cabeza Invisible (Baphomet), que regía en la sombra los Designios Espirituales y Divinos de la Orden y su Meta Oculta, fueron el Capítulo Secreto, la Logia Mística, el Círculo Hermético.
La forma de alcanzar la Gnosis es iniciar un Camino, compuesto de diversas etapas espirituales revestidas sobre el plano físico -Ruta de las Estrellas, mantrams en las Linternas de los Muertos, Proyecciones Astrales desde los Vórtices o Centros de Poder, exploración mística desde el útero de Gaia a través de las corrientes telúricas (wouvris), la Vía Seca y la Vía Humeda alquímica... Es un largo y arduo peregrinaje que también puede llamarse viaje a los Mundos Interiores.
La Iniciación se produce en el mismo momento en que se emprende la búsqueda del Grial, el peregrinaje en pos de las huellas tangibles e intangibles del Templo salomónico, con decisión y sin miedo reverencial a los abismos oníricos y a las sombrías encrucijadas que se abrirán ante nosotros. El punto inicial es la Pentalfa, el Adam Kadmon y el Adan Belial (el Hombre Dual). A partir de ahí, progresivamente, las pistas, incluso en los desvíos o "caminos secundarios", deverán ser discernidos por el Adepto, sólo en compañía de un Hermano, con el que cabalgará en dualidad sobre la Cábala (Sigilum Templii).
El Camino Iniciático, el
Peregrinaje del Alba, culmina en la Gnosis, cuyo Centro: la Agharta mítica, la
Shambhalá Mística, la Hiperbórea, la Jerusalén Celestial, es también Morada
Interior donde los Hermanos de la Logia Blanca residen en Dios.
La ASOCIACION GNOSTICA ARGENTINA te invita a seguir acompañándonos en la difusión de la Enseñanza gnóstica sin fines de lucro ni sectarismo, contribuyendo con la Obra del Avatara de Acuario Venerable Maestro Samael Aun Weor y sus discípulos Maestros: Litelantes, Gargha Kuichines y Rabolú, dignos representantes de Instituciones que son un ejemplo para el Estudiantado Gnóstico del Mundo.