El Rincon del hincha.
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Sabías que...
Existen cuantro clubes
llamados Flandria en Bélgica. Ellos son: Flandria
Termolen (4º división provincial), Flandria Paal (2º
división provincial), Flandria Ravels (2º división
provincial) y Flandria Dorne (4º división provincial).
Flandria Termolen (foto) viste los
mismos colores que el Canario, también son el amarillo y
negro. Su sitio en Internet es: http://student.vub.ac.be/~rlieten/
La foto
del equipo fue tomada en su cancha. De fondo se ve la
cantina del club.


El estadio de Flandria lleva el nombre de Carlos V, Emperador del Sacro Imperio Romano y Rey de España, quien era nacido en Bélgica. Don Julio, creador del club, tomó a Bélgica -su patria- y a España -madre patria de argentina- y los unió.

Foto: Carlos V encabezando las tropas Imperiales.
La tribuna local se llama Pedro de Mendoza, fundador de la Ciudad de Buenos Aires. Ocupó diversos cargos en la corte del Rey Carlos V, al que acompañó en las campañas de Italia, Alemania y Austria.
La tribuna visitante se llama Diego de Luján, en honor a un soldado español muerto a orillas del río que lleva su nombre. También se llamaron las Chacras de la Virgen de Luján.
El proyecto original del estadio contemplaba la construcción de un anfiteatro debajo de la tribuna local. De esa idea quedaba hasta hace un par de años el foso destinado a la banda de música, junto al que estaría el escenario. Aún permanecen los barrotes y cimientos junto al estacionamiento. Debajo de la tribuna visitante estaba previsto construir la sede social ya que el Edificio Flandria sería un Centro Cívico. Además se pensaba construir una visera, vestigios de ello son los hierros que sobresalen en la parte superior de la tribuna.
La cancha está alejada de la tribuna porque en el Círculo Criollo Martín Fierro se hacían carreras de sulkys. Por eso está la empalizada alrededor del predio.
Amadeo Carrizo, considerado el mejor arquero de la historia del fútbol argentino, atajó para Flandria en un amistoso entre los Canarios y Boca Jrs en el que empataron en 2 goles en el Carlos V.
Antes de incorporarse a Independiente, Ricardo Bochini estuvo a punto de pasar a Flandria. No arregló porque requería que la Algodonera Flandria le diera trabajo al padre.
Antes de construirse el Estadio Carlos V había en en lugar una chacra en la que criaban cerdos y gallinas, justo en el círculo central se ubicaba el rancho.
La sede del Club en un
principio estaba ubicada en la Algodonera Flandria con el
nombre de Club El Telar. Luego paso a su lugar actual en
la calle España.
El plano y la idea original es copiada de la sede de
Independiente de Avellaneda. La diferencia es que en la
planta alta figuraba una pileta, pero el presidente del
club -Marini- consideró que no era necesaria debido a
que existía la del Club El Timón. En su lugar se
construyó un salón de baile que tiene una hermosa pérgola
que da a la calle y un escenario que da al interior.
Colaboración: Fernando Albornoz
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El Debut de Santorelli como DT Canario:
El Loco debutó como técnico
Canario nada menos que frente a Luján. Y como es lógico fue con
un triunfo. Todo un indicio de lo que vendría.
Fue el 1º de setiembre del '96, en la 1º fecha del Apertura '96
de la Primera "C". Salimos en dos camiones para el
Municipal, donde juega Luján de local. En el camino nos íbamos
enterando de los nuevos jugadores que habían llegado al club (De
Felicce, el "Chino" Morales, y la vuelta de los Nieva,
Giannice y el Juanchi Sálega). Y claro, de un tal Santorelli que
había pasado por el club como jugador a finales de los '70.
Flandria salió a la cancha con De Felicce; Walter Díaz, Kaezuk,
el Chino Morales y el Torta Nieva; Schefer, Brito y el Lucho
Contreras, Pedro Nieva, el Juanchi Sálega y Saavedra. Después
entraron Ale Campana, el Loqui Gigante y Gonzalo Giannice.
En Luján la figura fue Onainnty y jugaron Diego Borgnia (luego
jugador de Flandria) y Edgardo Martini (fana y campeón con el
Canario). A Martini lo expulsaron a los 21' del PT por un patadón
a Sálega.
Flandria merecía ganar, pero el gol no llegaba. El Juanchi metió
un tiro libre en el travesaño. Onainnty se lo tapó a Kaezuk a
Nieva y a Sálega. El Loco se jugaba poniendo 4 delanteros, pero
no había caso. Hasta que en el minuto 45 del ST Sálega tiró un
centro que Pedrito Nieva conectó de palomita para hacer estallar
a La "14". Enseguida terminó el partido y Omar parecía
un hincha más.
La "14" llenó su tribuna y llevó la bandera grande de
Flandria y también la de Luján. A la salida hubo tiempo para
correr a los lujaneros desde la rotonda por el Tiro Federal hasta
la Terminal, lástima que la policía se llevó a algunos de los
nuestros.
Al final del partido el Loco dijo: "Acertamos en los
momentos justos y por eso ganamos. El debut siempre es difícil.
Éstos muchachos corrieron y mostraron que tienen unas ganas bárbaras
y eso es bueno. Debemos corregir muchas cosas, pero estamos
trabajando. Vamos por el buen camino."
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Literatura Canaria
Equipos y nombres para la nostalgia.Apología de la Villa. "Jáuregui de antaño". Abel y Aldo Sosena.
| Cuándo el equipo del pueblo tenía en el arco al Pampero (1), de dos Piovesán, el Pelo (2), que no era rengo ni lerdo, y hasta me parece verlo al tres un zaguero macho, aunque le decían el Cacho (3) siempre se jugaba entero. |
Siendo canchero Brandán (19) y don Bartolo (20) utilero, Nico (21) movía la de cuero siendo el capo soberano, e igual que Alcides Giordano fue Mingo (22) mediocampista, con Ciro (23) de masajista y Fray Milonga (24) aguatero. |
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| De cuatro estaba el Gallego y de cinco el paladín don Caricato Titín (4), ducho en repartir el juego, Hernandez le seguía luego (6), y de siete estaba el Galgo (7). Folgueiras (8) y el Chueco Brando (9) hacían cosas del filmar; y sin nada que envidiar a Campana y a Busico (10), uno grande y otro chico (11) dos hermanos trasandinos completaban como digo aquel formidable equipo. |
Pero un recuerdo
les quiero brindar con el corazón, a aquel equipo campeón, allá en los años cincuenta, mi memoria no les cuenta detalles de ese esplendor; pero Macri fue el motor de esa campaña opulenta (25). |
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| A aquella escuadra gloriosa otros valores siguieron: Ricardo Rende el arquero, Pelo también fue guardián (12), Carlos (13), Pedro (14) y Santillán (15) jugaron de delanteros, Bianchi (16) y Sarratea (17) zagueros y años antes Galcerán (18). |
| 1.José Vicente | 14.Pedro "Perico" Mansilla |
| 2.Ernesto Piovesán | 15.Santillán |
| 3.Silverio Rivadeneira | 16.Rubén Bianchi |
| 4.Osvaldo Somoza | 17.Carlos Sarratea |
| 5.Antonio Caricato | 18.Armando Galcerán, fue jugador, capitán y presidente del CSyD Flandria |
| 6.Mario Hernández | 19.Aurelio Brandán |
| 7.Osvaldo Zucchi | 20.Bartolomé Maldonado (un pionero del club) |
| 8.Raúl Folgueiras | 21.Roberto Nicolini, un dos impasable que se desempeñaba por igual en cualquier puesto. |
| 9.Edgar Brando y Ofirio Brando. "Chueco Chico y Chueco Grande" | 22.Juan D. Aranda |
| 10.Famosísima ala izquierda de Chacarita y Boca Jrs. | 23.Ciro Propedo |
| 11.Ricardo Holvoet "Chileno Chico" y José Holvoet "Chileno grande" | 24.Obdulio Bigongiari (solía llevar dentro de la cancha un cartel con un gran canario pintado) |
| 12.Alberto Mosca | 25.El equipo (base) campeón dirigido por José Macri, estaba compuesto por: Polidoro, Nicolini, Bianchi, Muzio, Giordano,Somoza, Indar, Baloira, Merlo, Pérez y Tiberi. Pero el equipo base que lo precedió años antes estaba formado por Vicente, Marti, Orlando, Quiñones, Torres, Caricato, Giachino, Zucchi, Folgueira, Brando, Galloso y Holvoet. |
| 13.Carlos Somoza "Gallego" |
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El sentimiento del fútbol de
ascenso![]()
Muchas
veces a los hinchas de los clubes del fútbol de ascenso, la
gente nos pide que le expliquemos el sentido de tanta pasión.
Pero explicar eso sin dudas es casi imposible, porque los
sentimientos no se explican, se sienten.
El siguiente es el prólogo del libro "Sábado, historia Del
fútbol de ascenso". Fue escrito por G. Chepenekas, F. D'Addario
y L. Vívori. Si sos un hincha del ascenso te vas a sentir
verdaderamente identificado, como si hubiera sido escrito
exclusivamente pensando en vos...
Sábado 12 AM. Un
cosquilleo recorre el cuerpo, que consume el almuerzo sin
degustarlo, frente a miradas familiares que lucen ajenas a la
previa de una rutina única e intransferible. Faltan todavía
tres horas para que empiece el partido, pero ya el reloj biológico
se las arregla para inmunizar el espíritu contra todo estímulo
que no tenga aliento a fútbol, en una suerte de autismo pre-ceremonial.
El subconciente murmura melodías populares en clave futbolera:
"Somos los mismos de siempre, que te alentamos adonde vas...",
pero nadie las escucha. Mientras se contestan obviedades ante
preguntas rutinarias de hermanas, primos, esposa, etc, el
subconciente sigue analizando alternativas. Se especula con
posibles resultados en otras canchas, se maldice la derrota de la
primera rueda frente al rival de este sábado, "pero esta
vez va a ser distinto...", claro. Son los síntomas inequívocos.
Es la misma fiebre de todas las semanas. Incurable. Impermiable a
cualquier diagnóstico racional.
A lo lejos se ve llegar un micro pintado de fanatismo. la gente
"común" lo ve pasar. No entienden de que se trata. Ven
banderas cuyos colores no reconocen, escuchan cánticos
indescifrables, referencias y/o apodos desconocidos para su
cultura futbolera/dominguera. El micro va. Hinchado de orgullo
Barrial. Busca una canchita suburbana que pone a prueba el más
audaz espíritu expedicionario. Nadie sabe cómo pero llega, y
toda su carga emotiva corporizada en "hinchas de fútbol de
ascenso", esa raza inexplicable, se instala donde puede,
luego de haber salvado escollos insalvables (policía pesada,
hinchas rivales que no comulgan con el fair play tribunero,
tablones que consumieron su vida útil hace alrededor de 25 años).
Insalvables para cualquier ciudadano "normal", de esos
que pagan puntualmente su abono a la platea dominguera.
¿El partido? 0-0. Un bodrio. Le pegaron de punta y para arriba
los 90 minutos. Pero la sensibilidad del hincha sabatino está
curtida para soportar aún males peores. El regreso multiplica
los peligros (siempre hay alguien en una esquina perdida
dispuesto a despedirte con una piedra) pero no puede impedir el
desvanecimiento de la adrenalina previa. Algo así como -salvando
las distancias- la depresión postparto. Claro que si se ganó el
clásico, a la vuelta en casa habrá (por un tiempito, hasta que
la responsabilidad tribunera obligue a pensar en el próximo
rival) derroche de jovialidad para todos. Solo los más allegados
sospecharán que fue un bochazo del once en el último minuto o
una salida en falso del arquero de ellos en tiempo de descuento
la causa real de semejante despliegue de simpatía. Y si se perdió...
¿cómo lograr que alguien más en el mundo -la novia, el
almacenero, lavieja- comprenda la naturleza y el significado de
esa amargura de sábado a la tardecita? A quién le va a explicar
uno que en la cancha de Laferrere el lineman se comió un offside
más grande que la Casa rOsada, que el nueve de nuestro equipo
"pateó" con el tobillo porque la pelota picó en un
"cráter" dentro del área chica, que el cuatro de
ellos pegó como un gurka, que "ya van a ver cuando vengan a
casa el campeonato que viene", que...
¿Dójnde se juega la próxima fecha? En Flandria. Cien kilómetros,
poco más, poco menos. Si no ponen micros habrá que tomar
colectivo, tren, trasbordo y bicicleta, pero la ilusión del
ascenso está a la vuelta de cada esquina, transformando a los
escollos geográficos en insignificajntes detalles operativos. Ni
siquiera acreditan la palabra "sacrificio". Quién podría
asumirse como un sacrificado, si no existe placer más grande que
el sufrimiento por los colores de siempre.
Un sábado cualquiera, a un par de locos (tres, para ser exactos)
se les ocurrió que su locura bien podría transformarse en un
libro. Y pensaron que seguramente habría otros locos con ganas
de compartir la misma locura, porque llega un punto en el que los
colores partidarios se funden en una tonalidad superior: la que
cobija a todo el fútbol de los sábados, heredero de una
sensibilidad que se perdió a jirones en el hiperprofesionalismo,
alimentando a sueños de calcio italiano. Hubo que bautizar a la
criatura y no se pensó demasiado "SÁBADO". ¿Qué más?
Esta cría de románticos incurables, complotados con otros miles
de soñadores anónimos, dan a luz al más anti-comercial de los
libros sobre fútbol. Quienes diseñan sus vidas sobre el
triunfalismo de los domingos, jamás lo entenderán.
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