|




| |


Rumbo a una esperanza
LA DECISIÓN
|
 |
|
Traducción
libre, de un artículo publicado en 1926 en “Hunsrücker Erzáhler”
(narrador de Hunsrück, un suplemento de “Hunsrücker Zeitung” (diario de
Hunsrück) bajo el largo título de “La inmigración alemana en Brasil
especialmente en el estado de Río Grande do Sud hacia 100 años”.
El
artículo fue escrito por Eduard Junges, en Rheinböllen, por ocasión del
primer centenario de la inmigración alemana. Dejaré de Traducir la extensa
introducción en la que el mismo hace una explanada de la situación socio económica
del Brasil de la época, abordando la forma de gobierno, dimensiones del país,
división territorial, sistema fluvial, moneda, industria agropecuaria, población,
etc. para trazar más al final del artículo la parte que se refiere
directamente a nuestra familia.
|

|
PARTE
I
El
autor escribe: “En un día de invierno, en el inicio del año 1828, mi tío
abuelo Michael, de Itzbach, cerca de Sarlous, viajó para Trier. Cuando al
anochecer retornó a su casa le dijo a su mujer Bárbara: “Madre,
no te asustes, nos iremos para Brasil”. Ella respondió: “Tú
no estás hablando en serio”. “Totalmente en serio” respondió mi tío
abuelo. “En Trier encontré un señor de la ciudad de Bremen, que busca
personas que quieran vivir en Brasil y para donde hace cuatro años emigraron
los hunsrücker. El emperador de Brasil dona a cada uno 272 Morgen de tierra
(cerca de 70 hectáreas, Morgen= medida de terreno que corresponde a un área en
que se pueden sembrar cuatro alqueires de trigo). ¡Esto
es tierra que no cuesta ni un centavo! Para iniciar recibiremos algún ganado y
los principales utensilios
para la agricultura y todavía, por lo menos el necesario sustento, hasta que
nosotros estemos instalados. En todo caso la travesía la tendremos que pagar de
nuestro propio bolsillo. El viaje costará para un adulto 60 Thaler”
(dinero alemán de la época) desconozco lo que representaría hoy en nuestra
moneda, y para los hijos menores de 12 años la mitad.
En
compensación ganaremos 272 Morgen de tierras, estaremos libres de impuestos por
10 años y no precisaremos prestar servicio militar. Y Michael continúa: “No
Bárbara, seríamos insanos si no agarrásemos con amabas manos esta
oportunidad” Aquí los impuestos no tienen fin y nuestros jóvenes son convocados por
los prusianos. En la próxima semana vendrá el hombre de Bremen y haremos contrato”.
Mientras
el padre exponía planes de emigrar, la madre temblaba.
La
hija mayor María recostábase cariñosamente en la madre y los niños
escuchaban curiosos. Cuando fueron a dormir Anton de 10 años dice a los
hermanitos: “ustedes oyeron lo que papá habló?”. Esto va a ser formidable”.
A
la semana siguiente vino el agente, un judío de Bremen.
El contrato fue firmado. El agente consiguió un interesado en adquirir los
bienes de familia. Los utensilios domésticos que no pudieron llevar juntos
fueron rematados.
En
el mes de mayo del año 1828 viajaron
por caminos para Bremen, partiendo de Saarlous para Trier a través de Eifen
hasta Colonia (Köln), después en línea transversal (tren) por la región de
Reno, Westfalia y Hannover. Después de cuatro semanas de viaje en carro, los
emigrantes llegaron
a Bremen, el día 21 de junio de 1828.
Allí
tuvieron que alojarse cerca de 15 semanas, hasta que un barco lo embarcase para
Brasil. Después que fueron llevados en un pequeño barco al puerto de Bremen,
embarcaron en el navío Olbers, de
tres mástiles para el largo viaje.
PARTE II
|
|
|
A bordo había 875 emigrantes. El 26
de setiembre de 1828 iniciaron la penosa y arriesgada travesía de
mar. La ruta incluía Inglaterra donde aguardaban emigrantes alemanes
que el año anterior habían naufragado. Los mismos tuvieron que esperar
en Plymounth a que hubiese otro navío para llevarlos. Como los
náufragos estaban convencidos de que el capitán del navío hundido,
era el culpable de sus desgracias, lo tenían atravesado en la garganta. |
 |
|
Velero OLBERS Pintura al óleo de
CJH Fedeler 1839 |
|
El capitán, al pasar
cierto día en Plymounth, en las
proximidades donde las mujeres de emigrante alemanes lavaban ropa, fue
reconocido y las lavanderas no vacilaron, y, para diversión de los ingleses,
aplicáronle una gran zurra, utilizando la ropa mojada que tenían en las manos.
Los
inmigrantes del Olbers, escogieron entre los más viejos sus representante,
junto al comandante del navío.
Cerca
de 13 semanas duró la travesía, en que solo era visible el firmamento y el
agua. Cuarenta y siete inmigrantes, sobre todo criaturas, fallecieron. Más
otras tantas nacieron, no se alteró el número inicial.
El
17 de diciembre de 1828 los
inmigrantes llegaron a Río de Janerio
donde permanecieron por siete semanas. Después el viaje prosiguió hasta el
puerto de Río Grande llegando cinco días después a Porto Alegre.
Allí
arribaron los inmigrantes el día 10 de
marzo de 1829. (Hay diferencias en relación a éste dato, el día 3 de
marzo de 1829 también es aportado). Después de haber salido hace 10 meses de
su casa en Alemania, felices de pisar tierra firme, donde fundarían su nueva
patria.
LOS PRIMEROS TIEMPOS EN LA NUEVA PATRIA
Muchos
inmigrantes eran de la opinión que recibirían inmediatamente los 272 Morgen de
tierras prometidas a cada familia. Más experimentaron su primera gran decepción.
En aquel tiempo se decía: “Paciencia alemán, tú ahora no estás en Prussia
sino en Brasil”.
Después
de hacer tiempo durante varios días en Porto Alegre, seguirán en lanchas a río
dos Sinos, hacia ariba, hasta Sao
Leopoldo, ciudad recién fundada por alemanes y donde había apenas unas
pocas casas. Después de estar allí durante dos días siguieron para la
“estancia” de dominio imperial “Feitoria
Velha”, donde habían sido erguidas cabañas de madera para los recién
llegados, cerca de un año aguantaron allí, hasta que recibieron los 272 Morgen
de bosque virgen. Después de mucha angustia y miedo ocurrió la distribución
de las colonias. Fueron escogidos tres puntos, distantes una legua uno de otro.
Después fueron abiertas la tierra virgen, de Sur en dirección a Norte. Estos
caminos rasgados de tierra eran llamados “picadas”. A lo ancho de estos
caminos provisorios fueron colocados límites, a 220 metros de ancho y 3300 de
largo. Con esto, estaban definidas colonias de 72 a 75 hectáreas, o sea, 288 a
300 morgen de tierra virgen. Pues a los inmigrantes fueron hechas las promesas
de que recibirían 272 morgen (jeiras) de tierras. (acabaron recibiendo alguna
cosa más de lo prometido).
Estos
lotes enfilados eran llamados Scneis (en alemán) o picadas (en portugués). Como
estos lotes se situaban en ambos lados del camino abiertos en matas, construían
las llamadas Doppelschneis (picadas dobles). Los colonos alemanes pasaron a
denominar las picadas por el nombre de familia del morador que residía en el
inicio de la misma. Como ya fue mencionado, fueron tres las picadas cuyas
tierras fueron divididas y distribuidas para asentamiento de colonos alemanes.
Una se llamaba, segundo nombre de familia de primer morador, Baumshneis;
otra “Linha dois Irmaos”, línea
de dos hermanos, así llamada por causa de dos hermanos que tenían parte de la
picada. Además, según el primer morador de Berghanerschneis de Bom Yardin
(buen jardín) por causa de un morador de las proximidades, de origen portugués,
llevó el nombre de Portugieserschneis (picada portuguesa) o Línea de Hortencio (hoy Sao José do Hortencio). En línea
Hortencio residían principalmente, los colonos venidos de Hunsrück, de Mosela
y de Saarlouis, entre ellos mi tío abuelo Michael Junges de Itzbach, junto a
Saarlouis; Mathias Franzen de Punderich y Jacobo Tatsch, de Ravenbeuren.
|
PARTE III
LOS
PRIMEROS TRABAJOS EN LA COLONIA.
Los
inmigrantes recibieron del gobierno, como fuera prometido, hachas, guadañas,
asadas, más el ganado, también prometido, nunca llegaron a ver. Los hombres y
los adolescentes de sexo masculino jóvenes tuvieron que dejar a los familiares
en lo que era llamada estancia Feitoria
Velha, para ir a explorar, abrir caminos, preparar el terreno para cultivar.
Inicialmente cortaban con sus guadañas la vegetación más baja, para después
tumbar, a machete, los enormes árboles de la selva virgen. Derrumbar estos
gigantes de selva virgen cuya circunferencia muchas veces, ni tres hombres
conseguían abrazarlo, no era juego y cada año cegaba vidas humanas. Estos
troncos abatidos se dejaban en el lugar. Después de cuatro a cinco semanas de
trabajo, estaba cortada un área correspondiente a un morgen (jeira= medida
agraria que medía según el país, de 19 a 56 hectáreas) y era quemada. La
vegetación baja, enredaderas, gajos, ramas y troncos más finos eran devorados
por el fuego. Que el fuego avanzase más no era temido, pues la gran humedad del
bosque (monte) lo impedía. Un área recién quemada era llamada “roca”. En
ella plantaban trigo, centeno, maíz, legumbres y batata inglesa. Todo se
desenvolvía en forma exuberante. Al poco tiempo los troncos no quemados eran
tapados por la plantación, en el período que no se seguía trabajando allí.
Los
árboles tumbados eran aserrados en planchas (tablas) y aprovechadas en la
construcción de casas. De tiempo en tiempo los hombres y los jóvenes
retornaban junto a sus familiares que habían quedado en la “estancia”. Los
colonos residentes en la estancia imperial, en ese tiempo, sustentaban e instruían
a las mujeres recién llegadas. En el período del desmonte, el colono instalaba
su morada debajo de un árbol gigante. El suelo era su mesa y su cama. Después
los baúles traídos de Alemania formaban los primeros muebles en el nuevo lar.
Un poco después las familias cambiaron la estancia imperial por la roca y
fueron erguidas cabañas con ramas.
Árboles
finos y tacuaras eran armados en forma de tienda y cubiertos con hojas de
palmera. Alrededor era abierta una zanja y la tierra retirada de la misma, era
colocada contra la “pared” de la cabaña hasta un metro cincuenta de largo,
para impedir el avance de insectos y cobras. Cobras como la jararaca, la
cascabel, arañas del tamaño de un puño, escorpiones, y (...) hormigas, sobre
todo termitas (especie de hormiga blanca) y el inmenso ejército de langostas,
eran los enemigos de los colonos en la selva virgen. A esto se sumaba los indios
que mataban con crueldad diversas familias de colonos.
Cuando
aumentaba el desmonte, el colono construía una choza (choupana) de madera, con
vigas y tablas y las paredes de revoque.
Era
denominado “rancho”. El techo era hecho de tejas de madera. Después de 10 o
15 años eran construidas casas de piedra con tejas de fabricación propia. Es
digno de notar que los descendientes de Hunsrücker todavía hoy hacen casa en
estilo... enxaimel.
Por causa del peligro de
incendio, la cocina, en general, era construida separada de la casa. El primer
fogón era un hueco (buraco) en que se encendía el fuego. En ambos lados
estaban los horquillas las cuales sostenían un gancho, en el cual eran colgadas
las pavas o teteras, ollas de horno o (...) para cocinar. La primera cosa que la
dueña de casa insistía en tener era un horno, en general hecho de barro. Las
ropas traídas de Alemania, los utensilios domésticos, y los de cocina eran
ahorrados y cuidados con celo, pues sería difícil reponerlos en el medio de la
selva virgen, si faltaban profesionales que lo hicieran o los que existían
estaban a horas de distancia. Así, cada uno, sabiendo esto, tenía que ser un
artífice de mil cosas. Al respecto mi tío abuelo me fue dicho que trabajaba
por sueldo, constructor de carrozas, albañil, herrero, constructor de barco,
arquitecto, zapatero, sastre, domador de caballos, arreglador de huesos,
fabricante de pomadas, todo una única persona.
Mas
tarde existía en la estancia una pequeña casa de comercio, llamada “de
venta”. Por causa de la escasez de dinero no había posibilidades de comprar
muchas cosas. Los primeros animales domésticos que los inmigrantes adquirieron
fueron, gallinas, porcinos, bovinos, caballos y perros (cachorros) estos últimos
indispensables para vigilancia. El pasto crecía en abundancia.
Para visitar a los vecinos o ir “a venta” usábase caballos.
Los
niños aprendían a montar desde temprano y todavía ahora es costumbre ir a
caballo para la escuela o Iglesia. Toda vez que se salía a caballo se llevaba
escopeta porque siempre surgía alguna cosa. Infelizmente las armas de fuego
tienen hoy una grande y peligrosa importancia, entre la juventud brasilera. (Informativo
Família Junges - Guido Junges)
|
| |
EL OLBERS
|
|
Sin duda alguna el velero OLBERS con
sus 875 pasajeros, traería el mayor contingente de colonos a São
Leopoldo. Aunque la composición de su tripulación es |
desconocida es posible identificar la
llegada de un número grande de familias que harían la travesía
marítima a bordo del Olbers, entre ellas estaban las siguientes: |
|
Abraham, Achilles, Adam, Adamy, Arend,
Albert, Alles, Albrecht, Andersen, Appel, Arenhardt, Bachmann, Barth,
Becker, Behnke, Beil, Bender, Berner, Berns, Berwanger, Beyer, Binsfeld,
Birk, Boehm, Bornemann, Born, Brandt, Brauer, Breitenbach, Brinckmann,
Breischer, Bülow, Burchard, Burg, Burmeister, Conrad, Däcker, Deppe,
Derr, Dillenburg, Dietrich, Dietz, Dockhorn, Dreyer, Dröscher, Ely, Eltz,
Englert, Ermel, Falkemberg, Feltes, Fink, Fischer, Franzen, Fritzen,
Froelich, Funk, Gassmann, Gellner, Glöckner, Goldmann, Graeber, Hackmann,
Haerter, Hanauer, Harth, Heller, Henz, Herle, Herter, Hinrichsen, Holz,
Jung, Junges, Kaye, Kerber, Kessler, Kircher, Klein, Klinger, Knapp, Knopp,
Kraemer, Krüger, Kuhn, Kuplich, Kinzler, Kuss, Lang, Lauermann, Ledur,
Lehnen, Leyendecker, Lorenz, Lorscheiter, Ludwig, Lüdke, Maurer, Mewius,
Meyer, Mombach, Müller, Nagel, Neumayer, Noe, Oestreich, Orth, Ott, Petry,
Probst, Rambo, Rech, Richter, Rockenbach, Shaeffer, Scherer, Scheibel,
Schmedecke, Schmidt, Scholl, Schons, Schorn, Schuch, Steffens, Stein,
Streit, Urnau, Volz, Voss, Wagner, Walter, Weber, Wendling, Werde, Werner,
Weyrauch, Wilhelm, Wolf y Zellmann. |
 

| Te gustó la
página? |
| Cliqueá
aquí |
| Dejá tu comentario y leé lo que
otros primos opinan |
Para obtener más información:
Familia Junges
Simón de Iriondo 771 - CP 3018 - Recreo - Santa Fe - Argentina
Tel: 0342 4960041
FAX: 0342 4960041
Internet: familiajunges@gmail.com
|