La
mayoría pensamos que la función de los goggles
es evitar que se nos irriten los ojos con el agua de la alberca,
y algo hay de eso, pero su función original es más
interesante.
Estos
anteojos restauran el desajuste que hay entre el agua y nuestros
ojos con relación a la luz, que viaja más lentamente
en el agua que en el aire.
Cuando
un rayo de luz pasa de un medio a otro de diferente densidad, su
velocidad cambia y el resultado es que dicho rayo de luz se curva
o refracta. Un ejemplo común de la refracción de la
luz al pasar de un medio a otro, se da cuando metemos una cuchara
en un vaso con agua: cuando lo vemos, parece que la cuchara la cortaron.
Si
pruebas con lo de la cuchara y el vaso con agua, probablemente la
refracción no sea del todo visible; esto es porque la cantidad
de refracción depende de la velocidad de la luz en cada medio.
Y
aquí viene lo interesante con los goggles:

El
ojo humano ha evolucionado para compensar la refracción de
la luz que ocurre en la frontera entre el aire y el ojo. Así,
cuando la luz llega directamente del agua al ojo, una cierta cantidad
se desvía, de tal forma que los objetos no se enfocan correctamente.
Los
goggles restauran el desajuste agua-ojo, y la visión normal
se recupera.
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