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Antecedentes
La Estimulación Temprana se empezó a desarrollar a finales
del siglo pasado al establecer que los bebés no son adultos en
chiquito, sino seres que tienen que desarrollar sus potenciales y fue
a través de los estudios de María Montesori y de Jean Piaget
que se le empezó a dar importancia y trascendencia a este tema
en países como Italia y Suecia en donde estos investigadores realizaron
sus primeros estudios. En México la Estimulación Temprana
es un fenómeno reciente y que últimamente ha adquirido gran
popularidad entre las madres jóvenes interesadas en desarrollar
el máximo potencial de sus hijos.
Definición
Con el término Estimulación Temprana, se describen todos
aquellos programas diseñados para niños, cuyo objetivo es
desarrollar y optimizar sus habilidades durante el tiempo en que el cerebro
tiene su potencial más fuerte, esto es en los primeros tres años
de vida.
El
cerebro humano
Para entender mejor la importancia de la Estimulación Temprana
y su efecto en el desarrollo del infante es importante considerar el aspecto
neurológico del ser humano para lo que es necesario conocer conceptos
básicos del funcionamiento del cerebro.
El
cerebro humano es un órgano de gran complejidad y quizá
el más preciado de nuestro cuerpo, aunque también el más
vulnerable y débil, es el órgano desde el cual se dirigen
y organizan todas las demás funciones del cuerpo humano: coordina
el movimiento, percibe sensaciones, controla el equilibrio fisiológico
de cada órgano, controla el equilibrio hormonal, controla las respuestas
emotivas, el sueño y la vigilia, la percepción del ambiente
etc, y lo más importante, es el soporte sobre el que se asientan
las facultades más altas del hombre que son la inteligencia y la
voluntad.
Puntos
importantes para la estimulación temprana:
El cerebro crece de acuerdo al uso, exactamente igual que en la
misma forma crece el músculo con el ejercicio sistemático.
El cerebro crece porque la función determina la estructura.
El cerebro crece a una velocidad increíblemente rápida
durante los primeros treinta meses de vida, a una velocidad alta después
de los treinta meses y a una velocidad lenta después de los seis
años de edad.
Entre más pequeño sea el niño los resultados
del programa serán más rápidos, más grandes
y con menos esfuerzos.
El aprendizaje antes de los tres años es un medio para estimular
el cerebro más que aprender conceptos.
Los estímulos deberán ser lo más natural posible.
Deberán realizarse en forma repetitiva, organizada y sistemática.
Evitar situaciones de estrés o angustia del niño,
la enseñanza aprendizaje deberá realizarse con gusto por
ambas partes.

Estimulación
temprana en el agua
Con este panorama general del desarrollo cerebral y de la estimulación
temprana ahora veamos las ventajas de desarrollar esto mismo pero en el
agua.
El
objetivo de la estimulación temprana en el agua es aprovechar las
propiedades de este medio líquido para desarrollar y optimizar
las habilidades del infante durante el tiempo en que el cerebro tiene
su potencial más fuerte, esto es en los primeros tres años
de vida.
Cabe
aclarar que con la estimulación temprana en el agua no se propone
acelerar el desarrollo, en el sentido de forzar artificialmente habilidades
o capacidades, consiste más bien en proveer una amplia gama de
oportunidades en las que el bebé puede ejercitar plenamente sus
capacidades innatas a través de la atención del adulto de
preferencia sus padres. No se limita sólo a enseñar a nadar
sino que conjuntamente propone lograr un desarrollo integral, en el que
el alumno pueda alcanzar en forma plena sus capacidades de movimiento
y sensaciones en el agua.
El
papel de los padres
Los padres juegan un papel importante en el programa de estimulación
temprana en el agua, ya que ellos deben ser los primeros maestros de sus
hijos.
Algunas de las ventajas que obtienen los padres al tomar la clase de natación
con sus hijos las menciona la investigadora Lisselot Diem:
Los padres sobre protectores y aprehensivos van aprendiendo a confiar
en las capacidades de sus hijos a medida que los observan desenvolverse
en las clases, poco a poco se van sintiendo más seguros y les dan
mayor libertad.
Aprenden a ser padres respetuosos de la autonomía de sus
hijos.
Adquieren mayor seguridad para manejar y sostener a sus bebé
dentro y fuera del agua, lo que permite una interacción más
suave, relajada y divertida.
Los papás aprenden mucho de sí mismos y de sus hijos
sobre sus emociones, sentimientos, miedos y pensamientos, además
se hacen conscientes de sus ideales educativos.
Viven más de cerca el desarrollo de sus hijos, ya que tienen
un seguimiento cercano del logro de nuevas habilidades.
El bebé es capaz de percibir las emociones de sus padres,
se van abriendo canales de comunicación entre ambos y mejorando
la confianza.
Los padres brindarán al bebé la seguridad que él
requiere.
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