|
sonorense
a esa competencia.
Sin
duda, el principal motivo fue la desorganización. Desde meses
antes se sabía que este campeonato se llevaría a cabo
en la ciudad de Guadalajara, Jalisco, pero apenas unos días
antes de la fecha se comunicó el cambio de sede a Toluca,
sin que en ello mediara una explicación que diera paso a
la capacidad comprensiva de la gente; de manera extraoficial se
manejaron algunos argumentos, pero ninguno de ellos aceptable viniendo
de quienes tienen la responsabilidad de organizar un evento de esta
magnitud.

Un
nacional allá en las alturas, cerquitita del cielo.
En medio de
ello se vivieron las consabidas historias: Gente que ya había
arreglado su estancia en Guadalajara, pero que ni en sueños
pensaban en Toluca; y a empezar de nuevo. Otros que compraron sus
pasajes para la misma Guadalajara, y que iniciaron la lucha para
que la línea aérea aceptara el cambio. El factor económico,
como siempre: marcadas diferencias de costos entre una ciudad y
otra.
Por otra parte,
efectivamente el Campeonato Nacional de Curso Largo ha decaído
en los últimos tiempos, contrario a lo que ocurre con el
nacional de curso corto, donde se tiene el atractivo de obtener
el pase a la Olimpiada Nacional Infantil y Juvenil, de donde surgen
otros selectivos.
Estos hechos,
entre otros, son desmotivantes, pero a la vez dejan una enseñanza:
Algo estará fallando mientras algunos atletas opten por no
competir cuando se presenten ciertas condiciones, pues el ideal
obvio es que todos estén preparados para dar su mejor esfuerzo
en cualquier lugar y en cualquier momento.
Sería
demasiado pensar en que los nadadores tengan acceso a entrenamientos
en diferentes áreas geográficas, pero con un poco
más de empeño sí es viable que los jóvenes
puedan llegar a los lugares de los eventos con la anticipación
suficiente como para descansar de los viajes, conocer las albercas
y adaptarse a las condiciones climáticas.
La cuestión
de los apoyos económicos a los deportistas pudo haber sido
otra razón que influyó en algunos para no asistir,
aunque no dejamos de reconocer que en esta ocasión el recién
entrante director de la Comisión del Deporte en el Estado
de Sonora (CODESON), brindó su apoyo a la delegación
sonorense a pesar de encontrarse en una etapa de transición
administrativa.
Y respecto
de los apoyos, el nuevo director de la CODESON, Francisco Mendívil
Estrada, declaró que buscarán un mayor presupuesto
económico para estar en posibilidades de respaldar mejor
las diferentes disciplinas deportivas, aunque advirtió que
no se aceptarán solicitudes de último momento, sino
que todo deberá estar programado con base en el plan de trabajo
que presente cada una de las asociaciones.
Tenemos aquí,
entonces, otra enseñanza: El nuevo presidente de la Asociación
Sonorense de Natación -o el propio José Carlos Estardante,
si es que llegado el momento aún no ha decidido lanzar la
convocatoria para formar la nueva directiva- deberá poner
un esfuerzo extra para armar un buen plan de trabajo y presentarlo
en tiempo y forma a las autoridades del deporte en nuestro estado.
La promesa
es que de ello dependerán los mejores apoyos, y de entrada
no tenemos por qué dudarlo. Total, en el peor de los casos
nos quedaremos con un programa de trabajo que nada mal nos hace.
|