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| Aptitud física y desarrollo | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| en la adolescencia | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
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| por Dr. J. Gimeno Johnson - Pediatra | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
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eficientemente, estar alerta y fuerte, con un sistema cardiovascular y pulmonar que permitan lograrlo. La aptitud emocional es igualmente importante. La aptitud física es una faceta fundamental en el cuidado médico de los pacientes de todas las edades; pero los adolescentes tienen características fisiológicas y psicológicas que obligan a concederles un lugar primordial. Pocos adolescentes están propensos a ser dañados permanentemente por alguna enfermedad como la arterioesclerosis o el enfisema, así que cualquier esfuerzo que se haga para prevenir estas enfermedades tendrá un gran éxito. Debemos recordar que sus epífisis aún están en vías de fusionarse, y que sus articulaciones y sus todavía débiles músculos de sostén necesitan de especiales cuidados si queremos evitarles una lesión. El crecimiento físico y el desarrollo de la personalidad requieren que el adolescente esté capacitado para evitar una fatiga excesiva o una lesión. Otros rasgos, como el rehusarse a admitir que están enfermos, su resentimiento hacia las restricciones y su rechazo a ese vago consejo de "tómalo con calma", deben tenerse muy presentes cuando el médico escuche al adolescente, cuando proyecte un plan o cuando haga sus recomendaciones. Desafortunadamente, en algunas instalaciones deportivas donde se desarrolla la gente más joven, la supervisión y el equipo de protección es casi siempre inferior al que se les facilita a los atletas de mayor edad, que son más fuertes y más hábiles. Cuando los varones o mujeres son jactanciosos y testarudos al entrar a la adolescencia, su comportamiento no es sino un desafortunado sustituto de la confianza que necesitarán si llegan a alcanzar las metas progresivas que se les exigen. Muchos de los caminos que conducen a la adquisición de confianza, están influenciados por el nivel de aptitud que se tiene. Aun para aquellos muchachos que no sufren problemas de índole física, el éxito (en ello implícito la aceptación y el reconocimiento) es más fácil de obtener para los que son más aptos. Los adolescentes simplemente necesitan de la confianza que les proporciona la aceptación y el reconocimiento. Es su relación con la confianza y el desarrollo favorable de su personalidad que ello les provoca, lo que hace de la aptitud física una característica tan importante para ellos, así que el negarles las oportunidades (prohibiciones exageradas de ejercicio, prescripciones médicas innecesarias o descanso excesivo) va en contra de su desarrollo. La valoración sobre el grado de aptitud que presenta un adolescente y la recomendación para mejorarla, deben basarse en una historia clínica meticulosa, la respuesta al esfuerzo del sistema cardiovascular y respiratorio, así como la evaluación de la fuerza y de la coordinación muscular. |
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