Neil Gaiman: fabricante de sueños

Estuvimos en Fantabaires '98 con el autor de Sandman, el comic que marcó a fuego la fantasía de la década, la gran saga del retorno, triunfo y caída del Señor de los Sueños y Pesadillas.

   

   Fantabaires es la convención de aficionados a las historietas más importante de Sudamérica. La de noviembre de 1998 fue su tercera edición. Desde la primera, que se realizó en el Centro Cultural Borges, este evento demostró tener una capacidad de convocatoria inesperada para todos, sobre todo para aquellos que no tienen idea de comics. Año tras año los lugares fueron quedando chicos. Tanto público significa: segmento de consumidores, y atrae a las aves de rapiña. Así que a partir de esta ocasión la productora de espectáculos del gran boss, Daniel Grinback, entró al negocio como co-organizadora. Esto aseguró una gran difusión.

   Así que ahí estaban, movileros de radio y tevé. Revoloteando alrededor de las interminables hileras para ingresar a la Sociedad Rural, haciendo notas estúpidas. -¿Lo venís a ver a William Shatner? Le preguntaban a los pibes. Y no, no venimos a ver al viejo Capitán Kirk, contestaban demasiados, venimos por Neil Gaiman. Desconcertados, volvían a preguntar: -¿Quién es ese Gaiman?

   Neil Gaiman es un escritor inglés que en noviembre pasado visitó por primera vez nuestro país. Los lectores de comics lo conocen bien a causa de ser el autor de una serie llamada Sandman. ¿Y qué es Sandman? preguntarán ustedes, cual movileros desconcertados. Sandman es la serie de fantasía y terror que revolucionó el mundillo de los comics yanqui y que ganó todos los premios que un comic puede ganar e inclusive, algunos que son imposibles de ganar escribiendo un comic, como dice el propio Gaiman. Pero, dejemos que hable él...

   "En el verano del '87, cuando estaba haciendo el primer número de Orquídea Negra (su primer trabajo para la editorial norteamericana DC, junto con Dave McKean), le escribí a Dave que tenía ganas de hacer algo con los sueños, con los "personajes de sueños" de la DC, como Sandman, Brute y Glob, como Caín y Abel, que presentaban historias de terror en las viejas revistas de los 60. Sin embargo, cuando Karen Berger (editora de la DC) me ofreció meses más tarde la posibilidad de escribir un título mensual, ni siquiera pensé en Sandman. Lo que quería era hacer una revista de terror.

   "Karen rechazó la lista de personajes que le sugerí. Ella, en cambio, me sugirió trabajar con Sandman. No con el viejo personaje de los años '40, ni con la versión de Kirby de los '60. Me dijo: -Queremos un nuevo Sandman, mantené el nombre, el resto corre por tu cuenta.

   "Y así fue que pasé los días siguientes tropezando con las cosas de mi casa. Y resulta que esa misma semana tuvimos un huracán que devastó el sur de Inglaterra, el primero en quinientos años, pero apenas me di cuenta. Mi casa quedó sin luz, y yo caminaba con todos mis pensamientos centrados en un ser de apariencia joven, muy flaco, cabellos oscuros y ropa negra como la noche, mantenido prisionero durante setenta años en una jaula de vidrio sin aire.

   "La idea que tomé para hacer Sandman es muy diferente a la de lo otros Sandman anteriores. Es la idea del personaje mitológico, que tira arena de los sueños a los ojos y te hace dormir.

   "Cuando se me ocurrió Sandman me dije: -Ok, él es el sueño. Pero si existe un sueño, debe haber otros. Y el más obvio fue la muerte. Y luego, de allí salió destino. Entonces me dije, bueno, hagamos toda una serie. Así se me ocurrió transformarlos en una familia.

   "Y esto llamó mucho la atención porque casi nadie en los comics tiene familia, no hay familias en los comics. Porque no hay mujeres en los comics. Hay minas con unas tetas enormes y unas armas grandotas y pelo largo; son hombres con tetas, pero muy pocas mujeres. Una de las cosas que me decían cuando escribía Sandman, de parte de los dueños de las comiquerías, era: -Gracias por escribir este comic, que me está trayendo muchas mujeres al negocio. Y lo logré porque me propuse no escribir en ningún momento una historia que fuera una fantasía de poder adolescente. Las mujeres eran simplemente personajes, gente, que estaban ahí y entraban y salían de las historias.

   "En Estados Unidos hay, entre otras frases hechas, una que dice "familias disfuncionales". Me resultó muy extraña, porque nunca conocí una "familia funcional". La familia de todo el mundo suele ser un tanto bizarra; eso es lo que las hace ser una familia. En Sandman exploré un poco esa dinámica familiar, y como te decía antes, es algo que en los comics no se había hecho.

   La historia de Sandman comenzó en enero de 1989 y se prolongó a lo largo de 75 números hasta marzo del 96. El propio Gaiman lo había planificado así, y lo había anunciado años antes, no tanto para que nadie se asuste sino más bien para vencer la resistencia corporativa. La DC comics, la editorial de Batman y Superman, es parte del gigante del entretenimiento Warner Bros, y resulta difícil de convencer sobre la validez de conceptos como "autoridad del artista sobre su obra" y otros por el estilo; en realidad, que Gaiman haya podido por propia voluntad con una publicación prestigiosa y con buenas ventas, habla de un proceso de lucha que distintos autores de comics de primera línea vienen realizando en los últimos quince años en USA. Le preguntamos a Neil sobre sus proyectos actuales.

   "Entre otras muchas cosas, acabo de terminar el guión para la película de Neverwhere. El argumento es muy similar al de la serie hecha con la BBC (de seis capítulos, proyectada en Fantabaires) pero esta vez va a ser realizada con mucho más dinero y mucha más imaginación. Hubo muchas cosas que la BBC no entendió o no quiso hacer. Por ejemplo, yo pedía en el guión que la Gran Bestia de Londres fuera un jabalí gigante, grande como un elefante. Y terminaron poniendo a una vaca en su lugar. Y no puede ser. Esta va a ser mejor, va a ser muy divertida.

   "Estoy escribiendo otro libro infantil. Me encanta escribir para chicos y me encanta la frescura que tienen los chicos. Por ejemplo, la manera en que surgió "The day i swapped my dad for two goldfish" (con Dave McKean, 1997). Cuando mi hijo Michael tenía siete años, le dije algo que él consideró fascista, arbitrario y objetable, como "ya es hora de dormir". Y me miró para arriba y dijo: -Ojalá no tuviera padre. Ojalá tuviera... Y se veía que estaba pensando en una buena cosa para tener en lugar de un padre. Y finalmente de modo triunfal dijo: -¡Ojalá tuviera pescaditos dorados! Y dije: -¡Copado! Pero igual te vas a la cama. Cinco años después, eso se transformó en un libro.

   "El próximo libro también va a ser con Dave, y se va a llamar "The wolves in the walls". Va a ser mucho más extraño. Se trata de una chica que dice que hay lobos en las paredes, y los padres dicen que no, que está totalmente loca. Pero en realidad la chica tiene razón, y los lobos salen finalmente de las paredes.

   "La próxima novela que voy a escribir tiene el título tentativo de "American gods". Y la idea es que todas las personas que vinieron a las Américas en los últimos veinte mil años, en todo este tiempo, trajeron a sus dioses con ellos. Y después los abandonaron. Y ahora todos estos dioses, nórdicos y otros, se encuentran todavía aquí, y viven entre la gente y tienen que hacer trabajos ordinarios para poder sobrevivir. Algunos son mecánicos, o desempleados, o banqueros, o putas. Y van a tratar de recuperar su lugar en América. Creo que va a ser muy divertida, y escalofriante, y muy extraña.

   "Lo que intento hacer en literatura es lo que intenté hacer en los comics: entretener, meterme con temas que tengan sustancia, y hacer algo que me guste a mí mismo. Es más difícil destacar en literatura que en los comics. Tenés tres mil años anteriores de buenas novelas, de prosa notable. En comics, la competencia puede llegar a ser Alan Moore, o Frank Miller, y ambos están vivos y los podés llamar por teléfono. En cambio, en la literatura la competencia incluye a Kipling, a Borges y a Homero.

   "También estoy dedicándole mucho tiempo a armar una serie de TV para Estados Unidos, que si se concreta puede ser muy divertida. O sea que me mantengo muy ocupado... No pienso volver a hacer comics por el momento. Lo único que me engancha para hacer comics es poder trabajar con algún dibujante que me entusiasme mucho, mucho. Si Frank Miller quisiera dibujar algo de lo que escribo, por ejemplo, sería copado.

   Nos despedimos de Neil Gaiman, que sonríe amable, detrás de sus lentes y su campera de cuero. Un tipo de aspecto curioso nos mira desagradablemente: reconocemos a Accorsi, y pareciera como si de momento creyera que su revista Comiqueando tuviera algún derecho cósmico de exclusividad. Y salimos nuevamente al caos de Fantabaires, donde niñatos repletos de acné devoran toneladas de Dragon Ball cual termitas... Donde resuenan ecos de sueños que llegan de todas partes del mundo en cada estante. Donde algunos se hacen el gran negocio.

Texto: Ernesto Torres

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