El “rock alternativo” actual es sinónimo de retroceso a un número de géneros pasados de la historia del rock. Piensen en los Stones de Exile on Main Street para el caso de Primal Scream. Para Suede, en la fase Ziggy de Bowie. En 1994, a sólo seis años del nuevo milenio, la onda es convertirse en el equivalente musical de las reproducciones de antigüedades.
Recientemente,
sin embargo, un conjunto de grupos británicos, energizados tanto por los
desarrollos de músicas electrónicas construidas en estudio (como el Techno y
el HipHop) como por la improvisación libre y las vanguardias artísticas, han
empezado a aventurarse en una financieramente más precaria pero estéticamente
más vital tierra-sin-nombre. La avanzada futurista incluye a grupos como
Disco Inferno, Seefeel, Incides, Main Psicosis, Main, Papa Sprain, Stereolab,
Pram y Moonshake, junto a figuras prolíficas como Kevin Martín (Ice/Techno
Animal/God/EAR) y el ex-baterista de Napalm Death Mick Harris (Scorn/Lull).
¿Cómo
denominar a esta zona sonora? Algunos de sus habitantes, Seefeel por ejemplo,
podrían ser catalogados como ´Ambient´. Otros, como Bark Psicosis y Papa
Sprain, podrían ser clasificacos como ´art rock´. ´Avant rock´ (rock de
vanguardia) podría ser el término apropiado, si no tuviese ese aire a música
progresiva. Tal vez el único término lo suficientemente abierto como preciso
para cubir toda esta actividad es ´postrock´.
Postrock
significa usar la instrumentación del rock para propósitos no-rock: usar las
guitarras como facilitadores de timbres y texturas más que como herramientas
productoras de riffs y acordes. De manera creciente, los grupos de postrock
están ampliando el esquema tradicional guitarra/bajo/batería con tecnología
digital: samplers, secuenciadores y dispositivos midi. Mientras algunas
agrupaciones (Stereolab, Pram) prefieren la teconología lo-fi o pasada de
moda, otros están desarrollando el cyber-rock, virtualizándose.
La
mejor forma de entender cómo estos grupos se desvían del “proceso rock”
es partir de un modelo riguroso de la manera en que un grupo de rock´n´roll
tradicional opera. Y no hay ninguno más riguroso que el expuesto en el libro Rock
And The Pop Narcotic de Joe Carducci (publicado en 1990). Carducci puede
se r un poquito reaccionario, pero su teoría del rock está basada en una
definición materialista precisa del mismo en tanto música, en lugar de
recurrir a nociones metafísicas como ´actitud´, ´espítritu´ o ´rebelión´.
La esencia del rock, dice Carducci, es la interacción en tiempo real de la
batería, el bajo y la guitarra rítmica. Un grupo debería ser un motor rítimico
creando enegría cinética, ´respirando´ como una entidad orgánica.
Carducci
valoria la fisicalidad colectiva de la performance. Su “proceso rock”
ideal se opone al “método pop”, que está basado en el estudio de grabación
y eleva al productor por sobre los músicos. La música moderna es un estéril
y frívolo campo de desechos porque el tándem productor/estudio (“frío”)
ha triunfado sobre el rock (“caliente”). Con típico prejuicio
norteamericano, Carducci favorece la ´presencia´ de la performance en vivo
por sobre la creciente naturaleza ´virtual´ de la música de estudio, y
prefiere las técnicas de grabación “documentalistas” que caracterizaron
al hard rock de principios de los 70 y que fueron revividas por Spot, el
productor residente de SST, el seminal sello hardcore punk de los 80
co-fundado por Carducci.
Si
Carducci tiene un polo opuesto en la teoría del rock es Brian Eno. De hecho,
la tradición del art rock en la que Eno se inscribe y que influye de manera
crucial en el postrock actual es una versión extrema del proceso pop que
Carducci detesta; Hay una línea que va de Phil Spector y Brian Wilson hasta
Brian Eno tan claramente como la línea que termina en, digamos, alguien como
Trevor Horn. Tanto el enfoque de Spector como el de Eno para la cración de
paisajes sonoros implica el uso de músicos como una especie de paleta de
texturas, en oposición al afán colectivo de la banda de rock.
Crecientemente, el enfoque post-Eno implica prescindir de los propios músicos
a favor la utilización de máquinas.
Otra
razón que hace a Eno el profeta del postrock es la mayor importancia
concedida a a la tríada timbre/textura/cromaticidad por sobre los riffs y las
secciones rítmicas; el deseo de crear un ´espacio psico-acústico ficticio´
en lugar de grooves y credibilidad. Cuando se le propuso producir a U2 (un
grupo que Carducci denuncia como el modelo mismo del simulacro no-rock) Eno le
advirtió a Bono: “No estoy interesado en los discos como documentos de una
banda tocando en el escenario. Estoy mucho más interesado en generar imágenes.
Quiero crear un entonrno en el cual la música suceda.”. Como resultó
luego, esta subordinación de lo aural a lo visual fue perfecta para las
vocalizaciones “visionarias” de Bono, las guitarras estratorsféricas de
The Edge y la inerte sección rítmica.
A
través de la propia obra de Eno, hay una erradicación gradual de la enegría
cinética, empezando por los primeros LPs en solitario (con sus límpidas
acuarelas y sus imágenes poéticas de aguas en movimiento) y culminando en el
éxtasis entrópico y vegetativo del Ambient. La diferencia entre las estéticas
de Carducci y Eno es la diferencia entre el trabajo manual y el trabajo
intelectual en la esfera de la producción económica. Defendiendo la estética
del ´heavy´ (rock pesado, industria pesada) contra la ´liviandad´ del
estudio, Carducci quiere proteger las habilidades tradicionales del artesano
que son usurpadas por las máquinas (que, en los estudios tanto como en las fábricas,
son más confiables y baratas que los humanos). En contraste, los
“Enoitas” aceptan a la tecnología que potencia a los que no tienen
habilidades musicales en el sentido tradicional.
Carducci
no logra entender el presente del pop, que está basado en las esculturas sónicas
innovadoras del dub, la remixología de la música disco y la alquimia
sampleadélica del HipHop. Su versión de la historia del rock también
degrada a la psicodelia, que fue el primer género que usó la grabación
multipista para conjurar un espacio sonoro ficcional. “Fonografía” (un término
desarrollado por Evan Eisenberg en su libro The
Recording Angel para describir el arte de la grabación) tiene la misma
relación con la música que la que el cine sostiene con el teatro. En la
mayoría de los discos de rock el estudio se usa para crear un simulacro de
performance en vivo, si bien la grabación multipista lo hace más vívido e
“hiperreal” que la música “en vivo”. Pero la grabación multipista y
otras técnicas de estudio pueden ser usadas para crear acontecimientos ´imposibles´,
fuera de las restricciones del tiempo real. El sampler, traduciendo al sonido
en información digital, lleva esta lógica aún más allá –diferentes
eras, diferentes auras pueden ser combinadas formando un pseudo-acontecimiento
a-sincrónico. Este procedimiento puede ser llamado “magia” o también
“deconstrucción de la metafísica de la presencia” –sea como sea, el
postrock está desplazándose hacia esta dimensión virtual, etérea.
El
postrock extrae su inspiración y su ímpetu de una combinación compleja de
fuentes. Algunas de estas provienen de la propia tradición del postrock
–una serie de momentos en los cuales intelecutuales y bohemios han
secuestrado elementos del rock para emplearlos con propósitos no-rock (la música
de guitarras de Velvet Underground y Pink Floyd de fines de los 60, y un
linaje consecuente que incluye a los grupos de la No Wave newyorquina, Joy
División, Cocteau Twins, Jesús & Mary Chain, My Bloody Valentine y AR
Kane; o el así llamado “Krautrock” de Can, Faust, Neu, Cluster y Ash Ra
Tempel; así como la vanguardia post-punk de fines de los ´70 y principios de
los ´80; Pil, 23 Skidoo, Cavaret Voltaire y The Pop Group). Otros impulsos
provienen del exterior del rock: Eno, obviamente, pero también el
minimalismo-drone de Terry Riley y LaMonte Young, tanto como la música
concreta y electroacústica, el dub reggae y géneros sampleadélicos modernos
como el HipHop y el Techno. La mayoría de los grupos también se definen explícitamente
contra el Grunge, que fue el sueño de Carducci hecho realidad: la fusión del
punk y el metal en un neo hard rock 100% norteamericano.
Para
los grupos de postrock, la idea de “reinventar la guitarra” (Sonic Youth)
significa en realidad “des-rockerizar” la guitarra; y en algunos casos el
próximo paso es deshacerse de la guitarra del todo. Ian Crause de Disco
Inferno dice que él siempre quiso hacer que su guitarra sonara como los
“objetos físicos reales”, como por ejemplo cascadas de agua, pero en las
primeras épocas de Disco Inferno (cuando el grupo sonaba cercano a Joy División
y a Durruti Column) tenía que hacerlo a través de el uso masivo de pedales
de efecto. Se ha dico que Disco Inferno decidió “digitalizarse” luego de
presenciar un recital de The Young Gods. Pero según Crause, la verdadera
experiencia crucial fue escuchar las producciones de Hank Socklee (Bomb Squad)
en los discos de Public Enemy. Crause cambió su rack de pedales por un
sintetizador de guitarra, que ahora conecta por midi a un sampler, de modo que
cada cuerda dispara un sonido diferente.
Los
resultados pueden ser escuchados en el impresionante DI
Go Pop. El tema A Crash At Every
Speed samplea al Miles Davis de Bitches
Brew y al grupo de improvisación industrial God; Starbound
samplea a U2 y risas de los niños; mientras que Footprints In Snow samplea Aquarium
de Sant-Saens. De todos modos, los orígenes de las muestras no son
reconocibles ya que Crause “toca” estos samples en lugar de citarlos. Al
usar una guitarra en lugar de un teclado puede usar los recursos tradicionales
de los guitarristas: estirar las cuerdas (“suena como si estuvieses
literalmente retorciendo a los sonidos” dice Crause), zapar, improvisar. Lo
que resulta en una serie de sonidos extraterrestres que no guardan relación
discernible con los actos físicos que los generaron. (Tal vez aún más
desorientador sea la manera en que el grupo aborda la batería. Usan un kit de
batería midificado con el cual también disparan samples. En Footprints,
por ejemplo, los toms reproducen el sonido de pisadas).
Crase ve a Disco Inferno como una “banda de realidad
virtual”. Pero lo que es realmente interesante sobre ellos es que en
realidad no han abandonado por completo el proceso rock: combinan la
fisicalidad de la performance en vivo con la hechicería del sampling. (Crause
afirma que DI Go Pop fue grabado en vivo y que los futuros planes del grupo
incluyen el uso de amplificadores Marshall!).
Otros
grupos postrock se encuentran más ligados al Techno. Incides compone usando
Cubase, un software que funciona como una especie de “grabadora de cinta
virtual” según uno de sus miembros. “Cubase te permite ´tocar´ cosas
que físicamente no podrías tocar”. Cubase “recuerda” cualquier línea
melódica o rítmica y puede reproducirla con cualquier timbre, sea sampleado
o proveniente de un módulo de sonido.
El
enfoque no-rock de Incides se remonta a su anterior encarnación lo-fi:
“Earwig”. “Tocábamos patrones herméticamente separados que se superponían
pero no se mezclaban.”, explica Serge Tardo. Como los músicos minimalistas,
Insides superpone una serie de capas sonoras, donde la guitarra de Tardo
participa simplemente como una capa más. De hecho, él dice que su mayor
influencia en su manera de tocar la guitarra es Kraftwerk!
Tardo
prefiere “la posición omnipotente de manipular el paisaje sonoro desde el
exterior (el clásico rol Eno/Spector) en contraste con simplemente estar
dentro de la mezcla como guitarrista”. Cuando el grupo toca en vivo, la
improvisación participa únicamente en la posibilidad de “tener una serie
de patrones en el secuenciador que uno puede mutar, como en una mezcla dub”
(un enfoque que tiene un paralelo directo con la manera de tocar en vivo de
muchos grupos Techno). La performance no es vigorosa en el sentido de Carducci
sino mentalmente intensa. “Como hacer saltos mortales en tu cabeza”, dice
Tardo.
Como
Disco Inferno e Incides, Seefeel es uno de esos grupos cuyo Año Cero coincide
con la llegada de Joy División y Cocteau Twins, y cuya estética está
formada por el dreampop de finales de los 80 de grupos como My Bloody
Valentine y AR Kane. Esté último despertó en Seefeel el interés por el
sonido-en-sí-mismo, que gradualmente los condujo a músicas de club como el
Techno y el House. De todos los grupos de postrock, Seefeel es el que más ávidamente
ha incorporado la metodología Techno. Incluso han encontrado un nicho
comercial en la música electrónica “para escuchar”, tocando
recientemente con Autechre y u-ziq) y un lugar en su principal sello, Warp.
Seefeel
usa muchas guitarras, pero sólo como fuente de sonidos. Es casi imposible
distinguir las texturas de guitarras de los materiales sampleados y/o
secuenciados, gracias al uso de software que permite, según Mark Clifford,
“tomar dos segundos de guitarra y cortarlo en mil fragmentos, looperarlo,
expandirlo a diez minutos, superponerlo y más.” Similarmente, la voz de
Sarah Peacock no es utilizada de modo expresivo sino utilizada como un
material sonoro más; El track que titula el próximo ep de Seefeel, Ch-Vox
(editado por el Rephlex, el sello de Richard “Aphex Twin” James) está
compuesto por entero a partir de muestras de su voz tratadas digitalmente.
En
vivo, el proceso techno significa que Justin Fletcher toca la batería
siguiendo un metrónomo, para que el resto de la banda se mantenga
sincronizada con las partes pregrabadas. Pero el grupo prefiere no tocar en
vivo. La fantasía de Clifford consiste en que Seefeel creen un ambiente
sonoro sin ser el punto focal en el escenario, lo que lo acerca más al
proceso de un dj que a estar en un grupo de rock´n´roll.
Una
fantasía similar le resulta interesante a Robert Hampson de Man (ex Loop) que
reconoce que “estos tal vez sean los últimos días de los recitales”.
Hampson se imagina organizando “una situación de mezcla en vivo, en la cual
nosotros estaríamos escondidos, fuera de la vista”; una especie de sound
system avant rock, en otras palabras. Main es un grupo mayormente basado en el
estudio de grabación, un laboratorio de sonidos. Con Main, Hampson ha
retornado a la música experimental basada en loops de cintas y capas de
guitarras procesadas que hacía antes de armar el grupo noiserock Loop a
mediados de los 80. Main ha ido gradualmente abandonando las huellas atávicas
del rock de Loop, prescindiendo primero de la batería y luego de la máquina
de ritmos. La percusión en el último disco de Main, Motion Pool está
construida con samples, e incluso podría ser reemplazada en un futuro con
puras texturas.
Hampson
es un viejo enemigo del sampler, según dice, y a recurrido a él no sin
renuencia. Algunas veces prefiere tocar físicamente los riffs más monótonos
de Main, por las minúsculas diferencias en el ataque y el tono que se
producen. “Samplear un acorde y secuenciarlo”, dice, “eliminaría el carácter,
aplacaría el sonido”. Mientras Main se aleja del proceso rock y de su
mainstream, se acercan inevitablemente al avant garde, encontrando aliados en
los improvisadores contemporáneos y en los especialistas en drones como Jim O´Rourke,
Paul Schütze, Eddie Prevost (AMM), Thomas Köner, KK Null y Jim Plotkin. Un
recital reciente de Main hizo esta conexión explícita, con los dos sets del
grupo intercalados por una improvisación libre realizada por O´Rourke,
Plotkin y Prevost.
Otro
nombre clave en el área es Kevin Martin. Maneja el sello Pathological Records
y participa de los grupos God, Techno Animal y Ice e integra el
“supergrupo” EAR (junto a Sonic Boom, Kevin Shields de My Bloody Valentine
y Eddie Prevost). Desde su experiencia como músico y productor, Martín
reconoce que “cuando uno trabaja con la teconología, uno se acostumbra al
tiempo-máquina y se cansa de la ineficacia del tiempo-humano”. God es su
proyecto más tradicional, centrado en la improvisación y el escuerzo físico,
“las iluminaciones que provienen de los elementos humanos. Veo a God como
una reliquia de otro tiempo. Esa es la razón por la cual tenemos imágenes de
locomotoras antiguas en las tapas de nuestros discos.”
Los
discos de God cabalgan entre la espontaneidad de las zapadas y la mixología
del estudio. En contraste, Ice y Techno Animal fueron ambos concebidos sin
pensar en la performance en vivo. Para esos grupos, Martín fue (como Disco
Inferno) fuertemente influido por Public Enemy, específicamente por la manera
en que Hank Shocklee ubica la dinámica de la canción en un sentido vertical,
no horizontal: “Las capas de frecuencias en movimiento, no el desarrollo de
la narrativa verso/estribillo”. “Shocklee
,en Fear Of A Black Planet, fue el primero en usar el sampler para apilar
intensidades, más que para citar riffs obvios; el tomó los fragmentos de
otras canciones y los superpuso de manera compleja.”
Muchos
de estos creadores de las periferias del avant-rock –Robert Hampson, Mick
Harris, Justin Broadrock (Godflesh/Final)- están incorporando la tecnología
digital a sus trabajos. Matin piensa que el sonido digital atrae a los maniáticos
del control. “Estos músicos son un poco solipsísticos, les gusta controlar
cada aspecto de lo que hacen. Además, mientras la audiencia dispuesta a
escuchar música aventurada se contrae, se vuelven menos interesados en tocar
en vivo. Así que se retraen en sus casas y se rodean de maquinaria. Creo que
esto se conecta con lo que está sucediendo en la sociedad en general –un
proceso de atomización y desconexión. La tecnología digital es trambién
atractiva porque te permite quebrar estructuras.”
Más
allá de las acusaciones de “frialdad” del sonido digital, Martín cree
que el postrock retiene algún tipo de enrgía primal. No física en el
sentido de Carducci, sino “un tipo de fricción distinta, la que surge de
las personas intentando integrarse a las máquinas. Como cuando Lee Perry decía
que quería que la mezcladora se apoderara de él, o cuando Can hablaba del
alma de las máquinas. Las parsonas se sienten desplazadas por las máquinas.
Entonces intentan apoderarse de la tecnología, usándola para liberar energía
primal.”
Tal
vez el área de desarrollo futuro verdaderamente provocativa no sea el
“cyber-rock” sino el “cyborg-rock”; no tanto la incorporación
completa de la metodología del Techno sino una especie de interface entre la
ejecución en tiempo real y el uso de procedimientos digitales. Como señala
Kevin Martín: “Incluso en la era digital, uno todavía tiene un cuespo. Es
la conexión entre ´Techno´ y ´Animal´ lo que resulta interesante.”
Simon Reynolds
[publicado
en The Wire 123, mayo de 1994]