Música
Industrial
el sonido del fin de la música
Introducción
"¿Cultura
industrial? Existió un fenómeno; No sé si fue tan fuerte como para
llamarlo cultura. Pero pienso que lo que hicimos tuvo una resonancia
alrededor del mundo que volvió hacia nosotros."
Genesis
P. Orridge (Throbbing Gristle)[1]
Muchas
veces pensé que alguien debería escribir una historia de la música
industrial. Lamentablemente, los mejores libros sobre música industrial
(Industrial Culture Handbook de Re/Search y Tape Delay de Charrles Neal)
fueron ambos escritos mientras el género todavía estaba fresco y en
movimiento, y ninguno de los dos nos dice mucho sobre la procedencia de
esta música. Una contribución más reciente al campo, Industrial
Revolution de Dave Thompson sufre de Américocentrismo, importantes
omisiones, errores básicos y de una concentración en el electrobeat y el
rock industrial que casi excluye a todo lo demás. Aún así, este artículo
no es esa historia; eso tendrá que esperar a alguien mejor calificado que
yo.
A
cambio, ofrezco una prehistoria, una mirada a la herencia, la tradición,
los ancestros. Por más que la música industrial fuese construida para
proveer el shock de lo nuevo, es imposible entender sus logros sin un
contexto en donde ubicarla. Pocos o ninguno de sus métodos eran realmente
originales, aunque el modo en que estos componentes fueron (re)organizados
era muy de su tiempo.
Antes
de poder explorar la prehistoria, necesitamos saber qué es (o fue) la
"música industrial". Sería difícil no estar de acuerdo con la
idea de que antes de la formación de Throbbing Gristle como un proyecto
paralelo al grupo de performance art a fines de 1975[2],
la música industrial no existía; y ciertamente, el género tomó su
nombre del sello que Throbbing Gristle formó, Industrial Records. Monte
Cazazza es usualmente reconocido por haber inventado el término "música
industrial", y el sello uso el nombre en un sentido muy específico
-como una crítica al deseo de "autenticidad" que todavía
dominaba a la música en los '70. A pocos de los grupos que inicialmente
fueron llamados 'industriales" les agradaba este término, aunque a
partir de la mitad de los '80 se convirtió en una palabra que las bandas
abrazaban deseosamente, al punto en que en el presente, inclusive tediosos
grupos de rock claman hacer música industrial, y la agrupación jazz/clásica
Icebreaker fue bizarramente definida como un grupo "industrial".
Los grupos de Jazz y Rock no se preocupan demasiado de las palabras usadas
para definir su música. Así que, para mis propósitos, incluiré dentro
del término "industrial" a una gran cantidad de artistas que
repudiaron esa calificación.
Los
grupos que fueron editados por Industrial Records (Throbbing Gristle,
Cabaret Voltaire, ClockDVA, Thomas Leer y Robert Rental, Monte Cazazza,
S.P.K., con la probable excepción de The Leather Nun y Elizabeth Welsh[3])
combinaban un interés en la cultura de la transgresión y el empleo
potencial del ruido como material sonoro para componer música. Es
evidente que grupos como Einstürzende Neubauten, Whitehouse o Test Dept
pueden ser considerados bajo los mismos intereses.
El
artículo fundamental de Dave Henderson, Wild Planet[4],
presentaba un informe de la escena "industrial" (principalmente
europea), tal como existía en 1983. Pero con artistas tan diversos como
Steve Reich (ver PXnro. 10), Mark Shreeve, AMM y Laibach citados era claro
que ni siquiera los bordes de la música industrial podían ser claramente
definidos. Desde entonces, la música se ha fragmentado, de manera notoria
en una división entre grupos experimentales y grupos orientados al rock y
al dance (o no-comerciales y comerciales). Los grupos industriales
"conocidos", como Front 242 o Ministry, transportan los
elementos de la primera música industrial al escenario del rock y el
techno (algunas veces esto sólo significa agresión y paranoia); los
otros han explorado las relaciones de la música industrial con la música
concreta, la música electrónica académica, la improvisación y el ruido
puro. En épocas recientes, a través de la popularidad de la música
ambient, diversos artistas implicados en este campo más
"experimental" han logrado una mayor difusión de sus trabajos.
Sería
tentador ver la fragmentación de la música industrial en áreas masivas
y underground como un reconocimiento de la relativa
"accesibilidad" de los diferentes estilos musicales, pero esto
podría conducirnos a equívocos. Como sucede con el jazz y con el rock,
es otro ejemplo de "una música de la revuelta transformada en una
mercancía repetitiva... Una continuación del mismo esfuerzo,
constantemente reasumido y renovado, de alienar la voluntad de liberación
para producir un mercado"[5].
Como la historia y prehistoria de la música industrial aclarará, la música
industrial originalmente articulaba ideas que van significantemente más
allá de la vendible "rebelión" que la mercancía rock ofrece.
Era inevitable que el mercado adoptara sólo la agresión superficial y el
estereotipo.
Es
claro que el término "música industrial", si bien no sirve
para etiquetar a la música, es un orientador que nos remite a una red de
relaciones musicales y personales, un núcleo de intereses e ideas con el
que cada sub-género industrial tiene alguna conexión. La tradición
no-comercial de la música industrial es frecuentemente denominada
"post-industrial"; en contraste, este artículo trata de
identificar la música "pre-industrial". Sin embargo, como se
hará obvio más adelante, existen pocos límites significativos entre la
música industrial y sus antecesores.
En
un artículo escrito en Alternative Press, Michael Mahan trató de definir
a la música industrial como "una reflexión artística de la
deshumanización de nuestro pueblo y la inexorable polución de nuestro
planeta a través de nuestra organización socio-económica basada en la fábrica"[6].
Esta definición es demasiado
simplista y esquemática. Si la música industrial fuese simplemente música
anti-fábricas entonces abarcaría cualquier número de Ludditas
reaccionarios. Mahan, al menos, se las arreglo para identificar algunos de
los predecesores más importantes del género citando a Edgard Varèse,
Karlheinz Stockhausen, David Vorhaus, Frank Zappa y Klaus Schulze. Jon
Savage identificó en otra parte las cinco áreas que caracterizaban a la
música industrial[7]:
acceso a la información, tácticas de shock, autonomía organizativa,
elementos extra-musicales, el uso de los sintetizadores y la antimúsica.
Examinando cada una de éstas, rápidamente se evidenciaría el lugar
exacto que la música industrial ocupa en la tradición cultural del siglo
veinte.
1.
Acceso a la información
"En
la actualidad la realidad no existe, o todo es real y todo es irreal. El
objeto ya no refiere a la realidad o a la información. Ambos son un
resultado de la selección, el montaje, de la elección de perspectivas...
En estos términos el problema del control no es un problema de
vigilancia, propaganda o paranoia. Es un problema de influenciación
subjetiva, consentimiento y extensión a todas las posibles esferas de la
vida"
Graeme
Revell (S.P.K.)
La
música industrial era, fundamentalmente, música basada en ideas. Más
allá de todo su poder e innovación musical, los primeros grupos
industriales eran mucho más felices hablando de temas extra-musicales que
de la música en sí misma, un resultado directo de que pocos de ellos (o
ninguno) tenían una verdadera formación o conocimientos musicales. El
"Industrial Culture Handbook" está lleno de listas de libros de
los participantes. Los libros elegidos por Genesis P-Orridge (Throbbing
Gristle) incluían a William Burroughs, Philip Dick, Sade y Tristan Tzara.
Graeme Revell (SPK) muestra un background más "intelectual"
mencionando a Michel Foucault, Samuel Beckett, Jaques Attali y Pierre
Proudhon. De aquellos que configuran listas de discos, Boyd Rice muestra
su obsesión por el kitsch de los '50 y los '60 y Z'ev ilustra su
fanatismo por Peter Gabriel, Bob Dylan y Ottis Reading. Sólo el grupo
Rythm & Noise admite algún conocimiento de la música de vanguardia,
citando a Todd Dockstader, Gordon Mumma, Michael Redolfi y Iannis Xenakis.
De
todos los principales grupos industriales, Throbbing Gristle fue el más
directamente preocupado con la problemática del acceso a la información,
habiendo aceptado lo que era obvio desde los años '60, que una creciente
área del mundo vive en una sociedad informatizada, y que el poder militar
y económico ya no son las únicas modalidades importantes de la dominación.
El líder de Throbbing Gristle, Genesis P-Orrridge pensaba que el control
de la información era ahora la forma más importante del poder. Afirmación
basada en el hecho de que si una persona no cree (o desconoce) que una
alternativa existe, claramente no es libre de elegir esta alternativa.
Aunque esta conclusión era casi un lugar común en la filosofía
contemporánea y entre los teóricos políticos, era una problemática
inusualmente compleja para un músico. Al decir de Orridge: "La idea
es activar las detonaciones psíquicas que niegan el Control...
Intercambiar y liberar la información... Necesitamos encontrar métodos
para romper los preconceptos, las modalidades de no-pensamiento, aceptación
y expectativas que nos hacen, dentro de nuestros patrones de
comportamiento, tan vulnerables al Control".
Otros
grupos, particularmente Cabaret Voltaire y S.P.K. adoptaron perspectivas
similares. Genesis P-Orridge continuó, luego de la separación de
Throbbing Gristle, haciendo de la diseminación de información y del
ataque a los métodos de control basados en ella el eje de su trabajo, a
través del grupo Psychic TV y la organización 'Temple ov Psychic Youth'.
La táctica más general era simplemente publicitar la existencia de
textos y publicaciones contraculturales. Inclusive en los grupos que no
estaban particularmente interesados en informas a la gente sobre este tipo
de información (y esto probablemente se aplique a la mayoría de los
grupos industriales), el conocimiento de este material influenció
claramente su música.
2.
Autonomía Organizativa/elementos extra-musicales
"Fuimos
el primer sello independiente de Inglaterra que realmente editara video
cassettes hechos profesionalmente"
Peter
Chirstofersen (Throbbing
Gristle/Industrial Records)[8]
Las
producciones independientes no eran nada nuevo en los años del
surgimiento la música industrial. Casi todo género que tuviese un
potencial comercial limitado entre la audiencia mainstream occidental
(jazz, reggae, "world" music) ya tenía una larga historia de
sellos independientes pioneros, como Saturn de Sun Ra, o el sello de música
improvisada Incus. La creación de Industrial Records, claramente no fue
un acontecimiento novedoso, pero fue un acontecimiento importante. A
diferencia de otras formas de música popular, la música industrial era
(y es) crítica de los sistemas de control y los estados de dominación, y
este criticismo claramente se extiende a la industria discográfica.
Mientras diversos grupos punk competían por un contrato con una
multinacional, ninguna de las primeras bandas industriales miraban con
mucho agrado el tipo de compromiso ideológico que esto implicaba.
Fue
tema de discusión la idea de que la música industrial nunca habría
sucedido si el punk no hubiese liberado las expectativas de los oyentes;
después de todo, grupos como Suicide iban de gira con The Clash, y bandas
como las Slits, con su completa impericia para tocar sus instrumentos
"debidamente" eran tan Dadá como cualquier cosa que
deliberadamente se proclamase como tal. Personalmente, pienso que la música
industrial habría sucedido de todos modos. La explosión de la musique
concrète no-académica era inevitable. Y la subcultura interesada en
diferentes tipos de música "extraña" era anterior al punk y
estaba bien establecida, si bien era pequeña. Ciertamente, la
simultaneidad con el punk creó la oportunidad para que la música
"industrial" fuese percibida como música "popular", y
e por ende alcanzara una audiencia más amplia que no hubiese logrado de
otra forma. La música industrial y el punk compartieron por un par de años
un fuerte deseo por la negación, un fuerte deseo de romper las reglas y
de expresar disgusto.
Industrial
Records era tan independiente del mainstream como le era posible, lo cual
se debía tanto a que era entendida por sus fundadores como un
"proyecto artístico" como a cuestiones ético-políticas. Y
aunque no trascendió al grupo "de la casa", Throbbing Gristle,
Industrial Records demostró ser enormemente influenciante. Mientras Eno,
Krafwerk y Faust (y otros antecesores de la música industrial) sintieron
necesario trabajar con sellos mainstream relativamente poderosos para
alcanzar una audiencia y poder vivir de la música, Industrial Records
enseño a la comunidad musical que es posible operar satisfactoriamente en
el nivel que selecciones. Industrial Records logró alcanzar ciertos
niveles de audiencia y distribución sin comprometer absolutamente su música
y sus ideas. Algunos de los sellos que comenzaron junto con Industrial
Records han sobrevivido y alcanzado cierto éxito comercial (Third Mind,
Play it Again Sam) o fueron enormemente exitosos (Mute). Otros, como
United Dairies y Side Effects mantuvieron un perfil más bajo, pero todavía
persisten.
Posiblemente
más importante que los sellos independientes fueron las autodenominadas
redes de cassette underground, el resultado del descubrimiento de que
cuesta casi nada grabar y distribuir tu música, gracias a la difusión y
bajo precio de los grabadores de cassette. Más allá de su naturaleza de
ghetto, la red de cassettes permitió a ciertos músicos (particularmente
a los que componen música no apropiada para ser ejecutada en vivo)
definir otras metas que fama y dinero. Alienta la cooperación y la
comunicación entre participantes de diferentes géneros musicales, y como
el mundo de los fanzines, genera un entorno favorable a la transición de
consumidor pasivo a creador activo.
Para
Jon Savage, el elemento extramusical más importante que adoptado por la música
industrial fue su uso del film y el video. Claramente, esto no era algo
nuevo; en el contexto popular, el film era usado por los grupos desde los
días de la psicodelia. Sin embargo, la música industrial coincidió con
los primeros días de la producción de videoclips, y los músicos
industriales aprovecharon la situación para experimentar en el campo
audiovisual. La mala calidad, los desbordamientos de los colores y el
feedback eran resultados inevitables del uso de la tecnología primitiva,
pero al menos para los artistas industriales esto conformaba elementos
deseables dentro de su propia estética.
Savage
escribió en 1983 que el interés en el video era importante por más que
razones estéticas. En esa época, luego de la separación de Throbbing
Gristle, y cierta percepción del fin de la primera fase de la música
industrial, Psychic TV y Cabaret Voltaire (con su sello de video
independiente, Doublevision) anunciaban a todos los que les interesase
escucharlos que el próximo escenario para sus actividades culturales sería
la televisión. Luego de la experiencia de lucha contra el Control en el
plano musical, la televisión parecía un medio mucho más relevante para
continuar. Ahí, de seguro, era donde la batalla contra el adoctrinamiento
y la manipulación tenía que ser luchada.
Desafortunadamente,
esto no sucedería nunca. La tecnología y las técnicas de la televisión
estaban ya mucho más avanzadas que cualquier cosa que los músicos
industriales pudiesen producir, y la comprensión y oposición a la agenda
de la televisión ya estaba bien establecida por las organizaciones políticas
de izquierda, las cuales se han asegurado de que aunque la TV (como la música
pop) haya permanecido inatacable por sus más fuertes oponentes, un
criticismo severo surja de los trabajadores de esa industria.
3.
Anti-Música
Aunque
sería agradable rastrear la idea de usar el ruido como un elemento de la
música hasta el manifiesto del futurista Luigi Russolo "El arte del
ruido", publicado en 1913, existen antecesores previos. El mismo
manifiesto de Russolo estaba inspirado en los escritos del compositor
futurista Balilla Pratella, cuyo "Manifiesto de la Música
Futurista" (1911) incluye el siguiente párrafo: "[La música]
debe representar el espíritu de las masas, de los grandes complejos
industriales, de los trenes, de los transatlánticos, de las flotas de
guerra, de los automóviles y de los aeroplanos. ¿Debo agregar hacia dónde
nos llevará el próximo paso? Al sonido abstracto, a las técnicas
liberadoras, al ilimitado material tonal". Pratella seguramente, no
llegó a comprender la completa dimensión de lo que estaba profetizando;
el 'próximo paso' que imaginó parece ser el tomado por Schöenberg, Ives
y Cowell, quienes entre 1907 y 1919 trabajaron acrecentando los enfoques
atonales en la música que rápidamente aumentaron la disonancia y (en el
caso de Cowell) la exploración de nuevos usos para los instrumentos clásicos.
Sin embargo, las palabras de Pratella podrían ser tomadas para describir
los trabajos de artistas como Asmus Tietchens o Merzbow. Cuando los
compositores académicos resolvieron permitir la entrada del ruido a la música,
no comprendieron del todo lo que estaban desencadenando.
Uno
de los objetivos de los Futuristas era oponerse al clasicismo y al
romanticismo que dominaban la expresión artística de esa época. El
arte, pensaban los Futuristas, estaba mezclado con la nostalgia, con la
representación de idilios míticos del pasado. En oposición a esto,
demandaban que el arte reflejara el dinamismo más que la quietud, y el
sonido triturador de la máquina más que los puros y hermosos sonidos que
el romanticismo había producido.
Los
instrumentos de Russolo hace mucho que fueron destruidos, y su música sólo
puede ser escuchada en raras reconstrucciones, pero su importancia reside
más en sus ideas que el la pequeña influencia que tuvo en otros músicos
y compositores. "El arte del ruido" es notable, porque las ideas
estéticas de este manifiesto anteceden casi a todos los movimientos
musicales que eventualmente produjeron la música industrial. Pierre
Schaeffer y Pierre Henry homenajearon a Russolo cuando crearon la musique
concrète, pero no tenían mucho conocimiento de como su música realmente
sonaba: existe sólo una grabación de sus instrumentos, y no fue
encontrada hasta 1957.
Si
Balilla Pratella hablaba del 'próximo paso', el manifiesto de Russolo fue
un salto gigantesco. Según Russolo: "En el siglo XIX, con la invención
de las máquinas, el Ruido nació. En el presente, el Ruido triunfa y
reina sobre la sensibilidad de los hombres... El sonido musical es
demasiado limitado en su variedad de timbres... Debemos romper este círculo
de sonidos limitados y conquistar la infinita variedad de ruidos... El
ruido, emanando confusa e irregularmente de la irregular confusión de la
vida, nunca se nos revela enteramente y siempre contiene innumerables
sorpresas."
Russolo
no sólo concibió ideas que resurgirían en áreas previamente
inimaginables de la música del siglo XX, sino que con sus palabras sobre
la "confusión" inherente al ruido, anticipó una idea de
capital importancia en cualquier teoría estética de la noise music.
Russolo
creó diversos instrumentos de ruido, cada uno tenía la función de
producir un tipo de ruido, y según sus propios escritos, las primeras
performances que los empleaban tendían a terminar en revueltas, del mismo
modo que sucedía en las noches del Cabaret Voltaire o en los estrenos de
la obra de Stravisnky 'Los ritos primaverales'. Mas recientemente, por
supuesto, la respuesta de la audiencia a las performances de grupos como
Throbbing Gristle, Cabaret Voltaire y Whitehouse fueron similares. Es fácil
exagerar las similitudes de Russolo con los músicos industriales; después
de todo, por cada corrida ocasional en los conciertos de Throbbing
Gristle, había diez en los recitales punk de fines de los '70.
Tal
vez el más interesante estudio sobre el uso del ruido en la música
actual sea el libro de Jaques Attali "Noise- The Political Economy of
Music"[9].
Attali escribió que "Escuchar música es escuchar todo ruido,
comprendiendo que su apropiación y control es un reflejo del poder, que
es esencialmente político... Los teóricos del totalitarismo han
explicado que es necesario prohibir el ruido subversivo porque enfatiza
las demandas de autonomía cultural, el respaldo de las diferencias y la
marginalidad: un interés por mantener el tonalismo, la primacía de la
melodía, la desconfianza en los nuevos lenguajes, códigos e instrumentos
es común a todos los regímenes de esta naturaleza". La perspectiva
de Attali demuestra la falsedad del enunciado que afirma que "la política
y la música son impermeables entre sí". Para Attali, lo político
en la música ocurre a un nivel más básico que el de las letras o el
contenido manifiesto.
Attali
presenta la historia de la música como un espejo de la historia del
capitalismo, dividiéndola en tres etapas (música ritual, música escrita
y música grabada[10]). Indica correspondencias entre el ascenso de la música
escrita y el ascenso de la sociedad burguesa tecnocrática, y también
entre el crecimiento de la música grabada y la transformación de ésta
en una sociedad de consumo. Attali esboza una posible cuarta etapa, en la
cual los músicos empezaran a crear música no como una simple mercancía
para el mercado sino para su propio placer personal (lo que ha sido
importante en las últimas décadas). Otro elemento clave es que esta
nueva música operará por fuera del mainstream de la industria musical,
pero el componente más importante en que la nueva música redescubrirá
el ruido y la violencia como factores cruciales (cita a John Cage y el
free jazz como prototipos de esta nueva era musical).
Ciertos
autores sugirieron que el punk o la new wave fueron el primer signo
importante de este cambio de paradigma. "Muchos de los grupos
originales empezaron como garage bands formadas por personas sin formación
musical que intentaban desafiar ruidosamente el enfermante rock comercial.
La música es frecuentemente agresiva y simple sintácticamente, pero en
sus mejores momentos transmite efectivamente la cruda energía de su
protesta social y musical a través de un genuino ruido sónico (que
mantiene niveles de volumen físicamente dolorosos para los
no-iniciados)..."[11].
Como es usual en los comentaristas académicos, existe una marcada
tendencia de desconocer cualquier cosa que no se encuentre dentro de su
estrechamente definido marco de referencia, y es tentador sugerir que
mucha de la música industrial entra en esta descripción mucho mejor que
el punk rock. Sin embargo, existen áreas donde las ideas de Attali
parecen más exactas (particularmente en la música de improvisación), y
la música industrial debe ser vista sólo como un único golpe dentro de
los muchos intentos de deshacerse de las tendencias musicales más
reaccionarias de este siglo.
Claramente
entonces, el intento de la música industrial destrozar los valores y
reglas musicales preexistentes y desgarrar las nociones convencionales del
gusto forma parte de una importante tendencia en la música contemporánea,
una reacción política contra el Control, que la mayoría de la música
actual refleja, tanto en su estética general y en los fines para los que
es producida. La comprensión de las mismas ideas fueron lo que condujeron
a John Cage a minimizar su propio control sobre la música que realizaba;
y si bien Brian Eno es más preciso en el control del sonido, demuestra un
radicalismo político equivalente cuando intenta crear obras musicales que
permitan diversos niveles de atención al oyente, que presenta una
superficie para investigar en lugar que una línea a seguir. En la música
improvisada de Evan Parker y AMM, el mensaje político reside en como el
grupo se auto-organiza para producir el sonido, rechazando la visión
programática de un sólo individuo en favor de un sonido espontáneo y
cooperativo.
Y
si bien Throbbing Gristle puede que no sea el primer nombre que surja en
la mente de los historiadores de la música improvisada, la improvisación
constituyó un elemento importante en sus estrategias de producción. Al
decir de Peter Christopherson, uno de sus integrantes, "Las obras
eran creadas en mayor o menor medida espontáneamente, sin ningún ensayo
ni preparación exceptuando las pistas de percusión construidas por Chris
y una discusión general sobre los posibles tópicos para las letras que
luego Glen usaría como punto de partida... No teníamos mucha idea de lo
que iba a pasar en un concierto o en una grabación, y cada uno de
nosotros contribuía basados únicamente en lo que estaba sucediendo en
ese momento"[12].
Considerando las personalidades presentes en Throbbing Gristle, podría
perdonársenos el hecho de pensar que Christopherson está idealizando lo
que en realidad ocurría, pero es claro que el nivel de improvisación en
Throbbing Gristle y otros grupos iba mucho más allá que lo que sucede en
los grupos de rock determinados por la estructura de la canción.
Para
una levemente menos politizada idea de la importancia del ruido en la música
industrial, son relevantes los escritos del crítico de rock Simon
Reynolds. Su enfoque del ruido se basa principalmente en su poder de
ruptura e intoxicación: "El ruido sucede cuando el lenguaje colapsa.
El ruido es un estado de extinción del significado."[13]
Antes
de la música industrial existían de hecho una fuerte presencia del ruido
en la música, pero raramente en el modo en que existió luego. Los
instrumentos de ruido de Russolo, más allá de todo su potencial en sus
tiempos, suenan hoy como meras máquinas de efectos sonoros. Edgar Varèse,
laureado por John Cage como el "padre del ruido" en la música
del siglo XX compuso mucha música extremadamente innovadora para los
standards musicales de su tiempo, pero pocas obras que se asemejen a la música
noise de los años recientes. Iannis Xenakis, como Krysztof Penderecki y
Gyorgy Ligeti, exploraron la microtonalidad para crear efectos musicales
impactantes que todavía son interesantes en el presente, pero las
texturas que crearon no pueden de ninguna manera ser consideradas
"noise".
De
todos los vanguardistas de los primeros 60 años de este siglo, sólo la
obra de John Cage puede ser considerada como algo difícil de escuchar en
estos tiempos. Tanto como sus piezas percusivas para pianos preparados,
donde la irregularidad de los objetos colocados entre las cuerdas del
piano aseguraban un sonido que a veces se acercaba a la cacofonía, sus
piezas electrónicas en vivo entregaban altas dosis de ruido. La
insistencia de Cage en procesos que incluyesen al azar (por ejemplo,
algunos intérpretes producían los sonidos, otros controlaban los volúmenes,
todo de acuerdo a tiempos determinados azarosamente) aseguraban que su música
fuese impredecible y caótica. El sonido mismo adquiría una cualidad
violenta, shoqueante, que algunos grupos industriales nunca igualaron.
En
1937, Cage escribió: "Dondequiera que estemos, lo que escuchamos es
básicamente ruido... ya sea el sonido de un camión a 60kph, la lluvia, o
la estática entre las estaciones de radio, el sonido nos parece
fascinante... [Intento] capturar y controlar estos sonidos para usarlos,
no como efectos sonoros, sino como instrumentos musicales"[14].
Cage mencionaba al manifiesto de Russolo
y al texto "New Musical Resources" de Henry Cowell como
importantes precursores, y sus comentarios sobre el uso de sonidos
cotidianos como elementos constitutivos de la música anteceden a la
musique concrète. Obras como "Third Construction", con su
variedad de instrumentos percusivos tradicionales y
"encontrados", anticipan el interés de la música industrial
por la percusión metálica por varias décadas. A diferencia de los
futuristas, sin embargo, Cage no estaba interesado simplemente en reflejar
la tecnología moderna en su música, sino en obtener acceso al campo
completo del sonido.
Fuera
del mundo de la música académica, sin embargo, existe una fuente de
inspiración mucho más importante. Con la edición del primer disco de la
Velvet Underground en 1967, el rock alcanzó un punto de ruptura. La V.U.
incorporó elementos de la vanguardia experimental (principalmente gracias
a la formación de John Cale junto a La Monte Young[15])
mezclándolos con una de las actitudes más alienadas y hostiles que el
rock hubiese desarrollado hasta ese momento. Si su background en el arte
audiovisual (cortesía de Andy Warhol) y el interés en las perversiones
sexuales (Venus in Furs, Sister Ray) encuentran eco entre la primera ola
de grupos industriales, tal vez no sea algo tan sorprendente.
La
obra post-Velvet del songwriter Lou Reed no tiene relevancia alguna para
la música industrial, con la excepción de su álbum doble de 1975, Metal
Machine Music. La mayoría de los fans cuentan la historia de que fue un
disco realizado como "obligación contractual". Un exitoso
intento de enfurecer a su sello, RCA. Muy pocas personas lo tomaron
seriamente: fue descripto como "ruido inescuchable" por la mayoría
de los críticos que normalmente disfrutan de la música de Reed. En esos
años, los propios comentarios de Reed eran ambiguos, algunas veces
confirmando las historias sobre discusiones con su sello, pero otras
declarando que se trataba de una composición seria. Retrospectivamente,
es fácil considerar a Metal Machine Music como el honorable antecesor de
la música post-industrial, cuatro lados de feedback chirriante que nunca
descansan por un momento. Comparado con algunos de los ruidistas del
presente, suena positivamente correcto, y el interés en la repetición y
el drone demuestran que Reed había estado prestando atención a las
influencias de su ex-compañero de grupo Cale. Más allá de que un número
significativo de músicos industriales hayan escuchado o no este disco,
todavía suena interesante, aún bajo la luz de dos décadas de abuso
sonoro industrial y no-wave.
Simon
Reynolds reconoce que los síntomas que emergen en la música noise
frecuente mente es acompañada con otra problemática subjetiva extrema:
"El mensaje subliminal de la mayoría de la música es que el
universo es esencialmente benigno, de que si existe la tristeza o la
tragedia, esta se resuelve en un nivel de armonía más elevado. El ruido
obstaculiza esta concepción del mundo. Es por eso que el los grupos noise
invariablemente tratan con problemáticas subjetivas anti-humanistas-
extremos de abyección, obsesión, trauma, atrocidad..."
Dentro
del lúcido intento de Reynolds de analizar el potencial revolucionario
del ruido, capaz de posibilitar el desplazamiento del sentido, es
interesante indicar que el ruido es inherentemente inaprehensible por la
teoría. Por ende, lejos de racionalizaciones totalitarias y totalizantes,
para lidiar con este tipo de elementos debemos construír una teoría
capaz de pensar sus propios bordes y límites. Su relación con lo real.
Como
respuesta a la sociedad, el ruido es la apoteosis de varios de los
objetivos de la música industrial. Throbbing Gristle y Cabaret Voltaire
han reflejado el anonimato de la sociedad posindustrial en sus ritmos monótonos
y repetitivos pero los elementos de ruido en su música también
reflejaban la furia del reconocimiento su propia alienación. En una
sociedad donde los poderes que determinan nuestra libertad de acción
parecen cada vez menos
concretos, donde la oposición y la resistencia efectivas se vuelven más
y más complejas, el sentido mismo está siendo destruido. Y la respuesta
musical apropiada tal vez no sea otra que la violencia del grito mudo, la
potencia brutal de la ruptura.
La
preocupación de las primeros vanguardistas era simplemente
"liberarse" de la voluntad de poder que Jaques Attali ve en toda
la música compuesta; la preocupación de la música industrial era
encontrar una respuesta a una
sociedad que todavía tenía que comprender el vacío que revestía. Con
la música industrial, las fuerzas puestas en movimiento
por Russolo finalmente comenzaron a realizar parte de su verdadero
potencial.
[1] Re/Search nros. 6 y 7: Industrial Culture Handbook (Re/Search, 1983).
[2] Cronología de Throbbing Gristle, en Re/Search nros. 4 y 5, "William Burroughs/Throbbing Gristle/Brion Gysin"(Re/Search, 1982).
[3] Stormy Weather, de E. Welsh que aparece el el film La Tempestad de Derek Jarman fue un single de Industrial Records.
[4]Publicado en la revista Sounds, 7 de mayo de 1983.
[5] Noise, The Political Economy of Music, Jaques Attali (Manchester University Press, 1985).
[6] Welcome to the machine, por Michael Mahan, publicado en Alternative Press nro. 66
[7] Introducción a Re/Search nros. 6 y 7, op. cit.
[8] Throbbing Gristle en KPFA, entrevista publicada en Re/Search nros. 4/5, op. cit.
[9] Op. cit.
[10] Attali denomina estas etapas como los modos ritual ['sacrificial'], representacional y repetitivo; Existe alguna correspondencia con las categorías de Chris Cutler de música folk, clásica y grabada (File Under Popular, ReR/Semiotexte, 1991), aunque las argumentaciones de Cutler son significativamente diferentes a las de Attali.
[11] The Politics of Silence and Sound, Susan McClary (incluído en Noise-The Political Economy of Music, op. cit.)
[12] En el texto que acompaña el CD TGCD1. (Mute records, 1986)
[13] Blissed Out, Simon Reynolds (Serpent's Trail, 1990)
[14] The future of music, John Cage (1937) [La versión completa de este texto fue publicada en PXnro.6]
[15] Él mismo constituye una figura destacable en la historia de la música noise: la obra de Young "Two Sound" (1960) estaba compuesta para percusión amplificada y cristales de ventanas. Sus "Poems for Tables, Chairs & Benches" (1960) empleaba el sonido de muebles arrastrándose a través del piso.