Música
Electrónica en Rosario.
Escribo
después de decidir no entregar un texto casi terminado, correcto,
organizado, explicativo sobre la música electrónica en Rosario. Pero
¿porqué habría que aclarar lo que no es oscuro para nosotros? Música
electrónica en Rosario. Y contada desde adentro. Conociendo a casi todas
las personas de las que hablo, sosteniedo un proyecto propio
(Audiodélica). Música electrónica en Rosario. El arte de producir cosas
complejas con equipos mínimos. Al menos desde el rock.
¿Desde
dónde se hace electrónica?
“A mí las raves no me interesan”. Enunciado producto de múltiples
tergiversaciones periodísticas que aparece atribuído a Martín Arce. Un
disco editado, “Detonador”. Otro listo para, “Voy caminando por el
centro de mi ciudad con un pad en el bolsillo”. Y uno inédito, de
canciones con guitarra acústica y voz.
¿Desde
dónde se hace electrónica?
Nadie que haya visto en vivo a Sin@psis
puede tener alguna duda. Desde el Rock.
Gente
que, entre sus 10 discos preferidos los electrónicos estarían,
probablemente, en minoría.
La
cultura del dance y el mundo académico, otros lugares posibles para la
electrónica, no va a ser abordados en este texto. Principalmente, por
ignoracia de lo que desde allí pueda estar ocurriendo.
Equipamiento
mínimo. Electrónica del tercer mundo. Sin@psis
produciendo sucesivas construcciones y deconstrucciones de todos y cada
uno de los géneros de la electrónica, pero localizando su centro de
operaciones en el drum & bass. “Trémolo Raquídeo”, su primer cd,
refleja al infinito la voluntad, infinita también, de querer transitar todos
los caminos, los ya recorridos y los que permanecen impensados. Su segundo
trabajo fue implacablemente destruido por el virus Chernobyl. Como le
pasó a Mateo. Que tuvo que volver a cero. Y reconstruír las
profundidades abisales de su electrónica oscura. Había que estar en el
Museo, viendo y escuchando a este ex Intense Mosh, recitando fragmentos
del Necronomicon con la ultraviolencia de una película de animación
japonesa como fondo. Mateo deformaba su voz con diferentes efectos.
Generaba paredes de ruido con sus gritos. Intensidad y, como punto de
partida, una de las cosas más difíciles de lograr en la electrónica: un
lenguaje singular.
El
primer disco de música electrónica editado en Rosario es “Detonador”
de Martín Arce. Consiste en un único track de aproximadamente 58
minutos, con mínimas variaciones. Martín Arce funciona como una antena,
captando información y traduciéndola a otro registro. M. Arce devuelve
al medio lo que recibe, transformado en concepto. Dentro de este proceso,
los discos ocupan el lugar de soporte. Son medios que sostiene un mensaje.
Y el mensaje es la imagen misma del receptor devenida concepto.
¿Demasiado
complejo?
En
Bs. As. existe un grupo, el Burt Reynolds Ensamble, que editó un disco
sin editarlo. Es decir, una caja con arte de tapa, nombre, duración de
los temas, etc. Pero sin cd. Se enviaron gacetillas de prensa a todos los
medios y, por supuesto, el disco tuvo su presentación oficial con un
recital en el Jardín Botánico, con las plantas como único público.
La
idea no es nueva. Roberto Jacoby, en pleno auge de los happenings en los
´60, hablaba de generar anti-happenings, enviando gacetillas y fotos
falsas a los medios informando de un supuesto happening que habría tenido
lugar. Hablaba de “Desplazar el lugar donde acontece el arte a los
medios de comunicación”. La representación vacía de un suceso
inexistente se constituía en el suceso en sí mismo.
Todas
estas estrategias son precursoras de lo que Martín hace.
E
inclusive, en un punto, estoy de acuerdo, lo importante son los efectos
que algo desencadena. Disparadores.
Martín
Arce juega al juego de la provocación. Y la escena electrónica porteña
lo recibe con los brazos abiertos.
Más
sobre Sin@psis:
con influencias de Aphex Twin aún antes de haberlo escuchado, Charles
Egg, neuroterrorista electrónico, también trabaja con los conceptos de
autenticidad y falsedad. “¿La mentira en el arte es una regla, un
recurso o una infracción?”. Pregunta que aparece en el texto que, bajo
el nombre de sin@psis
figura en el programa del ciclo praXis´99. ¿Regla, recurso o
infracción? ¿Qué sería una mentira que opere como una verdad? En un
recital, Sin@psis
distribuyó otro texto, firmado como “el mentiroso de Charles Egg”.
Simultáneamente, en la pantalla se proyectaba un video conteniendo
imágenes urbanas, una documentación de un recorrido por el centro, la
peatonal Córdoba, hasta San Martín y luego bajando hasta avenida
Belgrano. Un ojo motorizado por ese mismo deseo inextinguible de recorrer
todos los caminos que adivinábamos en su disco. Una mirada tan
fragmentada como los breakbeats con los que estaba (de)construida la
música. El registro fílmico de una deriva, ¿es
la realidad? ¿Qué tipo de relaciones hay entre los sucesos y sus
representaciones? ¿Tengo derecho a decir que la música electrónica
puede llegar ser un método de exploración de estos interrogantes?
Si
este texto parece críptico, lo lamento, así es el objeto del cual
estamos hablando. La música electrónica en Rosario. Tan distinta, por
ejemplo, de los círculos snobs de ciudades donde son posibles personajes
como Gustavo Cerati. Tan lejos de la lógica que las juventudes de las
clases pudientes le imponen en otros lugares. La música electrónica en
Rosario. Una serie de resultados íntimos de música de dormitorios. O
lavaderos. Elaborados en las horas robadas al trabajo, la facultad o el
sueño.
Y
hay también un elemento más. Planeta X. El “sello” desde donde se
editaron todos estos cds electrónicos. PX somos nosotros mismos. La
voluntad de construir denominadores comunes en una época absolutamente
adversa a los lazos entre las personas no ordenados por la lógica del
capital.
Ciclos
de recitales, eventos culturales, una revista y un sello discográfico.
Trabajando desde el ´95. Intentando situarse “en los bordes del campo
cultural actual”. Cooperativos y autogestivos.
Música
electrónica en Rosario. Un reducido grupo de personas que, en completa
oposición a las razones oficiales para vivir, se dedica a moldear nuevos
sonidos, ritmos, conceptos y relaciones sociales. Que construye
experiencias de alteridad.
Según
leí hoy en el diario, Roland Barthes dice que “la
literatura es un ejercicio de despoder, de debilitamiento y
descomposición de las fuerzas que producen valores, identificación. La
literatura actúa sobre los discursos de poder descomponiendo sus
certidumbres, suspendiendo el valor de sus valores, abriendo vacíos de
sentido como para propiciar la invención de algo. Da una especie de golpe
de silencio a la habladuría, a la cháchara de cualquier discurso de
poder.”
Evidentemente, no todos los escritos designados por los
“discursos de poder” como literatura lo son.
Y
si algo me interesa en la música electrónica que se hace en Rosario es
que, en sus mejores momentos, se acerca peligrosamente a este concepto.
Franco
Ingrassia. 7/06/99
Audiodélica:Durante
el período 93-98 Audiodélica funcionó como un registro de ciertas
experiencias sonoras. A partir de este año, el proyecto contempla la
edición de una serie de eps, cada uno construido en torno a una técnica
o procedimiento específico.
Contactos:
Planeta
x planetax2000@hotmail.com
• http://come.to/planetax
Sin@psis
charlesegg@yahoo.com
Martin
Arce martimarce@hotmail.com
Audiodélica
ingrassia@arnet.com.ar
Mateo
grmateo@hotmail.com