*
¿Qué
hacés cuando tenés 12, 13 ó 14 años y notás que las cosas no son
exactamente como deben ser o, mejor aún, como pueden ser?
¿Qué
haces cuando reventás los uniformes que “velan por tu seguridad” a mano
armada?
¿Qué
hacés cuando incluso ese sistema de bloques USA-URSS se transmuta en un juego
de superintereses entre Estados y para Estados empresariales que mueven sus
agentes y libran la hace tiempo comenzada III guerra en un sinfín de frentes
tercermundistas para que:
• El tercer mundo siga siendo el tercer mundo y el mercado de las
armas y el petróleo no se disgregue.
• Los militares, fieles guardaespaldas de los poderes oligárquicos
de la economía, mantengan su poder.
¿Qué
demonios hacés?
¿Eh?
La
política es una solución inviable.
El
terrorismo sólo justifica la opresión.
Es
el: ¿Me pegan?, ¡pues pego al de al lado!
No
da soluciones.
¿Se
puede luchar contra el sistema?
¡Claro!
Lo
único difícil es vencer.
Pero
luchar, de por sí sólo, es divertido.
I.-
Ninguna revolución ha sido posible sin un sistema de manipulación de la
información.
Sin
imprenta no habría habido Revolución Francesa, ni Revolución Rusa.
II.-
Nadie sabe el alcance real del poder de la informática.
Al
igual que un fusil o un libro, una computadora puede servir a unos y a otros,
pero su potencial difusor contribuye a la liberación de la comunicación, a
la masificación del alcance de los datos.
Esto
es bueno (al menos para nosotros).
III.-
No hay espíritu de “Revolución de Masas”. Eso es anacrónico. En la
calle hay tanques. En las oficinas. En el trabajo. Frente a la Commodore.
Vos
y tu equipo ejercen el control.
IV.-
La adquisición del poder viene sumado al nivel de información y al potencial
económico.
Los
pasadistas funcionan con estructuras jerárquicas y familiares inflexibles que
les hacen ser lentos en su propia competición individual.
Los
equipos futuristas no estamos atados por nada más que por lazos de amistad
genética y nuestra ideología. El Universo se expande con nosotros. Cada
emisora, cada periódico, cada cadena de T.V., es un aliado.
La
corriente informativa aplastará al conservadurismo porque la información en
sí es cambio.
V.-
La lucha ha comenzado.
Los
Cromosomas Salvajes andan sueltos. Recogen impresiones a vista de pájaro del
mundo, se escabullen del dominio militar y del juego paro-asalariado creando
sus propios medios de producción, adquieren poder.
Alimentan
a las nuevas generaciones de la “Commodore” y de la “Spectrum”, genios
portadores de la nueva antorcha.
El
Aviador Dro es uno de los puentes que muchos cruzarán hacia su futuro,
construido por ellos sobre las cenizas de las ciudades de sus ancestros.
¡Anarquía
científica!
¡La
organización es la victoria!
[incluido
en la contratapa del disco “Cromosomas Salvajes”,
del
grupo español El Aviador Dro y sus
obreros especializados, 1984]