¿De dónde vienen los castores?
Los Castores comenzaron en Irlanda del Norte en la década de los 70 y posteriormente se dieron situaciones similares en Canadá, Australia, Nueva Zelanda y en algunos países europeos, pero no fueron considerados miembros del Movimiento hasta 1.986. Empezaron como una fase pre-cachorro que ofrecía actividades extraescolares a niños y niñas más pequeños.
Más recientemente ha habido algunos proyectos informales desarrollados en Escocia e Inglaterra.
En España fueron introducidos oficialmente por la Federación en Octubre de 1.982 de forma experimental, en respuesta a la creciente demanda dentro del movimiento, como una actividad opcional disponible para los grupos para los Grupos Scouts. Finalmente fue aprobada como una Rama más en Enero de 1.989.
Actualmente en nuestro país existen Colonias de Castores bastante consolidadas, tanto en A. S. D. E. (Por toda España: Córdoba, Sevilla, Granada, Cádiz, Madrid, Barcelona...), como en M. S. C. (Valencia, Madrid, Málaga, Sevilla, Huelva, Almería, Cádiz...) Esta experiencia se ha llevado con resultado muy positivo, lo que les ha animado a continuar con ello.
La colonia Okapi pertenece al grupo scout San Vicente de Paul en Cádiz, con sede en la parroquia de mismo nombre. Actualmente cuenta con 80 miembros de los que 10 son castores y un kraal de tres responsables.
La colonia comenzó a trabajar en octubre del año 2.000, ante la necesidad de incorporar al grupo niños que esperaban a cumplir la edad necesaria para formar parte de la manada de lobatos. Por ello, un kraal formado por tres responsables, decidieron aventurarse a introducir a los castores en el grupo. Contamos con la ayuda de grupos que ya trabajaban con castores, a ellos, un millón de gracias.
Tras el Chapoteo celebrado en Málaga, pudimos darnos cuenta de la cantidad de castores que existen en toda Andalucía. Así, se aprobó la metodología de castores, aclarando conceptos y dejando las cosas bien claras para que otros se animen a empezar con una nueva unidad.
Aún es pronto para hacer una evaluación de la unidad, aunque por el momento estamos satisfecho de los objetivos que vamos cumpliendo. Es increible lo mucho que se puede conseguir a esta edad.
Sin embargo son muchos los que aún no ven con buenos ojos a los castores. A aquellos que critican por la supuesta semejanza con los lobatos solo puedo aconsejarles que echen un tiempo dentro de una unidad de castores y así ver que no se trata de una misma unidad y ni mucho menos de una unidad guardería.