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"Primera
Ley: un robot no puede dañar a un ser humano o, con su inactividad,
permitir que un ser humano sufra daño. Segunda Ley: un robot tiene
que obedecer las órdenes dadas por los seres humanos, salvo cuando
tales órdenes vulneren la Primera Ley. Tercera Ley: un robot debe
proteger su propia existencia, siempre que esta protección no
vulnere la Primera o la Segunda Ley. Ley Cero: Un robot no puede
perjudicar a la Humanidad ni, por omisión, permitir que la Humanidad
sufra daño."
Isaac
Asimov - "Las tres leyes de la robótica"
- Robots
- Nanomáquinas
- Cyborgs
- Enlaces
- Bibliografía
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"I've
seen things... seen things you little people wouldn't believe...
Attack ships on fire off the shoulder of Orion bright as magnesium...
I rode on the back decks of a blinker and watched c-beams glitter
in the dark near the Tanhauser Gate. All those moments... they'll
be gone."
Palabras
finales de Roy Batty - Blade Runner
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Quizás usted no sepa
que la idea de robots o autómatas, es decir servidores de aspecto
humano pero artificiales, es más antigua de lo que se piensa.
Aparentemente el primer fabricante de robots fue el dios griego
Hefesto (el Vulcano de los romanos) que según la
mitología creó mujeres mecánicas construidas en oro que eran capaces
de ayudarle en sus labores de herrería, incluso en los trabajos
más intrincados ya que el dios las había fabricado muy
hábiles. También construyó trípodes con ruedas que se desplazaban
según sus ordenes. Mas adelante, en 1592, según cuenta la leyenda,
el rabino de Praga Jehuda Löw creó al ser llamado Golem,
una entidad generada del barro y carente de espíritu, para ello
utilizó las formulas sagradas contenidas en el Sefer Yetzirah
y sus conocimientos de la Kabbalah (es interesante que
según el Talmud, Dios creó a Adán inicialmente como un Golem de
barro para luego insuflarle vida verdadera, por lo que el mismo
Dios judeocristiano podría disputar el lugar de primer roboticista).
La creación del Golem tenía por objeto obtener beneficios para
el pueblo judío de Praga, pero la criatura termina cometiendo
homicidio y es destruida por el rabino. No podríamos dejar de
mencionar en esta lista a los homúnculos descriptos por
Paracelso el gran alquimista del siglo XV que podían
crearse a partir de semen humano y misteriosos procesos alquímicos.
Se podría argumentar que el Golem y los homúnculos no son precisamente
lo que entendemos por robots, sin embargo la palabra robot misma
fue acuñada para designar a entes biológicos y no electromecánicos.
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Esta palabra aparece por primera vez
en la obra de teatro R.U.R. (Rossum's Universal Robots
o Los Robots Universales de Rossum) escrita en 1920 por el checo
Karel Capek (aparentemente el inventor de la palabra robot
fue en realidad el hermano de Karel llamado Josef, también escritor),
en checo la palabra robota significa servidumbre y un robotnik
es un servidor. Lo interesante es que los robots de Capek
son creados mediante lo que hoy llamaríamos ingeniería genética
y no con tuercas y tornillos, es decir que serían los ancestros
directos de los replicants de Blade Runner de Ridley Scott.
En verdad, es bastante sorprendente que en el mismo lugar donde
el rabino Löw crea su Golem (Praga) también se sitúe R.U.R., parece
existir una extraña relación entre los checos y
los robots pero prefiero no opinar al respecto, algún checho
podría llegar a leer esto.
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Roy Batty y Rick Deckard (quizás,
éste último, un androide también)
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También es sorprendente el que estos robots
pretendan liquidar a la humanidad, aunque pareciera que esto es
lo que todos los robots terminan deseando, y realmente es difícil
culparlos... . Por supuesto, han existido en la historia de los
robots muchas mistificaciones. Por ejemplo, en el siglo pasado
causaban admiración en Europa unos autómatas que según todas las
apariencias eran capaces de jugar ajedrez, pronto se descubrió
que esto era un engaño ya que las manipulaciones eran generadas
por alguien escondido en su interior. De todos modos estos engaños
no pudieron evitar que los robots (generalmente mecánicos) se
hayan multiplicado en la literatura, el cine y también en la vida
real.
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Si mira a su alrededor
notará que estamos rodeados de robots, quizás no del tipo humanoide
que aparece en las historias pero sin duda hay muchas máquinas
a las que podemos llamar robots si las consideramos como mecanismos
semiinteligentes al servicio del hombre. Han demostrado ser un
medio económico y seguro para cumplir tareas peligrosas o tediosas
para el ser humano. Se encuentran en las fábricas realizando
tareas repetitivas en la línea de montaje (a veces con gran disgusto
de los obreros humanos que se ven desplazados por estos ingenios),
en la exploración espacial donde podemos recordar al reciente
Mars Sojourner que fue capaz de conseguir imágenes de Marte
sin la intervención humana. En última instancia, ¿por
que no pensar que los distintos modelos de sondas espaciales que
se han enviado con destino a los planetas del sistema solar son
básicamente robots?.
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Mars Sojourner en exploración
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Por supuesto, también han realizado exploraciones
en nuestro planeta, en sitios como el fondo del mar donde un vehículo
que mantenga la vida humana puede ser mucho mas caro. Se utilizan
para detectar bombas en casos de posibles atentados protegiendo
de este modo al personal de seguridad. Es curioso que con mucha
frecuencia se dice que los estadounidenses ganaron la carrera
a la Luna por haber logrado poner un hombre en nuestro satélite
cuando los rusos solo pusieron robots, aunque estos últimos consiguieron
lo mismo (principalmente rocas para investigación) a mucho menor
costo. Por supuesto, y justo es reconocerlo, los logros rusos
no fueron tan espectaculares. Mas cotidianamente, en los hogares
los robots se ocupan de diversos trabajos que antes eran dura
tarea de las amas de casa (o amos de casa, no quiero pasar por
machista). Por ejemplo, hace unos días compré un lavarropas de
los programables, y creo no equivocarme si considero que entra
en la categoría de robot, es fascinante contemplarlo decidir cuanta
agua utilizar, el peso de la ropa, el tiempo de secado... resultó
ser superinteligente, ya es parte de la familia, le pusimos Arturito
y todo.... Claro, mi brillante lavarropas no camina ni habla así
que no tiene punto de comparación, todavía, con los robots surgidos
de las mentes de los escritores de ciencia-ficción.
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Un Terminator sin su piel orgánica
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¿Cuales citar?, los maravillosos Daneel
Olivaw y Giscard Reventlok de la saga de Asimov, poseedores
de complejos cerebros positrónicos capaces de influir en
las mentes humanas y cambiar así el curso de la historia de una
galaxia, sin duda, deben estar en primer lugar; el servicial (y
dueño de más sentido común que sus creadores humanos)
robot Jenkins de la novela "Ciudad" de Clifford
Simak; los androides de "¿Sueñan los androides con ovejas
eléctricas?" de Philip K. Dick y, por supuesto, el Frankenstein
de Mary Shelley, paradigma del robot biológico insatisfecho con
su condición y rechazado por la humanidad. ¿Y que podemos
decir del cine y la televisión?.
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| Desde el maravilloso
robot "Robby" de mi infancia, estrella de tantas películas
(fue el robot de Will Robinson en la serie "Perdidos en el
espacio" y el de "El planeta perdido" de Disney),
así como los amados dibujos animados "Astroboy" y "El
hombre de acero", de la misma época, pasando por R2D2 y C3PO
de "La guerra de las galaxias", los terminators de "Terminator"
y "Terminator II" (mas exactamente cyborgs que
robots, pero hablaremos de eso luego...), los replicants
de "Blade Runner" (basada en la novela de Phillip K. Dick
ya mencionada), los sensacionales aparatos de Robotech (y todos
los transformers de menor calidad que aparecieron luego), el simpático
y bondadoso N° 5 de "Cortocircuito", el maligno androide
de "Alien" y el más razonable de "Alien II".
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Por supuesto, no podríamos dejar
de mencionar en esta lista al pálido y emocional señor Data
de Star Trek y al quizás algo edulcorado robot humano de "El
hombre del bicentenario" basada en el cuento de Asimov del
mismo nombre. Todos ellos son, por supuesto, fantasías en este
momento sin embargo podríamos no estar tan lejos de hacerlas realidad
como podría pensarse.
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El viejo Robby y las modernas máquinas
de Robotech
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¿Cuales son los últimos
avances en tecnología robótica?. Se puede encontrar mucha
información al respecto tanto en Internet como en los medios.
En resumen, tanto en Japón como en Estados Unidos existen varios
polos de investigación sobre robots y muchos de ellos han logrado
resultados sorprendentes. Por ejemplo, un robot japonés llamado
Asimo, de tipo humanoide, creado por la empresa Honda es
capaz de caminar como un ser humano.
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Asimo y P3 los robots humanoides
capaces de caminar
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Este robot sube y baja escaleras y cambia
la dirección de su desplazamiento sin dificultad y con soltura.
En mi trabajo he tenido oportunidad de estudiar el tema de la
marcha humana y solo puedo admirar a los ingenieros que concibieron
su diseño ya que la marcha es una de las tareas más complejas
que puedan imaginarse. Los procesos de retroalimentación implicados,
los cálculos casi instantáneos que realiza el cerebro para determinar
la posición de un centro de gravedad cambiante, etc., hacen que
parezca casi milagroso el lograr que un objeto mecánico lo imite
(los fabricantes aclaran en las exposiciones que no hay nadie
en el interior del robot, viéndolo moverse, sin duda, vale la
aclaración). Hay que reconocer que el caminar por un terreno libre
de obstáculos como lo hace este aparato es algo muy distinto a
hacerlo por las calles de una ciudad y entre medio de cientos
de personas, Asimo aún no puede hacer algo como esto pero
no dudo que algún otro lo haga en el futuro próximo.
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| En
el otro extremo, Kismet, un robot creado en el M.I.T. (Massachusetts
Institute of Technology) por un equipo de ingenieros y expertos
en comportamiento, es capaz de imitar las expresiones de un rostro
humano e interactuar con personas mostrando agrado o desagrado según
sea la actitud de su interlocutor. Otro robot sigue con precisión
el movimiento de un objeto y tiene la capacidad de asirlo con un
brazo artificial aún estando el objeto en movimiento. |
| Otro más
es poseedor de un tacto tan delicado que le permite sostener huevos
entre los dedos y partirlos ante una orden. Y ni que hablar de los
avances en reconocimiento visual. ¿Alguna vez se puso a pensar en
lo increíblemente complejo que es reconocer algo con la vista?.
Pensemos un momento, por ejemplo, ¿cómo definiría una silla?. Podríamos
decir que una silla es: "un objeto con cuatro patas que sirve
para sentarse". Quizás exista una definición mas detallada
pero, ¿alcanza con una definición cualquiera para reconocer
los innumerables modelos y formas distintas de sillas que existen?
y peor aún, ¿es suficiente una definición para percibir que
una silla es una silla viéndola en cualquier posición y desde cualquier
perspectiva posible?. Evidentemente a su cerebro le alcanza, pero
no entendemos como. |

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Kismet,
un robot sumamente expresivo
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Sin embargo se está logrando que computadoras
reconozcan objetos utilizando cámaras de televisión como ojos
y procesando las imágenes mediante algoritmos extremadamente complejos.
Por último, se está experimentando también con robots capaces
de aprender y mejorar su perfomance en distintas actividades mediante
la experiencia.
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| No creo
que falte mucho para que todos estos logros internacionales puedan
ser integrados en un solo sistema. Este sería el primer robot digno
de ser llamado con este nombre por un aficionado a la ciencia-ficción.
Pero, la pregunta se impone, ¿cual es el objeto de gastar tanto
dinero, ingenio y tiempo en robots humanoides cuando un aparato
mas sencillo y barato podría hacer el mismo trabajo?. Recuerdo un
film titulado en "Runaway" (dirigido por Michael Crichton,
el mismo que escribió Jurassik Park) en el cual un policía
del futuro debía lidiar con un terrorista que se dedicaba a sabotear
robots convirtiéndolos en asesinos (el terrorista era Gene Simmons,
lógico, si pisaba pajaritos...). Estos robots eran simples cajas
cuadradas con ruedas y brazos sencillos que cumplían tareas de limpieza,
eran cadetes en oficinas, etc. Podríamos considerarlos mas realistas
que los que hemos mencionado, porque, ¿para que debería caminar
o tener expresiones faciales un robot?. Es muy probable que los
investigadores estén influidos por la literatura de ciencia-ficción
o que resulte un desafío más interesante y estimulante el lograr
un robot más similar a un ser humano que una caja. Pero se me ocurren
al menos dos motivos más razonables para esto. El primero es de
tipo práctico. Algún día comenzaremos a investigar
otros planetas no por el conocimiento científico que podríamos adquirir
sino con el fin de llegar a la colonización y explotación de esos
otros mundos. |
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Pequeños robots utilitarios
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¿Que mejor manera de comenzar la terraformación
de un nuevo mundo que enviando robots como cabeza de playa?. Una
comunidad de robots podría allanar el camino a los colonizadores
sin arriesgar vidas humanas y es razonable pensar que robots humanoides
se enfrentarían a los peligros y dificultades de éste nuevo
mundo con herramientas y capacidades similares a las de un hombre,
de modo que el hábitat que podrían crear sería similar
al que crearíamos nosotros y por lo tanto más fácil
de adaptar para la ocupación de los futuros habitantes humanos.
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El segundo motivo es un poco mas abstracto,
tiene que ver con el sueño del que ya hablamos consistente en
crear una inteligencia artificial comparable con la del hombre.
Entre los nuevos investigadores del campo de la robótica se ha
desarrollado la idea de que no es posible igualar la inteligencia
humana sin antes proveer a la máquina de un cuerpo comparable
al humano, es decir, un robot no podría pensar como un ser humano
si no está dotado de capacidades físicas y sentidos similares
a los nuestros.
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En la literatura y
la imaginación humana estas imitaciones de vida, que podrían ser
mas fuertes y aun mas inteligentes que sus creadores, son vistas
con cierto temor. Libros de distintos autores tratan sobre la
tradicional historia de la criatura que se vuelve contra su creador
y últimamente aquella en la que la criatura sale victoriosa. Y
esto no ocurre solo en la lieratura o el cine, recientemente la
computadora Deep Blue derrotó en un histórico match al
campeón de ajedrez Garry Kasparov. Podría argumentarse
que esta fue en realidad la victoria de la fuerza bruta (por llamar
así a la enorme capacidad de calculo de la computadora) sobre
la intuición humana y no una batalla entre inteligencias, sin
embargo da que pensar...
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Garry Kasparov y Deep
Blue
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¿Adquirirán
los robots alguna vez conciencia de sí mismos?, ¿podrán reclamar
"derechos robóticos" ante una corte de justicia y llegar
a considerar que los seres humanos somos obsoletos?, ¿serán alguna
vez considerados la segunda especie inteligente del planeta?. La
reciente película A.I. (Inteligencia Artificial) de Spielberg,
basada en un cuento de Brian Aldiss, se ocupa de este tema (quizás,
para algunos, con una dosis de sensiblería que no hubiera incluído
Stanley Kubrick, pero, por desgracia, no se puede hacer nada al
respecto...). Quizás, antes de considerar siquiera una respuesta
para estas preguntas, sería conveniente plantearnos otras,
algo mas serias: ¿que somos nosotros, los humanos, en realidad?,
¿que entendemos por inteligencia o conciencia de nosotros mismos?,
¿Cómo se define vida?. Ni en sueños pensaría responder preguntas
de este calibre, pero puedo reflexionar un poco sobre ellas. El
cerebro humano es, sin duda, la máquina mas compleja que
se puede concebir. No tenemos, hasta el momento al menos, ninguna
idea clara de como funciona. Y no me refiero a lo relacionado con
circuitos motores, visuales o auditivos los cuales siendo por si
mismos sorprendentes son, en ultima instancia, servomecanismos de
un todo mucho mas intrincado. |
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A lo que me refiero es al asentamiento
de la conciencia. Dos hipótesis: según la mayoría de las religiones
la conciencia se encuentra ubicada, en cierto modo, en algo inmaterial
que podríamos llamar espíritu, alma, soplo de vida, atman, etc.,
ese sería el verdadero YO que no tiene que ver con
la parte física mas que tangencialmente. Según esta idea somos
nuestro espíritu mientras que el cuerpo y el cerebro hacen las
veces de vehículo o recipiente. Por otro lado, desde un punto
de vista puramente materialista sólo somos carne y circuitos
nerviosos y nuestro yo es nuestro cerebro o está asentado
en algún lugar del mismo. No puedo tomar partido por ninguna de
las dos posturas, en última instancia ambas son cuestión
de fe. Sin embargo si la primera de las hipótesis es correcta
podríamos perfeccionar las computadoras hasta el infinito sin
lograr nunca algo similar al ser humano ya que carecerían de ese
espíritu o soplo vital. La segunda hipótesis, en cambio, permite
fantasear un poco. Si los seres humanos con nuestras ideas, logros,
sueños, ilusiones, sólo somos un conjunto de células que
interactúan mas o menos al azar mediante impulsos eléctricos,
si fuimos generados por procesos de autoorganización caóticos,
por agrupamientos afortunados de moléculas o ensayos de prueba
y error realizados por una entidad abstracta llamada naturaleza,
entonces no veo por que no podríamos llegar a imitarla y quizás
hasta mejorar sus resultados.
¿Es posible
que lo que llamamos conciencia sea solo una cuestión de capacidad
de calculo?, lo dudo, me parece poco probable que una computadora
adquiera conciencia de sí misma solo por tener una mayor acumulación
de chips que otra. Por otro lado si lo que pretendemos es definir
la inteligencia nos podemos meter en un problema de lógica bastante
complejo. La única inteligencia que conocemos es la nuestra, por
lo tanto no veo como sería posible definir inteligencia
de manera independiente del ser humano. Lo que quiero decir es
que somos nuestro único paradigma de inteligencia y cualquier
especie candidata a poseer esta característica sólo podría
ser medida en comparación con nosotros. De acuerdo, suena terriblemente
homocéntrico y discriminador, pero ¿cómo definir inteligencia
de otro modo?. El famoso test de Turing, por ejemplo, establece
que una máquina podrá considerarse poseedora de
inteligencia similar a la humana si es capaz de llevar una conversación
coherente con un ser humano durante cierto tiempo sin que éste
pueda percatarse de que su interlocutor no es un igual. Probablemente
este test ya sea obsoleto, existen programas de computadora capaces
de seguir una conversación con bastante eficacia y difícilmente
puedan ser considerados inteligentes. ¿Bastará con programar un
robot para que cuide de sí mismo o sienta "temor" por
su seguridad para considerarlo consiente de sí mismo? . ¿Tiene
sentido decir que algo que fue programado para ser consiente de
sí mismo es consiente de sí mismo?.
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¿Que es estar vivo?.
Cuando aparecieron los "virus" de computadora me pregunté
si no podrían considerarse una nueva forma de vida. Veamos, poseen
(o son) un programa que les permite autorreplicarse si se encuentran
en el huésped adecuado, cumplen ciertas tareas dirigidas a modificar
al huésped en algún aspecto y los últimos modelos también están
dotados de capacidad para autoprotegerse escondiéndose de sistemas
antivirus o mutar adoptando formas que estos no puedan reconocer.
Usted me dirá: esto es absurdo, sólo son una serie de instrucciones
escritas en algún lenguaje de computadora y contenidas en un soporte
magnético, ¿qué tiene que ver esto con la vida?. Pero, piénselo
bien, ¿qué es un virus biológico?.
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Un virus biológico es una serie
de instrucciones contenidas en una cadena de moléculas de A.R.N.
(ácido ribonucleico), que es capaz de autorreproducirse si se
encuentra en el huésped adecuado y que puede modificar al huésped
y protegerse de sus sistemas de seguridad mutando o escondiéndose.
No se que opina usted, pero yo no alcanzo a ver la diferencia.
De acuerdo, un biólogo me podría decir que aún no se ha
establecido si un virus esta vivo o no, pero en lo personal eso
me parece demasiado sutil, la cuestión clave es que hemos podido
reproducir el comportamiento de un sistema natural mediante un
artilugio tecnológico. Quizás suene tonto, pero opino que los
virus de computadora son un paso importante en el largo camino
de imitar los logros de la naturaleza en el campo de la vida (y
aclaro que el pensar esto no me impide emitir epítetos irreproducibles
cada vez que uno de los dichosos bichitos se mete en mi amada
máquina).
Sin embargo un ser
humano es algo bastante diferente de un virus. ¿Cómo hace la naturaleza
las cosas que hace?. Es evidente que no como lo hacemos nosotros.
Por lo general armamos nuestros aparatos desde afuera hacia
adentro mientras que la naturaleza funciona desde adentro
hacia afuera. Una pequeña semilla genera un tallo que se ramifica
una y otra vez hasta desarrollar un árbol siguiendo un programa
de construcción general preestablecido por sus genes que eventualmente
puede sufrir modificaciones por mutación casual o para mejor adaptación
con el entorno. Pienso que si alguna vez llegamos a crear algún
artilugio que pueda calificarse de "vivo" o "inteligente"
será solo si conseguimos trabajar de esta manera. Pero ¿es posible
construir algo de este modo?. Podríamos responder que si la naturaleza
puede no hay ninguna razón para que no podamos hacerlo nosotros,
pero en este punto entramos en el extenso y reciente campo de
la nanotecnologia, y eso es tema del artículo siguiente.
Quizás sea más sencillo
crear androides como Roy Batty que robots como Daneel Olivaw,
es decir "servidores" de tipo biológico antes que electrónico.
¿Que significaría esto?. Es razonable pensar que con el descubrimiento
de la estructura completa del genoma humano tarde o temprano estaremos
en condiciones de modificar o "rediseñar" la información
contenida en nuestras células, podremos quitar genes o agregar
secciones creadas en el laboratorio o extraídas de las células
de otros seres vivos que permitirán crear nuevas razas para las
que probablemente sea necesario acuñar nuevas denominaciones.
No estaremos creando vida, solo la "mejoraremos", tampoco
estaremos creando inteligencia artificial solo aumentaremos (¿quizás?)
la que existe. Por lo general me molesta bastante la gente que,
ya sea por motivos religiosos o de índole "moral" considera
que se deben coartar o limitar ciertos hallazgos científicos,
sin embargo este tema de la genética me da calosfríos. ¿Leyó usted
"Un mundo feliz" de Aldous Huxley?, ¿por que creer que
necesariamente la genética "mejorará" las cosas?, ¿no
seria práctica una raza de servidores subhumanos diseñados
para ser completamente felices con su vida de servidumbre?, ¿y
que tal soldados con piel antibalas y fuerza superior que no sintieran
ningún temor de morir?. Por supuesto, también se impone una raza
de seres superiores para gobernar... y así hasta el infinito.
En lo personal no me gusta nada ese cuadro, por supuesto que la
investigación debe continuar, muchas enfermedades se podrán curar
mediante terapia génica pero en cuanto a la creación androides
me quedo con el mensaje de Robby: "Danger, Will Robinson".
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"Y en el sueño
del hombre que soñaba el soñado despertó"
Las
ruinas circulares - Jorge Luis Borges
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Hace unos años vi por televisión
una película titulada "Deep Red". Su argumento era bastante
interesante: una especie de nave espacial microscópica llega a
la Tierra y penetra en el cuerpo de una niña a través de la piel.
Este objeto crea replicas de sí mismo y estas curan ciertas malformaciones
de las que la niña sufre dotándola también de una condición física
perfecta y quizás de inmortalidad. Un maligno científico (personificado
por John DeLancie, por si no lo recuerda es el Q
de Star Trek) pretende secuestrar a la pequeña para quitarle los
milagrosos bichitos sin importar (como corresponde a un maligno
científico) que esto pudiera matarla. Por suerte la niña cuenta
con la protección de un apuesto detective (Michael Biehn, claro,
el papá de John Connor en Terminator) y todo termina... bueno,
no voy a contar el final aunque puede imaginárselo. Este fue mi
primer contacto con la idea de nanomáquinas.
¿Que es, entonces, una nanomáquina?.
Es un robot muy pequeño, practicamente microscopico, capaz
de manipular la materia a nivel molecular o atómico. Probablemente
se le ocurra una pregunta obvia, ¿como construímos
algo así, si nosotros mismos no podemos manipular la materia
a ese nivel?. Bien, eso no es del todo cierto. Existen en la actualidad
dispositivos que permiten manipular materiales a nivel atómico,
por ejemplo, el llamado microscopio de efecto tunel. Si,
suena raro, ¿verdad?. Un microscopio es algo que permite
"ver", no "mover". Sin embargo, este aparatito
nos habilita para una cierta manipulación de la materia
(primitiva, claro), es capaz de tomar átomos de a uno para
colocarlos en el lugar que mas convenga a sus operadores. De todos
modos la cuestión de construír nanomáquinas
no es tan simple como manipular átomos de este modo.
¿Como lo haría yo?.
A ver, digamos que puedo construír un robot de tamaño
normal provisto de brazos sensibles y manos manipuladoras, además
de capacidad de desplazamiento. Programo a este robot (entre otras
cosas) para construír un nuevo robot de, digamos, la mitad
de su tamaño pero igual a él en todos los otros
aspectos. ¿Está entendiendo?. El nuevo robot poseería
tambien la programación para construír otro robot
de la mitad de su propio tamaño, y así sucesivamente
hasta el tamaño que se me ocurra. ¿Sencillo verdad?.
Lastima, porque no funciona...
En primer lugar existen varias limitaciones
en la construcción de circuitos integrados. Debe haber
observado que en los últimos años el tamaño
de las computadoras ha venido disminuyendo mientras que su capacidad
y velocidad han aumentado significativamente. Esto se debe a la
mejora en técnicas para lograr que un numero cada vez mas
grande de transistores quepan en una pequeña placa (en
la actualidad hasta diez millones). ¿Como se logra esto?.
Se diseña un modelo grande del circuito con todos los detalles
que se deseen y luego empleando una tecnología óptica
llamada litografía se transfiere este circuíto a
una pequeña oblea de silicio. El problema es que para que
la cosa funcione, el tamaño de los objetos a proyectar
sobre la oblea no puede ser menor que la longitud de onda de la
luz que se emplee en la proyección.
Continuará...
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