ESTADO FITOSANITARIO DE CULTIVOS DE YUCA (Manihot esculenta K) DENTRO DE CHAGRAS INDÍGENAS DE TIERRAS ALTAS DEL SUROESTE DEL TRAPECIO AMAZÓNICO Y SU RELACIÓN CON LOS PROCESOS DE EVOLUCIÓN CULTURAL Y CRECIMIENTO POBLACIONAL
ALFREDO COVALEDA VÉLEZ
Maestría en Ciencias Agrarias
Universidad Nacional de Colombia
Facultad de Agronomía
Area de Enfasis: Fitoprotección
PRESENTACIÓN
Los factores que determinan los patrones de asentamiento de la población indígena de la Amazonia han concitado el interés y han generado importantes debates tanto para etnógrafos como para arqueólogos. Los sistemas productivos, mediante los cuales se obtienen los bienes y servicios requeridos para garantizar la pervivencia física y cultural de la sociedad, son temas centrales dentro de este trabajo intelectual que no solo busca tener una visión del pasado sino que además tiene la obligación de brindar elementos que posibiliten la pervivencia futura. Heckenberger, 1998, haciendose participe de la discusión con respecto a la naturaleza de los sistemas de producción, enfatiza en torno una pregunta que se han hecho autores como Carneiro, Gross, Megers y Roosevelt: "puede uno u otro cultígeno - maíz o yuca - proporcionar una base agrícola estable para el sedentarismo y el crecimiento poblacional?". Tres visiones han sido planteadas al respecto. En opinión de Megeres (1976), el crecimiento poblacional y la permanencia de los asentamientos están limitadas por las restricciones biofísicas que el medio ambiente ofrece a la agricultura. A mediados de la década de los 70 Gross planteó la existencia de una relación entre los asentamientos y la proteína animal capturada (Gross, 1983). Para Gross (1983), bajo sistemas de manejo intensivo, el incremento del tiempo de trabajo para la producción de subsistencia proporciona un gran intensivo para que los grupos mantengan bajas las densidades de población y muevan sus asentamientos cada 5 a 20 años. Muy por el contrario a la visión más generalizada que implica movilidad periódica de los asentamientos, algunos autores sostienen que no existen razones que permitan asegurar que las poblaciones indígenas estuvieran obligadas a migrar como resultado de limitaciones biofísicas.
El debate se presenta sobre las bases de la subsistencia de las sociedades amazónicas, particularmente con respecto a: "(1) Las cosechas de los alimentos básicos de las sociedades de varzeas densamente pobladas y (2) si sociedades grandes y sedentarias podían desarrollarse en cualquier lugar de la región; si es así, dependía esto también de alimentos básicos diferentes a la mandioca?" (Heckenberger, 1998).
Steward y Faron (1959; citados por Hames & Vickers, 1987) dividieron las sociedades amazónicas en tres tipos socioculturales asociados con diferentes características ambientales: "(1) pequeñas aldeas de un solo linaje con menos de 100 habitantes, cercanas de pequeños riachuelos y lejos de los grandes ríos; (2) grandes aldeas de múltiple linaje de más de 1000 habitantes localizadas a lo largo del Amazonas y sus principales afluentes, (3) los nómadas..." (Hames & Vickers, 1983). Recientemente se han encontrado evidencias que sugieren que en zonas de tierras altas existieron poblaciones indígenas sedentarias compuestas de al menos 2385 habitantes (Agostinho, 1993; citado por Heckenberger, 1998). Cabría preguntarse que procesos biológicos podrían ocurrir en agroecosistemas de aldeas con tal composición poblacional, las cuales fácilmente podrían poseer 400 familias nucleares y no menos de 800 chagras simultáneas. Tal número de chagras, nombre de los agroecosistemas indígenas, podría significar la existencia de unas 400 has simultáneas de cultivo. Si en ese entonces, al igual que hoy, era la yuca (Manihot esculenta C.) la matriz de las chagras, ¿no se podría esperar una alta incidencia de problemas fitosanitarios en ellas?, ¿las enfermedades y las plagas de los cultivos no fueron limitantes para el tamaño y la sedentarización de las comunidades?. Estas son preguntas que quizás se deberían sumar al debate.
Las actuales sociedades indígenas vienen presentando cambios en el modelo de adaptación al medio. Esto se refleja en el establecimiento de aldeas permanentes (aldeización), el incremento de la población, el aumento en el número de chagras, la mayor frecuencia de uso de los espacios agrícolas y la pérdida de variabilidad intra e interespecífica en los cultivos, que en opinión del proponente podrían estar generando problemas fitosanitarios. Las chagras están compuestas por una mezcla de cultivos y variedades que muy posiblemente juegan un papel primordial para el control de enfermedades e insectos plaga. Tal variabilidad implica la existencia de un pool de genes que confieren resistencia frente a patógenos atenuando sus efectos dentro de la población de Manihot esculenta. El presente trabajo se realizará en cuatro comunidades del Territorio Indígena Ticuna, Cocama y Yagua de Puerto Nariño, localizado al suroeste de Trapecio Amazónico y propone abordar el estudio del estado fitosanitario de yuca en chagras del paisaje de lomerío en donde los indígenas establecen la mayor parte de sus agroecosistemas. Trabajos adelantados por el IGAC en territorio del Resguardo Ticuna, Cocama y Yagua de Puerto Nariño, establecieron que las comunidades de Puerto Nariño y San Martín de Amacayacu poseen entre sí grandes diferencias en términos de los rasgos mas característicos de sus sistemas de producción agrícola, e igualmente tienen importantes diferencias en características de orden censal, económico y cultural. La comunidad de Puerto Nariño está compuesta por población mayoritariamente indígena y en su casco urbano habitan cerca de 1800 personas. Hasta los inicios de la década del 70, la población Ticuna asentada a lo largo del río Amacayacu conservó las características básicas del "modelo ancestral de adaptación". A lo largo de la cuenca del Amacayacu existía una maloca mayor, integrada por cerca de 70 familias nucleares, y tres malocas menores, cada una de las cuales contaba con 30 a 40 familias. Todas estas malocas se encontraban dispersas a lo largo de la cuenca del río y constituían una "comunidad". Las malocas menores dependían de la central en donde se encontraban las principales autoridades indígenas. Esta conformación desapareció en 1972, año en el cual se fundó un asentamiento que agrupaba a las familias de todas las malocas y que en la actualidad se compone por múltiples unidades habitacionales familiares (Covaleda, 1998). En el mismo trabajo anteriormente citado, realizado para el IGAC entre 1995 y 1998, el proponente observó diferencias aparentemente notables entre los fenotipos exhibidos por las plantas de yuca establecidas en chagras de Puerto Nariño con respecto a las de San Martín de Amacayacu. Covaleda propone que esas diferencias pueden atribuirse a supuestas deficiencias nutricionales y a la incidencia de problemas fitosanitarios resultantes de la reducción de los períodos de barbecho, el alto número de chagras, la mayor conectividad entre ellas y la pérdida de variabilidad que se registra en chagras de la comunidad de Puerto Nariño. Lo anterior no se observa en la comunidad de San Martín de Amacayacu. Basado en el sistema de clasificación de Brownrring y en observaciones en los departamentos de Amazonas y Vaupés, Covaleda ha propuesto un sistema clasificatorio de los sistemas de producción agrícola dentro del tipo de agricultura de tumba y quema, a partir de características de los espacios destinados para el uso agrícola, tamaño de los asentamientos humanos, formas de tenencia de la tierra, y aspectos biológicos de los agroecosistemas (Tabla 1). De acuerdo a esta clasificación en la zona de estudio se encuentran los tres tipos de sistemas de producción agrícola. Partiendo de los elementos previamente expuestos se desea ahondar en la comprensión de los procesos que ocurren en los agroecosistemas indígenas como resultado de los cambios en las dinámicas poblacionales. Se desea comprobar si las variaciones en los patrones de asentamiento de la población indígena realmente han incidiendo en la expresión fenotípica de las diferentes variedades de yuca y su interacción con patógenos y plagas. Para tal fin se abordará un estudio del estado fitosanitario del principal cultivo de los agroecosistemas en comunidades que se encuentran en diferentes niveles de incremento poblacional e intensificación agrícola.
El presente trabajo no aborda una rigurosa identificación taxonómica de los organismos causantes de daño. Sin embargo, se utiliza un enfoque sinecológico en razón a que con el estudio del sistema fitosanitario en las chagras no se plantea algo diferente a un estudio de una comunidad biológica en relación a su ambiente. Pero es precisamente en este último término en donde intencionalmente esta propuesta quizas atropella al concepto sinecológico. Esto en virtud a que este caso en particular permite que en lugar de emplear las variables ambientales generalmente utilizadas tales como suelos, precipitación, humedad relativa, etc., o cualquier otra que describa el nicho de los organismos del patosistema, se hace uso de variables censales, sociales y culturales que pueden servir para describir y clasificar procesos de apropiación territorial de las comunidades indígenas y adicionalmente pueden sintetizar los procesos biológicos ocurridos al interior de las chagras. Todos estos elementos permiten pensar que la presente propuesta toca la esfera de ciencias como la ecología del paisaje y la ecología humana. Siendo esta una propuesta que salida de la agronomía ha descubierto sus aparentes vínculos con la sinecología, la ecología del paisaje y la ecología humana, el manejo de datos se propone como una ecléctica mezcla entre los métodos univariados, cuyo fin es analizar una única variable aleatoria, y los métodos multivariados que simultáneamente consideran un alto número de variables relacionadas.