ACCIÓN CATÓLICA MEXICANA
COLEGIO DE ASISTNTES ECLESIÁSTICOS
2001 - 2004
REFLEXIÒN SEMANAL
11 de enero 2004
EL BAUTISMO DE JESÚS
Culmina el ciclo de navidad con el bautismo de Jesús. El niño recién nacido y acostado en un pesebre (navidad) que es adorado por los magos venidos de lejos, pues lo reconocen como el Señor (epifanía) es presentado hoy como el Hijo esperado, aquél que liberará a su pueblo.
Aquél hombre como cualquier otro que se acerca a recibir el bautismo, es presentado como el Mesías tanto esperado, aquél que cumple y supera las expectativas de Israel.
La misma profecía de Isaías, como “mensajero de buenas noticias”, anima a Israel en su espera paciente y muchas veces angustiosa, sin embargo el Mesías esperado no solo cumple, sino inaugura un nuevo orden de las cosas.
El reino de Dios es herencia de todo hombre que es salvado “mediante el bautismo. Que nos regenera y renueva, por la acción del Espíritu Santo”, No es cuestión raza o cultura, sino de disposición del corazón que reconoce a Jesús y se deja guiar por El.
La complacencia que encuentra el Padre en su Hijo Jesucristo, es la obediencia en el cumplimiento de la misión, anunciar y realizar en su misma persona el reino de Dios.
Por el Espíritu somos hechos hijos en el Hijo y podemos llamar a Dios ya, Padre, este es el fruto de la misión encomendada y realizada por Jesús.
La Iglesia continúa pregonando al mundo esta alegre noticia: Somos hijos de Dios, hermanos de los hombres. En la medida que se deje guiar por la mano de Dios, continuará haciéndose presencia salvífica, “instrumento de salvación para los hombres”. Aquella en quien Dios encuentra complacencia.
El laico bautizado y adoptado como hijo por el Espíritu, en cuanto cumple con responsabilidad las encomiendas de la vida en la perspectiva de Cristo, se convierte en “mensajero de buenas noticias”. Cooperando con su vida, en la transformación del mundo actualiza su bautismo y se perfecciona.
Recordando hoy el bautismo de Jesús y el testimonio que el Padre da de él recordamos nuestro propio bautismo y el compromiso inherente a ello: ser sal de la tierra y luz del mundo.
“La Paz de Cristo en el Reino de Cristo”
Pbro.
Lic. Joel Tuz Canul
Asistente
Eclesiástico Nacional
A.C.J.M.