LITERATURA

 
Desde muy pequeño me ha fascinado la literatura. Cuando niño, fue asiduo lector de las obras de Julio Verne, Emilio Salgari, Arthur Conan Doyle y Enid  Blyton, una prolífica escritora de libros de aventuras para niños y adolescentes, cuya carencia de prosa artística se veía compensada por una gran dote: la capacidad de saber narrar una historia y mantener interesado al lector desde la primera hasta la última página. Posteriormente leí con mucho agrado y asiduidad a Agatha Christie, Oscar Wilde, Edgar Allan Poe y un autor que me gustó —y me sigue gustando— desde el primer libro suyo que leí: Ray Bradbury. La obra era Fahrenheit 451.

Posteriormente he ido deteniéndome en diversas estaciones de mi recorrido a través del país de la literatura, donde he descubierto tesoros ignorados por la guía turística literaria —que además peca de anticuada y preciosista— a que se reducen las enseñanzas escolares sobre el tema en mi país. Si bien he viajado también a través de la literatura latinoamericana contemporánea, he encontrado más ruido que nueces en lo que he leído, salvo honrosas excepciones, entre las cuales habría que mencionar toda la obra de Ernesto Sabato, las obras de Juan Rulfo y los cuentos más una que otra novela de Julio Cortázar.

De la literatura universal, la Biblia se ubica en la cumbre de mis preferencias, seguida por dos obras disímiles: El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes Saavedra y la Trilogía de Random de C. S. Lewis, obras de las cuales la segunda es desconocida en nuestro medio y la primera es presentada como lo que no es: la obra cumbre en el buen uso del castellano. De hecho, esta obra la leí después de salir de la escuela, y me fascinó su fuerza y viveza humana. Esta lectura destruyó lo que me habían enseñado sobre Cervantes e impuso en mi sensibilidad una imagen distinta de la literatura clásica. Aprendí entonces que lo que aburre difícilmente puede llegar a convertirse en un clásico, y que la impresión de aburrimiento que se difunde en la enseñanza de la literatura es lo más ajeno al hecho literario en sí mismo.

Discrepo con la forma en que se enseña actualmente la literatura. Se prescinde de las experiencias de los buenos lectores, de cómo adquirieron ese hábito, y se fuerza a los alumnos a leer obras en las cuales no tienen mayor interés. Además, se excluye de esa enseñanza los mal llamados sub-géneros literarios (literatura de aventuras, policiaca, ciencia-ficción, novela rosa), donde no son pocos los tesoros que he encontrado. Sino, lean a autores como Dashiell Hammett, Raymond Chandler y Ross McDonald, clásicos de la novela negra, género policiaco desarrollado en los Estados Unidos, y al cual recurrió también William Faulkner, ganador del Premio Nobel, en su libroSantuario. En estos textos suele encontrarse, en clave literaria, las más agudas descripciones y críticas de una sociedad basada en la violencia, violencia que inficiona también los procedimientos para impartir justicia. Estas novelas no son ajenas al cuestionamiento existencial que se halla entre los motivos apremiantes del autor para escribir.

Si bien no soy un experto en literatura, trataré de aportar algunas reflexiones que sirvan para la comprensión de este fenómeno. Si lo considero oportuno, también incluiré textos de otros autores que me hayan parecido interesantes.
 

 
ENTREVISTA A UN LECTOR
Entrevista a un lector

Alguna vez tuve entre mis manos unas fotocopias de un texto en alemán, extraído de una extensa entrevista al escritor judío Isaac Bashevis Singer, ganador del Premio Nobel de Literatura 1978. Por ser de interés para barrer con algunos prejuicios que podamos tener en nuestro aproximación a la literatura, pongo aquí la traducción que hice de esos fragmentos.
 

 
LA FE, LA TIERRA Y LA POESÍA
A cien años del nacimiento de Gabriela Mistral
La fe, la tierra y la poesía

Éste es un artículo que escribí a fines de los '80 y fue publicado en la revista Vida y Espiritualidad. Constituye una buena introducción a la vida y obra de una de las mejores poetisas de América Latina.
 

Regresar a la página principal
PÁGINA PRINCIPAL