![]() |
SECRETOS
COMPARTIDOS
Director: Alberto Lecchi Actores: Víctor Laplace, Leonor Benedetto, Gabriel Goity Argentina
104 min |
|
Hay quienes creen que sólo el cine norteamericano puede incursionar con éxito en el genero del thriller, esa historia de crímenes concentrados en unos cuantos personajes, que crea una atmósfera de suspenso que desemboca generalmente en la muerte del asesino. Sin embargo, esta cinta del cine argentino demuestra lo contrario. Se trata de una obra que puede equipararse, por la calidad de las actuaciones y la atmósfera enigmática que se crea, a esa obra maestra que es El silencio de los inocentes. Asistimos a la oscura historia de un padre de familia, encarnado por ese gran actor que es Víctor Laplace, que se convierte en violador y asesino en serie. La frustración engendrada en el seno de su familia, donde su mujer y sus dos hijas lo tratan con desprecio, genera en él el deseo de venganza frente al género femenino que, al no poder materializarse en aquellas a quienes secretamente odia, se vierte hacia las jóvenes mujeres víctimas que irá seleccionando semanalmente. Esta no dejaría de ser una historia de crímenes más, a no ser por la relación de camaradería que establece el asesino con un hombrecillo, payaso de oficio, con quien se encuentra casualmente en el bar luego de haber cometido su primer crimen. El hombrecillo, arrastrando una historia de frustración en sus relaciones con las mujeres, dialoga con ese hombre que se enorgullece de sus conquistas amorosas y que le aconseja cómo tratar a las mujeres para someterlas al deseo viril sin ser humillados por ellas. Ambos acuerdan reunirse semanalmente en el bar, el hombrecillo para aprender de ese hombre experimentado, el otro para relatarle su última aventura pasional. De esa forma éste puede satisfacer su deseo de significancia, relatando de manera velada su último crimen, sin atraer sospechas sobre él. La mirada del director va mostrándole al espectador las diversas facetas de la personalidad descarriada del asesino. A la vez, no faltan los elementos esenciales al thriller: los policías que investigan al asesino que siempre deja un anzuelo de pescador en la garganta de la víctima, las comunicaciones telefónicas del asesino con un periodista anunciándole su próximo crimen, el suspenso, el juego del gato y el ratón, y el final sorprendente, donde la historia da una vuelta de tuerca inesperada. El develamiento progresivo de los oscuros impulsos de un común padre de familia, la descripción del opresivo entorno familiar, donde está ausente la dimensión del encuentro, donde acechan las sospechas de incesto (ambigua y sugerente la escena donde el protagonista se queda observando a su hija desnuda), el análisis de los resortes tanáticos de una sexualidad reprimida, todo ello puesto en escena bajo una iluminación que evita los colores primarios, crea una atmósfera opresiva para el desenvolvimiento de la historia. La relación amical con el payaso poco a poco se va convirtiendo en el centro de la historia, pues en el diálogo el asesino va justificando su actitud hacia las mujeres y los verdaderos motivos que lo llevan hacia el crimen, sin nunca darle a entender de manera clara al hombrecillo su condición de criminal. Esta película
se suma a aquellas que describen la psicología criminal que se genera
en los contextos urbanos de los '90, y merece un sitial destacado junto
a las obras maestras del cine policial del siglo XX.
Premios obtenidos: Festival del Nuevo Cine Latinoamericano,
La Habana, Cuba
Premios de la Asociación
de Críticos Cinematográficos de Argentina
|