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CAMINO
SIN SALIDA
Last Exit to Brooklyn Director: Ulrich Edel Actores: Stephen Lang, Jennifer Jason Leigh, Burt Young, Peter Dobson, Jerry Orbach, Stephen Baldwin Alemania
Occidental / Gran Bretaña / EUA
102 min |
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Hay películas que nos llegan a conmover hasta lo más hondo del alma, que nos hacen solidarios con personajes hundidos en la más sórdida miseria y que, a pesar de su degradación, nos hacen entrever la grandeza de la dignidad humana. Esto fue lo que me ocurrió cuando vi Last Exit to Brooklyn. Este film se encuentra entre aquellas obras que descienden hasta niveles de sordidez inimaginables y, que, por lo tanto, no pueden ser recomendados sin más, sin considerar la madurez y la sensibilidad de las personas. He de reconocer que hay películas que han logrado remover las fibras más sensibles de mis entrañas, como El último tango en París de Bertolucci, Casanova de Fellini, Terciopelo azul de David Lynch y La naranja mecánica de Stanley Kubrick, por mencionar algunos ejemplos, y, sin embargo, dudaría en recomendarlas indiscriminadamente. En Last Exit to Brooklyn la mirada del director se acerca a un puñado de personajes en el Brooklyn de los años 50, teniendo como trasfondo una brutal huelga en una fábrica, y nos extrae fragmentos de sus existencias, para contemplarlas en toda su crudeza, y, sin juicios condenatorios, suscitar compasión y ternura hacia estos marginados caídos en las más despreciables miserias. La primera vez que vi la película en un cine, cuando estos locales en general dejaban que la decadencia y la desilusión acompañara sus instalaciones y sus proyecciones, pensé que la copia era de mala calidad, pues las imágenes parecían "lavadas", con colores desvaídos y oscuros. Sin embargo, la copia que pasaron por el canal de cable tenía las mismas características. Caí en la cuenta entonces de que el director había elegido intencionalmente ese tono, adecuado para las miserias que uno va a presenciar, ¿Era acaso concebible mostrar con colores vivos y nitidez impecable lo que no merece ser convertido en un espectáculo? Las escenas de degradación y violencia que ofrece el film quedan teñidas de oscuridad bajo esta intencional mala calidad de imagen, y, a la vez que se oculta a la vista los detalles de lo contemplado, se percibe esas acciones como lo que son: sórdidas, horrendas y degradantes. ¿Cómo no sentirse remecido y perplejo ante la permanente búsqueda de amor de Tralala, una chica pandillera que vive en un mundo donde la violencia de la pandilla es la ley, y donde ella no se libra de cometer acciones objetivamente reprobables? Cuando al fin encuentra un amor verdadero, un marinero con el cual comparte unos días y que parte a la guerra de Corea con la promesa de buscarla a su regreso —pues dice no encontrar mujer más bella y tierna que ella en el mundo— Tralala vive un sueño, que se desvanece con la partida del barco. Sola y sin dinero, habiendo perdido lo que para ella era lo más importante, regresa a su realidad desesperanzada y se entrega a la bebida en el bar del barrio, para finalmente ofrecerse a todos los presentes. Un joven del barrio, que estaba enamorado de ella, había ahorrado dinero para poder comprarse una motocicleta usada y poder llevarla a pasear en ella. Tralala le había prometido ser la primera a quien él paseara en su moto. Esa misma noche, él, ilusionado, va a buscarla, para encontrarla convertida en un despojo, luego de la brutal fornicación colectiva. ¿Cómo no desgarrarse interiormente, cuando ella, tendida en la mugre, con una mirada devastada, tiernamente le acaricia el rostro al joven que está llorando sobre ella y le pide que no llore más, como si ella acabara de descubrir en esas lágrimas que alguien la amaba verdaderamente, hasta ser capaz de sufrir por ella, y que, a pesar de todo, había una razón para seguir viviendo? Harry Black, dirigente de los huelguistas, es destituido de su puesto en el sindicato por no haber estado presente fuera de la fábrica en el momento en que la patronal rompe el bloqueo implantado por la huelga, ingresando camiones a la fuerza. Harry llega tarde, pues había estado en escarceos amorosos con un joven en un prostíbulo homosexual. La degradación de Harry, que, sin dinero, endeudado y sin prestigio, busca ser correspondido por el joven gay del cual se ha enamorado, es otra patética versión de la búsqueda de amor que encontramos en Tralala. Borracho y solitario, Harry deambula por las calles, prácticamente al borde del suicidio, hasta que un adolescente lo reconoce e intenta prestarle su ayuda, pero Harry ya no tiene dominio sobre sí, y hace un amago de abuso del joven. Éste logra huir de Harry y le avisa a la pandilla del barrio, quien le dará luego una brutal paliza a Harry y lo crucificará sobre una reja. ¿Somos quiénes nosotros para arrojar la primera piedra sobre Harry Black, luego de contemplar su caída? —parece decirnos el director. ¿Es Harry un ser pervertido sin redención, o simplemente un pozo de miserias que clama por un poco de amor? Es difícil permanecer indiferente ante las lágrimas de Harry cuando ya está crucificado, totalmente destrozado interior y exteriormente. Harry parece ser más digno de compasión que de condenación. En perspectiva cristiana, son miserias como éstas las vino a sanar el Hijo de Dios hecho hombre, miserias que abaten a los humanos hasta los más sufrientes abismos, cavados por su propia culpa. Son otras más las historias que se entrecruzan en este mosaico de debilidades humanas (el obrero, tierno y rudo a la vez, que quiere casar a su hija embarazada; el homosexual perdidamente enamorado de un pandillero, víctima de la violencia ambiental del barrio; la brutalidad de los enfrentamientos en la huelga) que termina con una escena pletórica de esperanza: los obreros regresando a la fábrica una vez terminada la huelga y satisfechos sus reclamos, mientras la vida continua, unos nacen y otros mueren, todos buscando su puñado de ternura y amor, anhelando tener un horizonte de esperanza en sus vidas. Resulta evidente
que algunas buenas películas nunca serán un espectáculo
para toda la familia.
Premios obtenidos: Bayerischer
Filmpreis
Boston
Society of Film Critics Awards
Deutscher
Filmpreis
New
York Film Critics Circle Awards
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