En
memoria de Germán Doig Klinge
cuando
la noche tejía su llanto
cuando
la madre tendía su manto
cuando
la aurora olvidó
su aura
en tu dormitorio
encofrado
de fidelidad
al santuario
humanado en la carne frugal
que
cayó horizontal
invocando
la hora
del
triunfo vertical
en la
agonía del tiempo
cuando
el amor se angustiaba en el huerto
cuando
el dolor susurraba en el viento
cuando
tu sangre asumió
la sumisión
al rigor
del
destino de ser un mortal
peregrino
en camino hacia la inmensidad
caminante
leal
habitante
del alba
amigo
sin igual
te recuerdo,
Germán,
tantos
años atrás
empujando
mi herida hacia la eternidad
te recuerdo,
Germán,
a la
orilla del mar
madurando
el silencio en tu soledad
te recuerdo,
Germán,
en la
comunidad
convirtiendo
en liturgia tus ganas de amar
te recuerdo,
Germán,
en la
fracción del pan
consagrando
al misterio tus ansias de dar
todo
y más
cuando
la entraña menguaba en su canto
cuando
la iguana sudaba de espanto
cuando
la luna enmendó
la bruma
en tu corazón
que
entonaba su estrofa final
desbrozando
la trocha
hacia
nuestra hermandad
en la
hermosa ciudad
de zafiro
y diamante
de vida
luminar
te recuerdo,
Germán,
sin
la fugacidad
de este
mundo amarrado a su fragilidad
te recuerdo,
Germán,
y no
sé qué es verdad
si este
nudo de marras o tu libertad
te recuerdo,
Germán,
en olor
de amistad
consumando
lo eterno en tu propio lugar
te recuerdo,
Germán,
al calor
de mi hogar
desde
que tú te fuiste jamás volverá
a ser
igual