La
Misa es el sacrificio
que
el Señor Jesús le ha dado
al pueblo
que El ha librado
de todos
los maleficios.
La Misa
es un nuevo inicio
que
borra el vicio pasado,
y cuando
ha finalizado,
te damos
gracias, Señor.
Gracias
por
tu sacrificio
en
Cuerpo de Hijo,
en
Sangre de hombre y de Dios.
Gracias
por
tus beneficios
contra
el amasijo
de
la iniquidad.
Gracias
por
haber nacido
en
nuestro destino,
destino
sin luz.
Gracias
por
haber vivido
en
nuestro camino,
camino
a morir en la cruz.
Gracias
por
tu Cuerpo abierto,
tu
Sangre en el huerto,
tu
pan de dolor.
Gracias
por
sufrir la muerte,
por
tu amor más fuerte
en
resurrección.
Así
ha terminado la Misa
de Cuerpo
y Sangre presente;
la Misa
es pródiga fuente
de gracia,
de amor y dicha.
La Misa
es color que irisa
lo gris,
lo negro, lo ausente;
es don
para que te encuentre
el hombre
nuevo, Señor.
Gracias
por
tu sacrificio
en
Cuerpo de Hijo,
en
Sangre de hombre y de Dios.
Gracias
por
tus beneficios
contra
el amasijo
de
la iniquidad.
Gracias
por
haber nacido
en
nuestro destino,
destino
sin luz.
Gracias
por
haber vivido
en
nuestro camino,
camino
a morir en la cruz.
Gracias
por
tu Cuerpo abierto,
tu
Sangre en el huerto,
tu
pan de dolor.
Gracias
por
sufrir la muerte,
por
tu amor más fuerte
en
resurrección.