Letra:
Himno de la Liturgia de las Horas
Delante
de tus ojos
ya no
enrojeceremos
a causa
del antiguo
pecado
de tu pueblo.
Arrancarás
de cuajo
el corazón
soberbio
y harás
un pueblo nuevo
de corazón
sincero.
Ven,
Señor,
y
destierra de tu pueblo el temor;
guíanos
por
las sendas de la reconciliación.
En medio
de los pueblos
nos
guardas como un resto,
para
cantar tus obras
y adelantar
tu reino.
Seremos
raza nueva
para
los cielos nuevos;
sacerdotal
estirpe
según
tu Hijo Jesús.
Ven,
Señor,
y
destierra de tu pueblo el temor;
guíanos
por
las sendas de la reconciliación.
Caerán
los opresores
y exultarán
los siervos;
los
hijos del oprobio
serán
tus herederos.
Señalarás
entonces
el día
del regreso
para
los que comían
su pan
en el destierro.
Ven,
Señor,
y
destierra de tu pueblo el temor;
guíanos
por
las sendas de la reconciliación.
¡Exulten
mis entrañas!
¡Alégrese
mi pueblo!
Porque
el Señor, que es justo,
revoca
sus decretos:
la salvación
se anuncia
donde
acechó el infierno,
porque
el Señor habita
en medio
de su pueblo.
Ven,
Señor,
y
destierra de tu pueblo el temor;
guíanos
por
las sendas de la reconciliación.