Sangre
de hermanos
derramada
en guerras,
¡latinoamericano,
sufres
tú con tu tierra,
donde
mil manos,
vacías
de todo,
sienten
cercano
el fantasma
del odio!
Un mismo
latido,
sólo
un corazón,
y no
estamos unidos,
¿qué
es lo que sucedió?
El continente
su historia
ha olvidado,
parece
un demente
sin
rumbo fijado.
Sin la
memoria
de nuestra
gloriosa aurora,
no hay
esperanzas
de caminar.
Recuerda
las carabelas
que
llegaron por acá,
trayéndonos
las estrellas
de nuestro
peregrinar.
Recuerda
la cruz implantada
en Guanahaní,
recuerda
la luz enraizada
en nuestro
existir.
Nuevas
luchas ha elegido Dios
por
una nueva evangelización.
Recuerda
a los hombres valientes
que
en el pasado,
forjaron
todo un continente
en el
crisol de la fe.
Pueblos
que anhelan
vivir
hermanados,
pero
el centinela
de la
muerte ha logrado
que
lo sembrado
en tierra
fecunda
yazga
olvidado
cual
nombres de tumbas.
Nuestras
entrañas,
hechas
de fe palpitante,
cantan
mañanas
de libertad.
Recuerda
a los misioneros
que
no temieron morir,
abriendo
a la fe senderos
dejaron
su sangre aquí.
Recuerda
a los que trabajaron
por
tu dignidad,
y a
los que nunca traicionaron
la justicia
y la verdad.
Nuevas
luchas ha elegido Dios
por
una nueva evangelización.
Recuerda
a aquellos que encendieron
llamas
de amor,
recuerda
a los santos que hicieron
que
alumbrara el sol.
Nuevas
luchas ha elegido Dios
por
una nueva evangelización.