Niño
fruto
de la esperanza
en tierra
de la ausencia
esencia
de la
celebración que inciensa
la adoración
de su presencia
como
ninguna
sol
en la cuna
bajo
la luna luminosa
de Nochebuena
suenan
las campanadas
besando
la alborada alada
como
los labios de mi amada
como
la paz de una ensenada
iluminada
por la estrellas
y voces
bellas
susurrando
una canción
Niño
que alumbra
la sombra
del hombre
y derrumba
el escombro
de la
podredumbre
y de
la vieja herrumbre
bajo
el derrumbe sin lumbre
de la
costumbre insalubre
de la
oscuridad
Niño
nacido
en el estiércol
de la
miseria humana
mana
de un
manantial su agua pura
para
el pastor sediento
viento
de la montaña
en la
mañana
del
nacimiento suyo
luz
en el muladar
Niño
que avienta
la cal
cenicienta
del
alma sedienta
de faz
macilenta
y revienta
la fuente
regocijante
y fulgente
en la
vertiente viviente
de la
inmensidad
Niño
que sana
la caña
quebrada
y rebana
la insania
de la
maña humana
y enrumba
la entraña
por
la ventana del alba
hacia
la aurora dorada
de la
Navidad