MUJERES

Hoy me suman los quereres,
hoy me dudan los deberes,
hoy me exudan las paredes
un aroma y una exultación
a las rosas de las fuentes,
a las mozas de las nieves,
a la esposa, en fin, mujeres
que consuman la estación.

¡Qué misterioso embrujo
se conjura en Eva,
en toda manceba
que sueña un amor!

Ay, bendito sea su vientre,
ay, bendita su simiente,
ay, benditas para siempre
sean todas las mujeres,
sean todas las mujeres
que reniegan de la muerte
en su corazón,
y se entregan a la vida,
y se enfrentan a la herida,
y revierten la mordida
de la fruta perecida
en la bruma renegrida
de un lugar de perdición.

Hoy me sobran las mitades,
hoy me vibran las verdades,
hoy me enhebran las vocales
un poema de veneración
a la rosa más hermosa,
a la moza esplendorosa,
a la esposa en que reposa
ser la madre del amor.

¡Qué dulzura y pureza
conjúganse en ella,
en esa doncella
que es Madre de Dios!

Ay bendito sea su vientre,
ay, bendita su simiente,
ay, bendita sea por siempre
entre todas las mujeres,
entre todas las mujeres,
pues se mide con la muerte
en su aceptación
del misterio de la vida,
del sabor y de la herida,
y revierte la caída
de la esdrújula podrida
en la cruz estremecida
donde se entregó su amor.