Me
voy a casar
una
noche de fin de noviembre,
me voy
a casar,
y será
mi mujer para siempre
la que
supo amar
mi camino,
mi vida,
mi sombra
y mis pasos perdidos,
mi hogar
encendido,
mi día
y mi noche,
en fin,
mi calor...
Me voy
a casar
en la
iglesia trenzada de luces,
me voy
a casar
con
la gema que en medio reluce
con
solemnidad,
la
mujer que tomó mi diamante
en sus
manos tendidas,
su palma
extendida,
su alma
transida
de dulce
emoción,
y por
eso le canto en mi voz...
Cuando
la luna se vista en tu cuerpo
un atuendo
de luz virginal,
cuando
tus ojos cual sendos luceros
musiten
la entrega total,
yo estaré
temblando a tu lado,
jurando
frente al altar:
yo te
quiero, mi amor, como esposa;
te prometo
fidelidad,
estés
sana o estés enferma,
en gozos
y penas,
en todo
momento, mi vida...
contigo
me quiero casar.
Cuando
la noche recubra de estrellas
tu talle,
tu vientre y tu faz,
cuando
la brisa de la primavera
susurre
la marcha nupcial,
tú
estarás vestida de blanco,
jurando
frente al altar:
yo te
quiero, mi amor, como esposo;
te prometo
fidelidad,
estés
sano o estés enfermo,
en gozos
y penas,
en todo
momento, mi vida...
contigo
me quiero casar.